Mirror Legacy Capítulo 16 - Maldito Karma (1)
Créditos:
Autor Original: Ji Yueren.
Traducción al Inglés: WuxiaWorld.
Traducción al Español: Miaodusi.
Li Changhu solo pudo ver cómo el joven apartaba la piel de animal, dejando al descubierto un destello de acero frío. Esos ojos feroces y penetrantes, como los de un animal, no parpadearon siquiera un instante; clavaron su mirada en la de Li Changhu con un disfrute vindicativo y gran ferocidad.
El frío acero fue rápido como un relámpago y se dirigió directo hacia la garganta de Li Changhu. Aterrorizado, este solo atinó a retroceder un paso y a levantar la mano para protegerse.
¡Demasiado rápido!
Esa estocada había sido practicada durante veintidós años ¿Cuántos fardos de paja había atravesado? ¿Cuántas noches de odio reprimido habían pasado?
El destello de acero, aun claramente siendo un relámpago de plata brillante, esquivó como si fuese un pez veloz la mano que Li Changhu levantó para detenerlo y se clavó de lleno en su garganta.
Li Changhu apenas pudo emitir unos cuantos sollozos, atragantados por su propia sangre, y cayó pesadamente al suelo. Sus ojos se nublaron por completo, y alcanzó a oír, de manera borrosa, los gritos y las furiosas exclamaciones que surgieron a su alrededor.
–¡¡¡BESTIA!!!
Tian Shoushui, que estaba detrás de Li Changhu, soltó un rugido desgarrador. Como era más bajo que Li Changhu, había estado totalmente tapado por él, y solo cuando Li Changhu cayó al suelo pudo entender lo que había sucedido.
Tenía los ojos rojos de furia, las venas de la cabeza le palpitaban con furia. Se lanzó hacia adelante para atrapar al joven.
Pero el joven, tras lograr su golpe, soltó la daga y aprovechó el momento en que todos se agachaban a ayudar a Li Changhu. Rodó por el suelo para esquivar el agarre de Tian Shoushui, y como un ágil ciervo, se abrió paso a empujones entre la multitud de refugiados.
Tian Shoushui dio un paso largo para perseguirlo. Los refugiados, como si fuesen un panal de abejas alterado, se apartaron rápidamente en todas las direcciones. Él solo atinó a ver cómo el joven se metía entre los carrizales que bordeaban la aldea y se alejaba corriendo como una exhalación.
–Hijo de perra.
Tian Shoushui, sin mirar atrás, siguió las huellas y se adentró en los carrizales, dejando atrás a los refugiados, que se abrazaban unos a otros presas del pánico.
–¡Maldito! ¡Hijo de perra!
Los demás, en ese momento, por fin reaccionaron. El hombre de mediana edad fue sostenido con fuerza por los aldeanos, que lo tenían arrinconado contra la pared. Entre gritos y lamentos, él vociferó:
–¡Yo no tuve nada que ver! ¡Yo no conozco a ese joven! ¡Se nos coló en el camino!
–¡Cállate!
Liu Linfeng soltó un insulto, su rostro pálido. Con sus dientes rechinando, sostenía a Li Changhu, quien yacía en el suelo. Le lanzó una mirada fulminante al hombre de mediana edad, habiendo perdido por completo su compostura.
Al ver que su sobrino escupía sangre mezclada con espuma, ya lejos de poder salvarlo, su mente se volvió un caos: ¿cómo iba a darle la noticia a su hermana? ¿cómo le respondería a Li Mutian? ¡Su sobrino había muerto así, en vano, delante de sus propios ojos!
Ren Ping'an, por su parte, permanecía sentado en el suelo, aturdido. Su hija, la señora Ren, se había casado con Li Changhu y apenas había quedado embarazada, y ahora Li Changhu había muerto así. ¡El muchacho que él había visto crecer acababa de morir!
Mientras todos entraron en pánico, Li Changhu, tendido en el suelo y mirando al cielo con los ojos abiertos, sintió cómo la sangre caliente le corría por el pecho al mismo tiempo que su conciencia se desvanecía poco a poco.
–Lo lamento por Xiangping; he convertido su ocasión especial en una de luto. –Su conciencia residual pensó con tristeza. El dolor y la asfixia finalmente lo hundieron en una oscuridad interminable.
En medio del caos, allí donde nadie miraba, un destello de luz plateada se elevó sigilosamente desde su dantian. Como una golondrina que regresa a su nido, salió disparado hacia el cielo, dio un par de vueltas y voló raudo hacia el patio trasero de la familia Li.
No muy lejos de allí.
El viejo Xu, con el cuerpo encorvado, temblaba mientras permanecía de pie. Había visto cómo ese joven le clavaba la daga a Li Changhu en el cuello –la punta del arma incluso había sobresalido un poco por su nuca– y sintió que un golpe de sangre le subía del pecho a la cabeza, la vista se le nubló y estuvo a punto de desmayarse.
–¡Karma maldito!
Con el rostro surcado por las lágrimas, apretó con fuerza entre sus manos el collar de saltamontes tejidos con paja que pensaba regalarle a Li Changhu, y se llevó la otra mano al pecho, atenazado por el dolor.
–Bestia...
El viejo Xu respiró con dificultad, se secó las lágrimas de la cara y echó a correr hacia la montaña trasera, murmurando sin cesar: –Este viejo ya sobrevivió a su esposa, vio caer a la familia de su amo y conoció a más gente que los excrementos que ha dejado ese lobo salvaje. ¡Ya verás, ya verás! ¡Este viejo va a encargarse de ti!
En la residencia de la Familia Li.
Dentro del santuario ancestral, Lu Jiangxian suspiró en silencio. Despertó en el momento que Li Changhu fue atacado, pero la entrada del pueblo quedaba demasiado lejos y no pudo hacer nada al respecto; fue forzado a observar cómo todo sucedía, sin poder intervenir.
Miró aquel destello plateado que revoloteaba alrededor del espejo como una mariposa. Con solo pensarlo, podría convertir esa semilla talismánica en esencia pura para nutrir su alma.
Pero Li Changhu no había logrado condensar el Paisaje Profundo, y el beneficio que podía extraer de la semilla talismánica serían mínimos. Suspirando, Lu Jiangxian invirtió sus cánticos del conjuro y, valiéndose del 「Hechizo de Sacrificio Espiritual de la Perla Profunda」, activó la conciencia espiritual contenido en esa semilla. Uno a uno, los hilos de poder dharma extraídos de la semilla talismánica emergieron en el patio y se extendieron hacia los miembros de la familia Li.
Li Mutian llevaba más de una hora acostado y apenas había logrado conciliar el sueño a duras piernas cuando vio cómo la luz de la luna se derramaba como agua a través de las ventanas y las rendijas de la puerta. Afuera, todo estaba tan brillante como si fuera de día. Su hijo mayor, Li Changhu, estaba de pie junto a la cama, mirándolo en silencio.
–¿Qué ha sucedido? –preguntó Li Mutian a su hijo mayor con voz ronca.
Li Changhu apretó los labios y no dijo nada. Observó atentamente el rostro de su padre, como si quisiera grabarlo en su memoria.
–Cof, cof, cof.
Li Mutian tosió con fuerza varias veces, frunció el ceño y volvió a preguntar:
–Changhu, ¿qué pasó?
Entonces Li Changhu se inclinó profundamente ante su padre, con todo el respeto y la reverencia, y dijo con voz entrecortada:
–Cuídate , Padre…
Apenas pronunció esas palabras, la figura de Li Changhu se dispersó en el viento como granos de arena. La luz de la luna que fluía como agua se fue apagando lentamente, y el patio que antes brillaba como si fuera de día también se oscureció.
Li Mutian, sumamente inquieto, extendió la mano para tratar de atraparlo, mientras gritaba sin cesar:
–¡Habla, muchacho! ¡Changhu! ¡Li Changhu!
Li Mutian saltó de su cama con un golpe, mirando aturdido a su ventana con la mirada perdida.
——
Ala Lateral.
–¿Acaso uno puede soñar mientras cultiva?
En el ala lateral, Li Chejing abrió los ojos con el rostro bañado en lágrimas. Se levantó y salió de la habitación solo para ver a Li Tongya sentado junto a la mesa de madera.
Al ver salir a su hermano menor, Li Tongya se apresuró a secarse las lágrimas del rostro, esbozó una sonrisa y preguntó:
–¿Qué te pasa?
Pero Li Chejing solo miraba a su hermano mayor, aturdido. Alzó la cabeza y preguntó:
–¿Dónde está nuestro hermano mayor?
–Hermano Mayor salió temprano porque lo llamó un arrendatario. Seguro que había algo que ver en los campos. –respondió Li Tongya con una sonrisa.
En ese momento, la puerta crujió. Li Mutian estaba en el umbral, con el rostro lleno de temor a la par que habló:
–¡Tongya! Ve a buscar a tu hermano mayor… Déjalo, iré yo mismo.
Li Mutian se calzó sus zapatos apresuradamente, llegó al patio delantero y empujó la puerta. No pudo evitar quedarse atónito.
Afuera se había reunido una gran multitud de aldeanos, todos con antorchas encendidas y lágrimas en los ojos. Bajo los escalones de piedra estaban arrodilladas tres personas y, frente a ellos, yacía algo cubierto con una tela blanca.
Al ver las expresiones de vergüenza y aflicción en los rostros de Tian Shoushui y Ren Ping’an, la inquietud de Li Mutian alcanzó su punto máximo. Con manos temblorosas, bajó los escalones, apartó a Liu Linfeng, que se acercaba llorando para ayudarlo, y levantó suavemente la tela blanca.
Li Mutian vio todo negro y estuvo a punto de desmayarse. Los hermanos que lo habían seguido también tenían el rostro lleno de preocupación. Li Chejing se acercó para mirar y cayó de rodillas con un golpe sordo, gritando con dolor:
–¡Hermano!
Se inclinó sobre Li Changhu para sentir su respiración, luego levantó la cabeza de golpe, con el rostro bañado en lágrimas, miró a los aldeanos que lo rodeaban y gritó con voz severa:
–¡¿Quién?! ¡¿Quién fue?! ¡¿Quién se atrevió?!
Aquel grito, feroz como el rugido de un tigre, hizo retroceder a todos varios pasos, quedándose mirándole en un terror puro que los hacía temblar.
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