Mirror Legacy Capítulo 15 - Refugiados
Autor Original: Ji Yueren.
Traducción al Inglés: WuxiaWorld.
Traducción al Español: Miaodusi.
Lu Jiangxian llevaba ya varios meses familiarizándose con su situación. Había absorbido por completo la fuerza del jade y ya podía emplear los pequeños trucos de ilusionismo registrados en el 「Sutra para Nutrición de Meridianos del Yin Supremo」 para comunicarse con los Li.
Sin embargo, consideraba que aún no era el momento adecuado por lo que nunca les reveló que era consciente; permanecía quieto en el santuario ancestral como un objeto inerte.
Después de todo, los Li no eran tontos. Quizá el estatus del espejo era muy elevado pero él, Lu Jiangxian, era en realidad un completo novato en el cultivo de la inmortalidad.
Si hablase ahora, no solo tendría que inventarse algún origen, sino también responder a las innumerables dudas de los Li, acumulando así un sinfín de puntos débiles.
Afortunadamente, su sentido divino podía cubrir de sobra toda la casa de los Li. Se pasaba el día durmiendo y cuando despertaba, veía el desarrollo de las vidas de la familia como si fuera una serie de televisión. Era, en realidad, bastante placentero.
Solo algún aura que volaba sobre la antigua Ruta Guli lo hacía sobresaltar. Entonces, Lu Jiangxian se estremecía, sentía esos auras –algunas colosales y otras efímeras– y silenciosamente encogía su propia conciencia espiritual hasta hacerla un ovillo.
Aunque los Li imaginaban que él era algún tipo de espejo ritual o artefacto inmortal, Lu Jiangxian tenía clara cuál era su verdadera capacidad combativa —como mínimo, estaría en la segunda rueda de la Respiración Embrionaria, Luz Heredada y como máximo, en la cuarta rueda la de Esencia Verdeazul.
Comparándose con aquellas energías tan formidables que incluso estando escondido en el espejo le provocaban un escalofrío en la espalda, decidió que más le valía seguir siendo prudente y esperar unos cientos de años.
–Me pregunto… ¿por qué habrían de llegar refugiados la vieja Ruta Guli? –se dijo a sí mismo, perplejo.
––
Li Changhu, al frente de un grupo de aldeanos que portaban antorchas, horcas, azadas y otras herramientas, se enfrentaba en la entrada del pueblo a una banda de refugiados harapientos.
Apenas habían terminado los preparativos para la boda de Xiangping y Tian Yun. Li Changhu había aprovechado para retomar la cultivación, cuando uno de los arrendatarios de la familia Li llegó apresurado a informarle de que había aparecido un grupo de refugiados en la entrada del pueblo.
–¿Refugiados?
La última vez que había visto refugiados fue hace más de tres años. Eran unos Chen procedentes del monte Meichi. En los últimos años el clima había sido bueno y el río Meichi era generoso con la gente; no parecía que por los alrededores hubiese familias con problemas para sobrevivir.
–Afirman que vienen por la Ruta Guli, –respondió el arrendatario respetuosamente, como si la presencia de Li Changhu le diera seguridad.
–¿Cómo es posible…?
Li Changhu reflexionó unos instantes, hizo un gesto con la mano y caminó hacia la puerta mientras decía: –Padre ya se ha acostado; no hace falta molestarlo. Llamad al Tío Tian y al Tío Ren e iremos a ver.
Cuando Li Changhu llegó a la entrada del pueblo, Liu Linfeng, el líder de la familia Liu, otro de los linajes importantes de la aldea de Lijing, ya estaba esperando en la entrada con una pipa de tabaco en la boca. Al ver a Li Changhu, sonrió y dijo:
–Changhu, has llegado.
–Tío Materno.
Li Changhu asintió. Liu Linfeng era el hermano mayor de su madre, Liu Linyun. Años atrás, cuando Li Mutian mató al cabeza de la familia Yuan y repartió sus tierras, el padre de Liu Linfeng se fijó en aquel joven de inmediato, se impuso ante todas las objeciones y casó a Liu Linyun con él, emparentando así su familia con los Li.
Li Changhu y Liu Linfeng, seguidos por los suyos, llamaron tres veces hacia el grupo de refugiados. Finalmente, estos empujaron hacia delante a un hombre de mediana edad. Aunque tenía el rostro ennegrecido y vestía harapos, sus gestos y sus movimientos dejaban relucir cierta distinción.
El hombre de mediana edad juntó las manos frente a su pecho y, con una sonrisa amarga, dijo:
–Yo era el encargado de la caravana comercial de la Ruta Xiali. En el sur, el Estado Wu ha tomado la ciudad de Jingxia. En toda la Ruta Xiali queman los fuegos de la guerra; no hay paz para nadie, sean hombres o bestias. Nosotros fuimos asaltados en el camino y logramos huir mezclándonos con los refugiados. A pesar de carecer del talento, la gente me ha elegido para hablar en su nombre. Espero que ustedes acepten darnos cobijo.
–Esta sección de la Ruta Guli lleva años en mal estado y está lleno de bestias feroces. ¿Cómo han logrado cruzarlo? –preguntó Liu Linfeng con desconcierto.
–Por supuesto que han muerto muchos. Los ancianos y los niños han perecido todos, –respondió el hombre de mediana edad con una sonrisa amarga.
Mientras los representantes de las dos familias principales averiguaban los detalles de los recién llegados, el viejo Xu, de entre la multitud, sostenía un grillo tejido con paja en una mano y un azadón en la otra, observando a los refugiados con los ojos entrecerrados.
Él vivía en la entrada del pueblo y los refugiados lo habían despertado temprano. Al oír que Li Changhu también vendría, el viejo Xu se apresuró a tomar con alegría el grillo de paja que había tejido unos días antes, para llevárselo al futuro hijo que aún no había nacido en el vientre de la señora Ren.
Pero entonces, le llamó la atención un joven entre los refugiados. Este joven vestía una tela harapienta y llevaba enrollada una piel de animal a la cintura. Sus ojos, como si ardieran con fuego, miraban fijamente a Li Changhu y Liu Linfeng, que estaban al frente.
–Esos ojos me resultan muy familiares –murmuró el viejo Xu, acariciando su barba blanca, pero no logró recordar dónde los había visto.
–¡Escuchen todos! –Liu Linfeng llamó la atención de los refugiados, dio un paso adelante y alzó la voz: –Soy el patriarca de la Familia Liu en esta aldea. En la Aldea Lijing aún quedan muchas tierras baldías que pueden ser reclamadas. Si están dispuestos, la familia Liu les proporcionará las semillas y herramientas para todo el año. Las tierras que trabajen se considerarán arrendadas por la familia Liu, y solo les pediremos tres décimas partes de la cosecha.
Li Changhu, como era de menor edad, se mantuvo medio paso por detrás de Liu Linfeng y prometió también:
–Mi familia, los Li, hará lo mismo.
Al oír eso, el joven entre los refugiados giró bruscamente la cabeza y clavó la mirada en el rostro de Li Changhu. Sus ojos, ardientes como llamas, lo observaron fijamente durante unos segundos, luego bajaron la cabeza con rapidez y satisfacción.
El viejo Xu, con gran esfuerzo, logró abrirse paso hasta el frente de la multitud y examinó minuciosamente a los refugiados, pero no pudo encontrar al joven por ningún lado.
Volvió la cabeza y vio que el joven ya se había abierto paso hasta la posición más cercana al frente, a solo unos pocos cuerpos de distancia del lugar donde estaban Li Changhu y Liu Linfeng.
El hombre de mediana edad que estaba junto a ambos, con el cuerpo inclinado, lo miró y pensó con extrañeza: –Qué mirada tan penetrante. ¿Cómo puede haber un tipo así entre los refugiados? Llevamos tres meses comiendo y durmiendo juntos, y nunca había notado a este hombre.
–Podrán beber vino, comer carne, casaros y tener hijos en la Aldea Lijing. Lo que no podrán hacer es robar, ni cometer actos depravados… –Liu Linfeng estaba amonestando a todos y la inquietud en el corazón del viejo Xu fue creciendo cada vez más. En ese instante, vio cómo aquel joven se lanzaba y caía de rodillas ante Liu Linfeng, sollozando y llorando.
–¡Yo perdí a toda mi familia por las espadas y las lanzas! ¡Solo he escapado yo! He viajado más de mil li hasta encontrarlos a ustedes, dos señores, en búsqueda de refugio. ¡Mi gratitud no tiene límites! ¿¡Cómo iba yo a atreverme a cometer esas acciones despreciables aquí!?
El joven lloraba con tal desconsuelo que los refugiados que estaban detrás de él, al recordar sus propias desgracias, comenzaron también a llorar estruendosamente. Por un instante, los llantos se extendieron por todas partes, y hasta Liu Linfeng no pudo evitar conmoverse.
Pero el viejo Xu observó el tobillo que el joven había dejado al descubierto al arrodillarse. El pie izquierdo del refugiado, cubierto de cicatrices cruzadas, sobresalía de los harapientos pantalones, y en el tobillo se distinguían varios lunares negros.
Una sensación de familiaridad a punto de revelarse asomó en su mente. Enrojecido como si estuviera ebrio, el viejo Xu observó al joven con recelo.
Li Changhu, que estaba detrás, ya no pudo contenerse más. Con compasión, miró al joven arrodillado en el suelo, dio medio paso al frente y se inclinó para ayudarlo a levantarse.
Entonces, la mente del viejo Xu estalló con un estruendo. Ante sus ojos solo había blancura, como si de repente hubiera regresado a aquella tarde de hacía más de veinte años.
Él, el “Viejo Xu”, aún era arrendatario de la familia Yuan. Los dorados campos de arroz se mecían con la brisa otoñal. Aquella mujer había llevado a su hijo al campo y él hizo una reverencia profunda, hablando palabras auspiciosas:
–¡Viendo estos lunares en el pie del niño, seguro que estará destinado a grandes cosas!
–¡DETÉNGANSE!
El viejo Xu estiró con todas sus fuerzas la espalda que había dejado encorvada durante más de veinte años, alzó la cabeza, abrió sus ojos como platos y gritó con furia.
–¡Deténganse!
Pero a poca distancia se oyó otra voz que decía exactamente lo mismo, al unísono con la suya.
Era el hombre de mediana edad que los refugiados habían elegido como portavoz. Con el rostro lleno de inquietud y sorpresa, miraba el rostro del joven y se lo impedía.
Antes de que sus palabras terminaran, el joven ya había levantado la cabeza bruscamente. Li Changhu, sin tiempo para reaccionar, se encontró frente a frente con aquellos ojos.
Unos ojos feroces y penetrantes, como los de un animal salvaje.
MD: Nota al final, cortesía de ThunderGod.
¿Notan alguna conexión entre “Xiali” y “Guli”?
Acá, “Xia” se saca directamente de “Ciudad Jingxia”, mientras que el Li es el mismo que en las Gran Montaña Li, Aldea Lijing, etc.
La Ruta Guli, que se traduciría literalmente al Antiguo Camino Li, es básicamente una sección no mantenida de la Ruta Xiali.
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