Mirror Legacy Capítulo 14 - Changhu y Xiangping.

Créditos:
Autor Original: Ji Yueren.
Traducción al Inglés: WuxiaWorld.
Traducción al Español: Miaodusi.

–Porque él es lo suficientemente cruel.

Apenas Li Tongya pronunció estas palabras, Li Changhu sintió que un escalofrío le recorrió por la columna. Sus pupilas se dilataron repentinamente y todo sus pelos se pusieron de punta. Miró el rostro sonriente de su hermano y sintió un escalofrío en el corazón.

–Jajajajajajaja...

Li Tongya empujó el hombro de Li Changhu, lanzó suavemente la tablilla de madera y miró a su hermano mayor con una sonrisa burlona. –Sabandija, tú...

Li Changhu exhaló un largo suspiro, dio por hecho que su hermano bromeaba, hizo un leve gesto con la mano y dijo: –Voy a preparar la boda de Xiangping.

Dicho esto, se ajustó la ropa, salió por la puerta y se dirigió a casa de los Tian.

Li Tongya, en cambio, borró la sonrisa de su rostro, se sentó tranquilamente junto a la mesa de madera y dijo: –Padre.

Entonces, apareció Li Mutian, que sin que nadie lo advirtiera, ya estaba de pie en los escalones de piedra. Con el ceño fruncido, no se sabía qué estaba pensando. Al oírlo, giró la cabeza y miró a Li Tongya.

La noche anterior, Li Mutian estaba sentado frente a la puerta mirando la luna cuando vio a Li Xiangping salir corriendo hacia la montaña trasera. Intranquilo, lo siguió a escondidas.

Resultó que Li Tongya, igualmente preocupado por su hermano, también lo había seguido sigilosamente. Ambos se encontraron, pasaron un momento de vergüenza y, en silencio, vieron cómo Li Xiangping cometía un asesinato y luego, con sus propios ojos, cómo las bestias devoraron el cadáver hasta no dejar nada. Solo entonces Li Mutian bajó de la montaña.

–Xiangping actuó por la seguridad de la familia. Padre, no deberías enfadarte... –lo intentó consolar Li Tongya.

–¿Qué enfado ni qué enfado?

Li Mutian sentía opresión en el pecho y ya no se anduvo con rodeos. Entrecerró los ojos y continuó:

–Ese mocoso hizo bien en matar a ese inútil. Si solo lo hubiera amenazado, yo mismo habría saltado y lo habría matado. ¡Bien hecho -no, muy bien hecho! ¿Yo, enfadarme? ¡No trates a Changhu como un niño!

Li Tongya suspiró profundamente y dijo con desánimo:

–Nuestro hermano mayor es bondadoso y compasivo. Los aldeanos y los arrendatarios lo respetan profundamente. Es alguien que puede mantener el patrimonio familiar.

–¡Mierda! –Li Mutian dio un puñetazo en la mesa, con el rostro encendido por la ira. –A quien respetan es a mí. ¡Si se juntan alrededor de tu hermano es solo porque Li Changhu les cobra pocos arrendamientos! Esta gente siempre le temió a la autoridad, pero no valora la virtud. Míralo a él. Si yo, Li Mutian, muero hoy, mañana mismo Li Yecheng se atrevería a venir a revolcarse en esta puerta. ¿Acaso Li Changhu se atrevería a matarlo?

Al ver que Li Tongya bajaba la cabeza en silencio, Li Mutian suavizó el tono y dijo en voz baja: –Antes no me preocupaba. Con vosotros dos hermanos, lo mejor era que Li Changhu fuese magnánimo. Así, combinando el favor con el castigo, el futuro habría sido prometedor. Pero ahora todo es diferente. Nuestra familia Li guarda un tesoro que podría ser su perdición; caminamos sobre un hielo fino. Si quien lleva el timón no es lo bastante despiadado para acabar con las amenazas, sucumbirá con facilidad.

–Además, –recuperó el aliento, con los ojos llenos de inquietud –estos días no puedo quitarme un peso del corazón. Temo que se nos acerca una calamidad mortal.

––

Li Changhu fue a casa de los Tian y puso en orden los numerosos asuntos de la boda. Luego se quedó sentado en los campos, absorto, con una expresión compleja en el rostro. Dio una vuelta por la aldea, pero en ningún lado vio a Li Yecheng.

Al recordar aquel grito de su hermano menor la noche anterior y las indirectas de Li Tongya, Li Changhu comprendió que Yecheng probablemente había muerto a manos de Xiangping.

Una punzada de dolor le atravesó el corazón. Cuando eran pequeños, Yecheng y Tongya, dos bichitos diminutos, siempre lo habían seguido obedientemente río abajo para pescar.

Recordaba vagamente a Yecheng agarrando una gran carpa azul y gritando entre risas: “¡Hermano mayor, hermano mayor, mírame!”

Mientras tanto Tongya, aunque claramente envidiaba la escena, siempre torcía su cara para el lado, frunciendo los labios sin mirarlo. Cuando los tres se cansaban de jugar, se paraban en la orilla del río para orinar, a ver quién orinaba más alto y quién más lejos.

Pero luego su tía murió, y su segundo tío cayó enfermo en cama. En apenas unos meses, el carácter de Yecheng cambió por completo; ya no era el mismo de antes.

–¡Su crimen no merecía la muerte!

Las comisuras de los ojos de Li Changhu se humedecieron. Él siempre había creído que podía aconsejarlo una vez más, hacer que volviera a ser bueno, que protegiera bien a su hermano pequeño Yesheng y que viviera correctamente.

–¡Changhu!

Un grito lo sobresaltó. Se apresuró a bajar la cabeza para secarse las comisuras de los ojos y miró hacia donde provenía la voz.

Era un viejo campesino de cabello blanco, de aspecto tosco y honesto, la piel morena, vestido con ropa de tela burda y pantalones de perneras muy anchas.

–Tío Xu. –Li Changhu se puso de pie, se sacudió el pantalón y preguntó con preocupación: –¿Qué tal están? ¿Tienen suficiente comida en casa?

–¡Basta, basta!

El viejo Xu, al ver a Li Changhu, rompió a llorar. Era ya mayor, aunque todavía mantenía un cuerpo bastante saludable. Sin embargo, su único hijo mayor llevaba tiempo postrado por una enfermedad y ni siquiera podía cultivar las tierras.

Li Changhu le había reducido los arrendamientos y también les había enviado grano, con lo que apenas habían logrado salir adelante. El viejo Xu vio crecer a Li Changhu; para él, siempre había sido un niño, y después de todo lo que había pasado, su corazón rebosaba de gratitud por ellos.

–¡No debes ser tan cortés! –Li Changhu ya había salido rápidamente de su melancolía y dijo con seriedad: –Mi padre me encargó hace unos días que cuidara especialmente las tierras del viejo Xu y aquí me tiene, viniendo a verle.

El viejo Xu, que era más astuto que un zorro viejo, sabía perfectamente que Li Changhu estaba haciendo quedar bien a Li Mutian. Esbozó una sonrisa, juntó las manos frente a él en señal de cortesía y dijo riendo:

–¡Da las gracias de mi parte al líder de tu familia! La Familia Xu acepta este favor.

–Eh, ¿cómo puede hablarse de aceptar un favor? ¡Es algo que debemos hacer! –Li Changhu hizo un gesto con la mano.

Mientras los dos conversaban en los campos, Li Xiangping, con una bolsa de tela en la mano, llegó a la orilla de la marisma de juncos y se quedó mirando en silencio a Li Yesheng, que estaba sentado sobre la orilla.

Li Yesheng contaba con los dedos y hablaba para sí mismo:

–Antes de ayer fui a casa del tío tercero. El día anterior a ese, fui a casa del tío mayor. El tío cuarto me echó ayer. Hoy solo podré cocer unas hierbas, atrapar unos camarones y hacer un caldo.

Miró los juncos que se mecían ante él por el viento. Aquel lugar que lo había visto nacer y crecer... Si no fuera por la generosidad de esos juncos él, Li Yesheng, ya habría muerto hace tiempo en un rincón olvidado.

También está la familia de mi tío mayor, –pensó para sus adentros, cuando vio una figura emerger entre los juncos de la orilla.

–¡Hermano Xiangping!

Li Yesheng se puso de pie, alegre y sorprendido. Desde que la familia principal había construido su gran patio, Li Xiangping ya casi no salía a pasear. Se decía que pasaba los días encerrado en el patio estudiando. Li Yesheng solo podía encontrarse con él cuando iba a la casa principal a comer.

–Ven, ven.

Li Xiangping sonrió, sacó un panecillo blanco de la bolsa de tela y se lo tendió. Li Yesheng lo tomó rápidamente y devoró el panecillo con voracidad, diciendo con la boca llena:

–¡Eres el que mejor me trata, Hermano!

–Jajajajaja.

Li Xiangping era el que mejor se llevaba con Li Yesheng. Cuando eran pequeños, Xiangping había tomado cosas de su casa a escondidas para dárselas a Yesheng y que este pudiese comer. Li Mutian fingía no verlo, así que Li Xiangping ya le había llevado bastante.

–Toma, –Li Xiangping, con una expresión algo compleja, puso la bolsa de tela en las manos de Li Yesheng y dijo: –Estos son los libros que usé cuando comencé mis estudios. Mientras pastoreas a los patos, puedes leerlos.

–¡Gracias, hermano!

Li Yesheng, profundamente conmovido, juntó agua del río con las manos para lavarse, y solo entonces guardó el hatillo con sumo cuidado.

–En unos días iré a pedirle a Padre para que hable con el maestro. Cuando no tengas nada que hacer, ve a leer allá. Si tienes dudas, no dudes en preguntarnos.

–¡No me atrevería a tanto…!

Entre sorprendido y contento, Li Yesheng rechazó repetidas veces. Su corazón oscilaba entre la inquietud y la ilusión, mientras negaba con las manos.

–He oído que para estudiar hay que pagar unos honorarios al maestro. Seguro que mi hermano no me dará dinero.

Li Xiangping lo observó un momento y dijo con indiferencia:

–No hace falta andar con esas formalidades entre nosotros. Yo pediré a Padre que pague por ti.

–Esto...

Li Yesheng quiso decir algo más, pero al mirar la expresión impasible de Li Xiangping sintió sin saber por qué un temor reverente. Pensó para sus adentros:

–¡El hermano Xiangping se parece mucho al tío mayor!

Li Xiangping, que ignoraba lo que pasaba por la cabeza de Li Yesheng, le dio una palmada en el hombro, le recordó lo del estudio y regresó a casa.

MD: Esta es la nota del autor. Las que vayan así, irán con una posdata.

PD: Les prometo que no estoy poniendo texto porque sí. Siento que el ritmo de la historia iba demasiado rápido así que, con la ayuda de Li Yesheng, espero enriquecer el mundo y dar volumen a los protagonistas. QAQ
Entre llantos Por favor, voten por mí y seguid leyendo.

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