Ookami wa Nemuranai: Episodio 14.3
Autor: 支援BIS (ShienBIS)
Traducción en Inglés: Sousetsuka. (https://www.sousetsuka.com/p/blog-page.html)
Traducción en Español: Torno Traduce.
Lecán consideró todo lo que iba a decirle. Sin embargo, fue Eda quien abrió la boca y levantó la voz.
–Zepus-san sabía como era la vida de tu madre, Norma-san. También sabía el por qué estaba ahí.
–En serio… lo suponía.
–Dijo algo como “secretos de los nobles” o “El secreto de nuestra casa”.
–No obstante, llamó a mi madre una sirvienta. Hm, aunque… claro, supongo que una sirviente es parte de la casa, también.
–Prado-san le preguntó a Zepus-san si era verdad todo lo que me hizo, pero él le mintió, alegando que todo era para “protegerme”.
–¿Protegerte?
–Mhm. “Solo estoy protegiendo a un talento bendecido por los dioses de un forajido desalmado”; eso dijo.
–¿Tiranía de… un forajido?
– Y yo le dije que Lecán era bueno; que me aceptó incluso cuando lo molesté; que él me protege y me enseña. No hubiera aprendido mi magia de 「Recuperación」 de no ser por él. Le dije que lo quería mucho a Lecán.
¿Oh, en serio?
–“Pero vos me engañaste, me dejaste inconsciente y me trajiste a está mansión contra mi voluntad sin siquiera tratar de entenderme”, le respondí. Y entonces, Zepus-san dijo “O, quizás… ¿Te tiene bajo amenaza?”, y también “Te daremos las mejores ropa, mucho dinero, comida, lo que quieras”… o algo así.
–Eso es como…
–Y entonces, pensé en algo.
–¿En algo?
–Zepus-san probablemente estaba pensando lo mismo cuando se enteró del poder de tu madre cuando se manifestó en la mansión del marqués, Norma-san. Para él, seguro que era algo que debía tener a toda costa.
–… Hm. Ahora que lo mencionas, sí.
–Mientras discutíamos, Zepus-san tenía a un asesino acechando desde el techo paa asesinar a Lecán, pero él hizo whoosh y se deshizo de él. Entonces, Zepus-san se tropezó sobre sí mismo y demandó que me vendiese por una moneda de oro grande, temblando.
Frente a eso, Norma solo suspiró.
–Y ahí, Kanner-san, el mayordomo, habló. Dijo que la 「Daga de Harut」 y la 「Espada de Plata Santa」 que tenía valían más que toda la casa. Que los Jittoles que incursionaban en las profundidades de mazmorras, como él, eran gente que no pensaba dos veces en usar esas cosas.
Mientras ella hablaba, Lecán recordó algo.
–Cierto. Kanner dijo que debían contratar a una persona similar o, cuanto menos, entrenar a un Caballero de Mazmorra si querían enfrentarme. ¿Qué es eso, Norma?
–¿Eso es lo qué te da curiosidad? ¿De que agujero saliste, Lecán? Tienes muy poca idea de las cosas. Ehm… hay Caballeros leales a la Corona, Caballeros leales a los Señores Feudales y a los Nobles. ¿Se entiende?
–No, no se entiende. ¿Los caballeros no son conscriptos por el rey?
–Esos son los caballeros formalmente declarados. Antes, solo la gente que el rey nombraba podían hacerse llamar caballeros; los 「Caballeros Reales」. Eventualmente, los nobles con rangos de corte o con mucho territorio también se volvieron capaces de conferir el rango de caballero a sus subordinados. Hoy día, todo noble puede hacerlo; esos son los 「Caballeros Nobles」.
–Ya veo… entiendo.
–Desde el lado del Reino, uno tiene que ser Caballero para ser un noble perteneciente a la corte real o el Lord de un territorio. Ellos son caballeros apuntados por la corona pero, de todos modos, ya la costumbre perdió peso y cualquier noble de la corte o señor feudal son reconocidos como caballeros reales incluso sin ceremonia.
–¿Fumu? Bueno, más o menos entiendo.
–Ah, y recordatorio amistoso: jamás le digas a un caballero de un feudo que es uno, y lo mismo con uno noble. Terminarás envuelto en un duelo.
–¿Entonces cómo los llamo?
–Solo 「Caballero」 está bien. ¿De qué estábamos hablando? Ah, sí… 「Caballeros de Mazmorra」. Bueno, sabemos que los caballeros al servicio del rey son muy fuertes; se someten a una selección muy estricta y su equipamiento es de primera categoría, junto con un régimen de entrenamiento extremadamente riguroso. Hay ciertos pisos del Calabozo Finkel que se usan exclusivamente para entrenar a los Caballeros Reales, que además sirve para ayudar a explorarlo.
–Ah, la Mazmorra Finkel era la que estaba al lado de la Capital Real, creo...
–Sin embargo, la fuerza de los Caballeros del Lord y de los Nobles son bastante disparejas. Tienen buenos objetos y han tenido entrenamiento, pero hay situaciones donde su fuerza no da la talla.
Lecán ya podía suponer adonde estaba queriendo llegar Norma.
–No son rival para los Jittoles que ya han explorado las profundidades de un calabozos. Si encima se pueden ver ex-aventureros en las pandillas de bandidos, y ya el Jittol promedio no suele regirse mucho por las reglas, eso lleva consigo a muchos conflictos. ¿Cómo lo solucionamos, entonces?
–Fumu. Se usan los Calabozos…
–Exacto, se vuelven más fuertes usando los calabozos. Esos son los Caballeros de Mazmorra... pero tampoco es que sean demasiado fuertes.
–¿Hm? ¿Por qué?
–Oh, vaya, vaya… ¿realmente estás preguntando eso? Bueno, escucha: 「Uno no se vuelve un caballero por la fuerza, sino que tiene el deber de volverse fuerte una vez se vuelve un caballero.」
–Ah, oh… ya entiendo, tiene sentido.
Suponiendo que mil personas empiezan a ir a un calabozo, cien de ellas perderían su vida o sufrirían heridas que los dejarían incapaces de seguir exploando. Si otras cien se rinden, y el número de participantes decae mes tras mes, no quedarían más de cien personas al final del año. De esas cien personas, la mayoría se quedarían en pisos que tuviesen buen margen de costo-beneficio, o su ritmo de exploración sería muy afectado por la poca cantidad de personas. Al final del año, solo quedarían tres.
Las mazmorras eran un mundo así de atroz, y los aventureros que han visto sus profundidades son personas que llevaban, cuanto menos, una década explorando ese mundo tan cruel.
Aun con todo eso dicho, la tasa de mortalidad bajaba conforme uno adquiría los conocimientos, equipamiento y habilidades para sobrevivir, junto con las particularidades de cada mazmorra; quienes viniesen después podrían comprar esa información, lo cual haría que la gente muera incluso menos.
Pero siempre había que tener en cuenta que explorar significaba rozar la muerte. Desconocía si era así en este mundo, pero en su mundo de origen, la mayoría de los aventureros se quedaban en un calabozo y solo bichos raros como él atacaban mazmorras distintas. Al estarse enfrentando a varios poderes que tenían fuerza más allá de los calabozos, había una “fiebre del oro” en su mundo original, donde muchas personas buscaban entrar en ellas.
Desafortunadamente, los caballeros de los señores feudales y los nobles ya deben de haber recibido entrenamiento formal y equipamiento directamente sacado de sus fortunas. Incluso si uno de cada cien lograba igualar la fuerza de un Aventurero de las Profundidades, no hacía valer el sacrificio de los otros noventa y nueve para obtener esa fuerza. Para añadir sal a la herida, no existía ningún lord que permitiese que cien de sus caballeros fuesen a un calabozo a entrenar.
Por ende, los caballeros de los señores feudales y los nobles solo debían estar una cantidad moderada de tiempo entrenando en los pisos superficiales de una mazmorra. Y, en consecuencia, su fuerza también era moderada.
–Fumu, pero debe de haber una excepción a cualquier regla.
–¿Excepción?
–Sí. Seguro que debe de haber un Caballero de Mazmorra muy fuerte.-dijo Lecán, mirando a Jinga quien todavía seguía sorbiendo su té con la mirada gacha.
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