Ookami wa Nemuranai: Episodio 13.3
Autor: 支援BIS (ShienBIS)
Traducción en Inglés: Sousetsuka. (https://www.sousetsuka.com/p/blog-page.html)
Traducción en Español: Torno Traduce.
Las dos casas que visitaron durante la tarde fueron de familias pobres.
En ambas, Lecán usó su 「Recuperación」 solo luego de que Norma le resumiese la condición del paciente.
Su magia surtió efecto casi de inmediato. Los pacientes no pudieron levantarse al instante dado que habían estado tanto tiempo enfermos, pero portaban caras felices, libres del sufrimiento que habían estado padeciendo. Sus familias también les agradecieron a montones.
Al volver a la clínica, fue él quien empezó a hablar mientras tomaban el té que Jinga les había servido.
–Entiendo cómo funcionan las pociones rojas, pero… ¿Qué hay de 「Recuperación」? ¿Cómo hace ese hechizo para sanar un cuerpo?
–「Recuperación」 le ordena a la Raíz de La Vida de una persona que reconstruya el cuerpo mientras le consulta la mejor forma de hacerlo. Es un arte flexible que funciona en casi cualquier tipo de enfermedad o condición.
–… me perdiste.
–A mí también.
–Hm… piénsenlo cómo que 「Recuperación」 destruye el árbol de las enfermedades sin que se reproduzcan y, hasta cierto punto, también lidia con sus raíces.
–Fumu.
–¿Solo cosas buenas, entonces?
–No necesariamente, no. No hay forma incorrecta de usar una poción roja, pero sí podés llegar a invocar un 「Recuperación」 que haga más mal que bien.-tomó una breve pausa antes de continuar.
–Hemos tenido casos de usuarios mediocres cuya magia forzaba al cuerpo del paciente a volver a un estado imperfecto. Sin embargo, con las heridas es otra historia; ahí, 「Recuperación」 funciona de maravilla. Siempre y cuando tengas el suficiente maná, no hay herida que no puedas sanar; por eso es tan valioso en la exploración de mazmorras. Ahí dentro, tu capacidad de maná es mucho más importante que tu control sobre la magia.
–Un momento. Hace unos días, cuando tratamos al chico que fue atropellado, dijiste que una 「Recuperación」 mal hecha podía hacer que los huesos se armasen mal y que eso le afectaría de por vida. También nos ordenaste sacarle el lodo e impurezas del cuerpo antes de operar y solo ahí pudimos hacerlo pasar por tres-no, cuatro 「Recuperaciones」, ¿pero ahora estás diciendo qué toda herida dentro de un calabozo se puede curar mientras tengas el maná suficiente? ¿Cuál de las dos afirmaciones es la correcta?
–Las dos, Lecán; las dos están bien. El sentido común en las mazmorras es distinto al que tenemos en el mundo de afuera. Allí, incrementas gradualmente tu cantidad de maná a base de matar bestias mágicas, y eso sin contar, además, a las pociones azules. Siempre que el que reciba el hechizo tenga la fuerza vital suficiente y el que lo invoque tenga el maná necesario, no hay necesidad de preocuparse por los detalles. Lo que es importante recordar es que eso SOLO APLICA en una mazmorra.
–Piénsalo así; si quieres bañarte, pero no tienes agua, limpiarte con una toalla húmeda sin cambiarla te va a terminar ensuciando, pero en caso de que tengas un balde al lado para enjuagarla, entonces vas a poder sin problemas.
–¿Es ese el sentido común de este mundo?-pensó Lecán.-Por alguna razón, no termino de creérmelo. En un calabozo es donde más tenés que conservar tu maná. Si uno es descuidado, no vas a poder pelear una batalla extendida o de desgaste.
–Volvamos al tema de usar 「Recuperación」 para curar enfermedades. Hablando en términos amplios, si se usa un hechizo de nivel bajo apenas podrían llegar a sacarse algunas de las raíces de la enfermedad, mientras que los de nivel medio y alto dejan muy pocas o las exterminan por completo, respectivamente.
–Fumu…bueno, pensaré sobre lo que nos dijiste más tarde y en calma. Entiendo que las pociones rojas son tabú para Prado, ¿pero qué tal 「Recuperación」 y hierbas medicinales?
–Buena pregunta. Una vez se aplica el estado de 「Sobreescrito」, incluso una 「Recuperación」 avanzada no será capaz de remover las raíces, pero sí puede cortar las ramas, las hojas y todo lo demás.
–Entiendo. Tampoco va a hacer que se reproduzcan las raíces como sí lo hacen las pociones, ¿no?
–Exacto; la magia de sanación no puede perjudicar a la gente que fue 「Sobreescrita」. Sin embargo, cómo no puede deshacerse de la causa de la enfermedad por si misma, incluso si se remueven las raíces, la enfermedad siempre volverá. Es por eso que, una vez el cuerpo haya recuperado la suficiente fuerza, el paciente tendrá que recibir otros cuidados y tratamientos.
–Hm… ¿y las hierbas?
–Funcionan, aunque poco. Ellas solo amplifican la sanación natural del cuerpo. Ver las fuerzas de la naturaleza actuar es algo hermoso; las plantas que crea el suelo son útiles para todo tipo de cosas.
–Ya veo… asumiendo que entiendo qué está pasando con Prado actualmente, ¿qué fue lo que paso durante el tratamiento ahí atrás, entonces?
–Bueno, imagino que ya sabés bien la respuesta a esa pregunta, Lecán.
–A-ah, pero yo no la sé, Norma…
–Quisiera oírlo de la boca de un experto antes de saltar a conclusiones.
–Por lo que pudimos ver, los síntomas de lo que había afligido a Prado-san parecen haber desaparecido. Tampoco he observado ningún signo de que las raíces dentro de su cuerpo vuelvan a crecer en un futuro. En mi opinión, él ya podrá empezar su camino a recuperarse una vez despierte. De ahora en adelante, las hierbas medicinales serán suficientes para tratarlo.
–¿Eso quiere decir que las raíces de su enfermedad… fueron sacadas de la tierra?
–Por lo que yo vi, sí.
–¿Y cómo crees que la Casa Goncourt va a reaccionar frente a eso?
–Todo este tratamiento debe haber sido dramático para ellos. Llevo haciendo visitas a su casa por años, pero nunca logré hacerlo mejorar. Por ende, es cuestión de tiempo a que alguien se de cuenta de que no fui yo quien le devolvió la vitalidad.
–¿Sabrán distinguir quien de los dos hizo el hechizo?
–Prado-san nos vio tratarlo. No hay forma de escaparte de esta.
–Oh, cierto, ahora que me acuerdo… ¿por qué no pusieron a nadie para que nos vigilase durante el tratamiento?
–Porque confían en mí.
–¿Hou?
–Verás, soy la nieta de Prado-san.
Subida extra del autor (en el sitio web, se llama “subida cuatro”, pero la que sigue también es una subida numero cuatro. El traductor original, Sousetsuka, lo dejó acá, y yo no soy quien para llevarle la contraria.):
–Ahora que lo mencionás, sus caras sí que son parecidas.
–No hay nada que te sorprenda, ¿eh? Mi madre es la hija de Prado-san, pero como su madre era de sangre campesina, nunca fui reconocida cómo parte de la familia.
–Ya veo…
–El lugar donde vivo ahora es la antigua propiedad de cierto practicante médico, quien se enamoró de mi madre y se casó con ella. Prado-san ordenó hacer una varita muy cara como regalo de bodas para ella; esta es dicha varita.
–Fumu. Parece que la amó cómo su propia hija, sin importar la ley o las costumbres.
–Mi madre podía usar 「Recuperación」, pero no era nada del otro mundo. Sin embargo, gracias a esta varita, fue capaz de ayudar a mi padre a hacer medicinas. Eventualmente tuvieron un bebe, pero decidieron mudarse a Mashajain apenas nací.
–¿Dónde queda esa ciudad?
–¿No sabes? Wow, que sorpresa… eres un barril de sorpresas tú, ¿no? Es el marquesado que está justo antes de la Capital Real si viajas desde aquí. ¿No lo sabías?
–¿Por qué tendrían que ir hasta allá?
–Mi padre era el sexto hijo del marqués. Cómo ninguno de los dos estaban en un eslabón alto de sus jerarquías familiares, mi padre tuvo cierta libertad que usó para abrir un centro médico en Vouka. Al enfermar de gravedad, el marqués pidió ver a su nieto recién nacido; originalmente, solo iban a quedarse en Mashajain por un tiempo.
–¿Terminó no siendo así?
–Un día, a mi madre le llegó un regalo. Cuando lo abrió, dentro se encontró una Urasurin (Serpiente Blanca), un malvado plan hecho por un noble que buscaba controlar quien sería la esposa de mi padre. Hubo un malentendido; cómo el marqués lo llamó a él y a su familia, pensaron que iba a tomar algún tipo de posición en la nobleza o a heredar alguna propiedad pero, sorprendentemente, la serpiente que habían mandado para matarla a ella fue a por mí.
–¿Y entonces?
–Madre apuntó su varita con desesperación y recitó una 「Recuperación」 de luz azul, pequeña pero deslumbrante.
–Ya veo…
–Mi madre había usado 「Purificación」 para luego caer por fatigar su maná poco después.
–Fumu.
–「Recuperación」 puede limpiar el veneno de Urasurin por su cuenta; fue innecesario usar tanta energía. Aun así… ¿quién podría culparla por sacar ese talento oculto por su tan profundo deseo de salvarme?
–La profundidad del deseo, eh…
–En un principio, Padre fue la única persona que se dio cuenta de lo ocurrido. Sin embargo, al ser un hombre honesto hasta la medula, cuando la vio despertarse, le dijo cómo me salvó y la felicitó por su nuevo poder.
–Hasta ahora, no me suena mucho a una tragedia.
–Hasta ahora, sí. Unos días más tarde, mi madre uso una 「Purificación」 bajo ordenes de mi padre. Cuando confirmó que poseía el hechizo, se lo hizo usar sobre el marqués al día siguiente.
–¿Y fue bien?
–Sí; el marqués sintió un confort como nunca antes lo había sentido. Al día siguiente, y el que le siguió a ese, ella siguió usando el hechizo sobre él. Con su cantidad de maná, una débil 「Purificación」 por día era su límite. Para el séptimo día, ya era capaz de levantarse y comer sin problema. Un anciano pasó de estar en su lecho de muerte a una recuperación total en una semana.
–Hacer eso frente a todos, e incluso recitando el hechizo… no hay manera de que ello se haya quedado como un secreto.
–Mhm, pero como mi padre era el hijo favorito del marqués, no había necesidad de preocuparnos de recibir un trato injusto. Es más, le entregó una mansión para que viviésemos, donde me crie hasta que cumplí diecisiete.
Dado que actualmente vivía en Vouka, su vida en Mashajain debe haber llegado a su fin. Un fin no muy placentero.
–Madre solía invocar una 「Purificación」 sobre el marqués una vez cada diez días. Padre y yo solíamos acompañarla cada vez que lo hacía. Más allá de que fuese un ritual, el marqués era todo sonrisas… se sentía como que éramos una familia de verdad.-dijo Norma, su tono relajado y desinteresado mientras miraba con anhelo por esos momentos, ignorando el té frente suyo que hace bastante ya se había enfriado.
–Todo lo que queríamos, lo teníamos. Padre cultivaba todo tipo de plantas en el jardín, ponía sus manos sobre los libros más raros e incluso mandaban pacientes para que los tratásemos. Sería difícil encontrar otro médico que tuviese un entorno de investigación tan ideal como el nuestro. Para mi madre y para mí… cada día era una bendición.
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