Ookami wa Nemuranai: Episodio 12.20 - 12.21
Autor: 支援BIS (ShienBIS)
Traducción en Inglés: Sousetsuka. (https://www.sousetsuka.com/p/blog-page.html)
Traducción en Español: Torno Traduce.
12.20:
Las niñas empezaron a juntarse alrededor de Eda tan pronto como Lecán y ella llegaron al orfanato.
Mientras tanto, a él le esperaba una fila de niños que querían subírsele.
Ese día, sin embargo, la vice-líder del templo había dado la directiva de que solo tres niños podrían subirse a la vez. Aun sí podía usar hechizos como 「Flotar」y 「Mover」 para atraparlos en caso de que se cayeran, la gente de Ceres no sabía eso y, ya que no tenía intención de revelar ninguna de sus habilidades, siguió las ordenes que le dieron al pie de la letra.
Eda, mientras tanto, usó cada uno de sus diez dedos para crear formas de pájaros y animales, lo cual captó la atención de todas las chicas, quienes no eran capaces de replicar ese nivel de destreza.
Lecán los introdujo a un nuevo juego, donde uno trataba de tirar nueces puestas en una estaca con una de las pelotas hecha de hiedra. La distancia y estacas variaban en relación a las diferentes edades de cada grupo.
En un principio todos siguieron el juego, pero a la mitad de todo empezaron a lanzarse la pelota entre ellos. Lecán fue el último objetivo que quedó de pie; terminó teniendo que correr por todo el patio dado que no podía realmente responder a la infinidad de ataques que venían hacia él.
Después del almuerzo, Eda dibujó sorprendentemente bien en la tierra usando una piedra. Al verla, los niños y niñas empezaron a imitarla nuevamente.
–Fuiste de mucha ayuda hoy, Eda.
Ya en su casa, no pudo sino agradecerle luego de cenar, con un vaso con licor en su mano.
–No pasa nada, pero… wow… sos muy popular con los niños, ¿no, Lecán?
–Yo tampoco me esperaba que un chico de catorce esté tan emocionado de que alguien lo suba a cococho.
Ese era el límite de edad para los niños. Habían dos chicas y dos chicos que tenían catorce.
–Lecán.
–¿Sí?
–Cuando cumplan quince, van a tener que dejar el orfanato y empezar a trabajar.
–Eso me contaron, sí.
–No importa lo mal que les vaya en su trabajo o incluso si los despiden. Jamás van a poder volver ahí.
–Mhm.
–Estas son las últimas oportunidades que tienen para que los malcríen.
–Fumu.
–Y, quizás…
–¿Hm?
–La mayoría de esos niños no recuerden la cara de sus padres.
–Supongo que sí.
–Para ellos, se les debe hacer muy especial esos momentos que comparten con vos.
–… Eda.
–¿Mhm?
–¿Cuánto tenías cuándo falleció tu papá?
–Diez años tenía.
–Ya veo.
Pensándolo en retrospectiva, Eda tenía la misma edad que esos chicos.
Aun estaba en la edad donde era común depender de sus padres.
–… ¿Cococho?
–¿Eh?
–Que si querés qué te suba a cococho, te dije.
–N-no, gracias.
12.21:
–Ja, ja, qué desastre. Tuvimos casos que fueron traídos hasta acá buscándolos a ustedes incluso aunque ayer no abrimos.
–Hou.
–¿Qué fue de ellos?
–Les di unos antibióticos y les pedí que se fuesen a casa. Su enfermedad crónica empezó a mostrar síntomas pero, honestamente, no hay mucho que pueda hacer al respecto.
–Mis condolencias.
–El otro solo estaba herido. Le di tratamiento de emergencia y lo referí al templo.
–¿Pueden tratarte en el templo?
–¿En dónde naciste, Eda?
–En una pequeña aldea cercana a Boyd.
–¿Cómo se llama?
–No creo que tenga nombre.
–Tendría que tener alguno… bueno, ya me hago una idea. No deben haber templos en lugares tan rurales como Boyd.
–Mhm.
–Todos los templos ofrecen tratamiento a los enfermos y heridos por una tarifa que cobran acorde al servicio prestado.
–Tarifa…
–Aun así, los templos detestan tratar solo con medicina. Incentivan muy fuertemente el uso de 「Recuperación」, debido a que ellos lo ven como actos divinos de su deidad.
–¿Sale caro?
–Mucho, sí. Incluso la forma más débil del hechizo cuesta cinco piezas de plata por conjuro. A pesar de que es efectivo en una amplia matiz de enfermedades y problemas, solo los más hábiles practicantes pueden curar a un paciente del todo con una única invocación. Por ende, siempre suele hacer falta dos o tres 「Recuperaciones」 más. Han llegado a demandar monedas de oro por que dos sacerdotes invoquen el hechizo a la vez.
–Suena a que sería más barato comprar una poción roja.
–¿Y dónde podrías comprar una poción roja?
–¿No las venden?
–Nunca en mi vida he visto que vendiesen pociones rojas en este pueblo. Algunos nobles y burgueses han logrado hacerse con ellas, pero siempre por un precio muy caro…un momento.
–¿Hm?
–¿Ustedes dos no son Jittoles? Uno de alto rango, en el caso de Lecán. ¿Puede ser que carguen con algunas pociones, en ese caso? Me gustaría comprar algunas rojas de tercera categoría, si puede ser.
–Tengo algunas, sí, pero nada de tercera. Solo de segunda para arriba.
–Oh, no puedo costearme las de segunda categoría. Es una pena.
–No necesito dinero. Estamos en deuda con vos; puedo darte todas las que tengo.
–No, no, no. Esas no van a ser usadas por mí, y tendría que cobrarle plata a la gente para usarlas sobre mis pacientes. Habría un gran problema sí las pongo a un precio menor al valor de mercado.
Lecán no entendía cual era el problema, pero si Norma decía que iban a haber complicaciones, entonces no desconfiaría.
–Está bien. Si ese es el caso, te traeré unas pociones rojas de tercera la próxima vez que vaya a una mazmorra.
–Sería muy útil, pero asegúrate de guardarte algunas para uso personal en caso de que lleguen a ser necesarias, ¿escuchaste?
–Las pociones de tercera son casi inútiles sobre mí. Solo las de primera surten algún tipo de efecto.
–¿Qué? Algo como eso… solo podría ser si… Lecán, vos sos… ya veo. Por eso tu ojo izquierdo-
–Norma-sama, su carruaje la espera.
–Ah, ¿ya es la hora? Bueno, Lecán, Eda, vayamos a por nuestros pacientes.
–Sí.
–¡Sep!
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