Ookami wa Nemuranai: Episodio 9.4 - 9.5

Autor: 支援BIS (ShienBIS)

Proveedor de Traducción en Inglés: Sousetsuka.

Traducción en Español: Torno Traduce.

9.4:

–Lo siento, pero tendremos que volver a acampar esta noche. Llegaremos a una aldea mañana; aprovechen para reabastecer sus provisiones en ese entonces. Ghett-san, por favor compra comida extra para los caballos.-explicó Orst a la mañana del tercer día. El plan original era descansar en el pueblo, pero parecía ser que lo terminaron atrasaron un poco.

Ninguno de ellos sabía que lo llevo a tomar esa decisión, pero al ser el cliente, su orden era absoluta.

Se encontraron con varios viajeros en su camino, pero ninguno se les hizo sospechoso. A la tarde, sin embargo, un objetivo fue captado por la 「Detección de Vida」 de Lecán.

No había nadie en el camino de tierra, pero una persona se escondía al lado del mismo. Sí era imposible de ver con su otro dote, eso significaba que se estaba ocultando detrás de la colina.

–Vándam, hay alguien atrás de la colina izquierda. Solo es una persona.

Decidió guardarse que la persona en cuestión tenía muy poco maná. Era mejor no revelar más de lo que era necesario sobre su habilidad.

–Hum. Sería horrible que nos atacasen desde arriba con los flancos expuestos…-pensó Vándam en voz alta mientras se rascaba la barba.

–La distancia entre la cima de la colina y el carro son unos cien pasos. Sí disparan flechas, nos van a alcanzar de seguro. No deberían poder hacerle daño a Orst ni al coche, pero es otra historia si tienen armas con Gracia.

–Déjenmelo a mi. ¡Apenas asome la cara, le saco la cabeza de una sola flecha!–acotó Eda detrás de Lecán.

Cien pasos era una distancia que el 「Arco de Ishia」 podía cubrir perfectamente. No era necesario que lo matase; con forzarlo a esconderse, bastaba. Eso le daría suficiente tiempo a Vándam para ir con su caballo y acabar con él antes que la situación empeorase.

–Muy bien, haremos eso. ¡Escúchenme todos! Hay una persona extraña en la colina izquierda más adelante. ¡Anden con cuidado, y defiéndanse sí tratan de atacarnos!

Vándam, en ese momento, subestimó la fuerza de sus oponentes dado que Lecán solo detectó uno. Supuso que, con todo el poder ofensivo con el que contaban, sería fácil; algo de lo que se arrepentiría tiempo después.

Eda se subió al techo otra vez. Arrodillada y posando una pierna sobre el coche, mantuvo el balance a la par que manifestaba una flecha mágica y preparaba el tiro, lista para atacar en cualquier momento.

Lecán hizo una linea recta entre el punto rojo y el vagón en su mente y, cuando pasó por la colina, su objetivo se asomó.

Vándam le ordenó a Eda que dispare, pero más bien parecía que estuviese gritando.

–¡EDA!-la flecha voló directo hacia el hombre y le impacto directamente en el pecho. Lejos de gritar, caer para atrás o retorcerse, parecía no estar afectado en absoluto.

Un sujeto extraño, vistiendo nada en su parte superior salvo un cinturón junto a unos pantalones rasgados debajo se hizo visible. Su constitución era bastante corpulenta y tanto su cara como sus manos tenían un lustroso color negro. Incluso desde esta distancia, se veía que sus ojos estaban hinchados con sangre.

Vándam se acercó por la colina, tomando una ruta menos directa para no afectar la visión de Eda. En respuesta, el hombre gordo tomó unas cosas negras de una bolsa puesta a sus pies y las lanzó al aire, agarró un martillo que reposaba en su hombro libre y dio un fuerte golpe con él.

Para ese entonces, la segunda flecha de Eda le dio en el pecho de nuevo, sin surtir ningún tipo de efecto. En contraste, una explosión ensordecedora sonó cuando el martillo entro en contacto con las cosas negras, las cuales se dirigieron rápidamente hacia el carro.

Sería fácil para Lecán esquivar esos proyectiles gracias a sus reflejos y su visión cinética, pero para el carruaje o Eda…

–¡「Bandroux」!-gritó casi inconscientemente; nunca había canalizado tan rápido. Antes de siquiera pestañear, circuló y blandió su maná, construyó el hechizo perfectamente y manifestó una magia que chocó contra las veinte pelotas oscuras que se dirigían hacía ellos.

–¡BOOM!

La colision genero un estruendo que les revolvió el estomago.

–¡「Bandroux」!

La segunda lanza voló aun más rápido que las flechas mágicas. Zeki, quien estaba detrás del carruaje, solo pudo ver un haz de luz que conectaba la palma de Lecán y el pecho del hombre gordo el instante en que El Lobo movió la mano.

Se abrió un gigantesco hoyo en el pecho del enemigo. Lentamente se tambaleó y cayó al piso al mismo tiempo que Nike se acercó con su espada levantada, probablemente para repeler los proyectiles lanzados la primera vez.

9.5:

–Su nombre era 「Bufuz del Martillo Aplastante」. Era un Jittol que trabajaba-no, se especializaba en trabajos de exploración de calabozos. Pero perdió a su compañero, y empezó a aceptar trabajos turbios a cambio de altas sumas de dinero. Hay varios pueblos que tienen ya pedidos de captura por él, si mal no recuerdo.

Acorde a la explicación de Vándam, el martillo de Buzuf contaba con una Gracia que generaba una explosión cada vez que golpease un objeto. Eso fue lo que hizo que las pelotas volasen tan rápido.

La Asociación de Aventureros no acepta encargos que fuercen a sus empleados a cometer crímenes, pero hay empresas del bajo mundo que buscan satisfacer esa misma necesidad. Entre los Jittoles que tomaban dichos trabajos, Buzuf siempre fue conocido por su ferocidad.

–Lo siento. La culpa recae en mi mal juicio. Tendría que haber atacado preventivamente o, cuanto menos, cuidar el vagón. Malgaste la información que nos diste, Lecán.

–Eso no es cierto.

–Sea cual sea el caso, tienes mis gracias.

–Lecán.-lo llamó Zeki. Para que un hombre tan reacio iniciase una conversación primero, algo debe habérsele hecho inusual.

–No hiciste un canto preliminar para 「Lanza de Fuego」. Quizás hiciste uno por lo bajo la primera vez, pero el segundo salió instantáneamente. ¿Cómo lo hiciste?

Frunció el seño frente a la pregunta del mago.

–No dijo nada cuando me vio hacerlo con 「Recuperación」, ¿pero ahora tiene un problema con 「Lanza de Fuego」? Por qué…

El Jittol barbudo le asignó un significado distinto a la expresión de Lecán.

–No insistas, Zeki. No existe aventurero que valga la pena y revele sus cartas así como así.

–Muu…[^1]

–Un momento, por favor.-dijo Orst.

–En casos como estos, todos los miembros del grupo comparten los objetos obtenidos de manera equitativa; en este caso, el martillo con Gracia. Decidan si quieren quedárselo o venderlo.

–Entendido…¿lo quieres, Lecán?

–Nah, no me hace falta.

–Lo venderemos, entonces. Lo siento, pero repartiremos el oro equitativamente entre todos.

–Está bien.

–Si ese será el caso, tendremos que ver su poder para ponerle un precio. Lecán-san, ¿podrías pegarle a ese árbol con él?

Acató la petición y se acercó hacia un árbol cualquiera. Era un martillo extraño; a pesar de parecer metálico, se sentía como si fuese de madera y, aunque los martillos de batalla tenían que tener un punto de impacto bien definido, los lados de este eran ambos planos, como si fuese una maza.

N/T: Una maza tiene una zona de impacto bastante más grande; están pensados para aplicar fuerza sin romper el material con el que se está trabajando (madera, por ejemplo). Un martillo de guerra es todo lo contrario, y por eso su zona de impacto es más chica. -TT

Levantó el martillo y golpeó el árbol con todas sus fuerzas. La explosión que genero emitió tanta fuerza que se vio forzado a agarrarlo tan fuerte como podía.

Con una parte del tronco faltante, el mismo cayó con un estruendo.

–Que poder…Vándam-san, ¿puede golpear usted también?

–Si, por supuesto…¡ugh, que peso!- soltó involuntariamente el arma cuando la recibió. Acto seguido, uso todo de sí para levantarla y dar un golpe el cual le sacó el arma de las manos e hizo que otro tronco se derrumbase.

–Hm…entiendo ahora los puntos buenos y malos del arma en cuestión. Tomara tiempo ponerla bajo subasta; si desean, se las puedo comprar ahora por cuatro piezas de oro. ¿Están de acuerdo?

Vándam lo miro a Lecán con ojos llenos de expectativas.

–Te dejo la decisión a vos, Vándam.

–Lo siento, Lecán. Orst, te lo venderemos ahora.

–Muy bien, aquí tienen.

–Cada uno de ellos recibió cuatro monedas de plata grande. Tanto Zeki como Vándam parecían estar muy contentos.

[^1]: Forma de expresión Japonesa. Tiene que ver con contenerse, como un “Ufa…” en nuestra habla española.

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