Ookami wa Nemuranai: Episodio 9.2

Autor: 支援BIS (ShienBIS)

Proveedor de Traducción en Inglés: Sousetsuka.

Traducción en Español: Torno Traduce.

El grupo salió a la mañana siguiente y comieron su desayuno mientras se movían. Fue el Lobo quién levantó la voz al mismo tiempo que se acercaban a una pequeña montaña.

–Vándam, hay bestias mágicas adelante.

–¿Cómo dijiste?

–Se nos acercan cien de ellas, más o menos. La más cercana ya está a mil pasos; son rápidas.

El lider del grupo improvisado no parecía poder creer lo que oía.

–Vándam-dono, si Lecán dijo eso, es la verdad. Estamos a sus ordenes.

–…muy bien. Retírense cincuenta pasos para atrás y salgan del bosque. ¡Con prisa!-dijo Vándam, su temple y capacidad de adaptarse a la situación cualidades propias de un veterano.

–Orst, cierra la puerta y no salgas. ¡Ghett, asegurate que los caballos no se descontrolen! ¡Zeki, delante! Dispara uno grande y después, cúbrenos. Nike, al frente de todo. Lecán, a la retaguardia izquierda. Yo iré a la derecha, y Eda…

–Me quedaré arriba del vagón.

–Muy bien.

Zeki cabalgó hacia el frente, agarrando la varita que tenía en el bolsillo de su túnica a la par que emparejó la gema incrustada en ella con su frente y empezó a preparar el hechizo.

–Oh, Gran Sabio, Tirano rey del fuego y viento, deseo que el sol se postre arriba nuestro. Te ofrezco mi sangre como sacrificio, para que destruyas a aquellos ignorantes del fin y le des tu gloria a aquellos que veneran vuestra gloria y divinidad…

La posición de Nike no tenía sentido. ¿Qué hacía una persona que blandía una espada corta al frente de todo en vez de la retaguardia? Sin contar lo lejos que estaba de todos los demás…

Justo cuando terminaron de tomar sus posiciones, pudieron ver las figuras de sus atacantes. Primates Rojos (Urds) y Monos Araña (Linds) saltaban por las ramas, columpiándose de árbol en árbol. Les habrían caído encima de haber aun estado dentro de la arboleda, pero la orden rápida y astuta de Vándam forzó a las bestias a tener que pelear en la planicie.

La magia de Zeki se desató apenas ellas tocaron el suelo.

–¡「Llamas de Gaol」(Gelvan)!

Una gran masa de fuego salió desprendida y se hizo cada vez más grande conforme avanzaba. Llegó a un radio de treinta pies antes de caer encima de los Urds, envolviendo tanto a la tierra como a los árboles.

No murieron muchos, pero alrededor de veinte sufrieron heridas y, más importante, el grupo había tomado control del enfrentamiento.

Poco importaba, de todos modos, dado los ridículos números de los monstruos que se les acercaban. Parecía como si fuesen una gigantesca ola.

En respuesta a su avance, una ráfaga de flechas empezaron a impactarlos, cortesía de Eda, quien trataba de apuntar a sus pechos y ombligos en vez de a las cabezas o brazos. Teniendo en cuenta la cantidad de enemigos que enfrentaban, concentrarse en cantidad sobre calidad de tiros fue una decisión acertada.

Aquellos enemigos que superaban los ataques a distancia tenían que pelear contra Nike, quien ya había desenvainado su espada, una hoja de color blanco que parecía estirarse por sí sola. No obstante, no era el arma en sí la que crecía en longitud, sino una luz del mismo color que la envolvía por completo. Con ella agregada, la hoja medía más o menos lo mismo que Lecán.

Primero, tres Monos Rojos saltaron hacia ella. Dos cabezas cayeron antes de que Nike se inclinase a la izquierda y rebanase la que faltaba. Sería imposible hacer eso con una espada normal a ese rango, pero la luz blanca duplico su longitud y le permitió atacar libremente. Donde previamente habían tres Urds, ahora solo quedaban cadáveres, y otros cuatro saltaron para no dejarle recuperar el aliento.

El arma de Nike se extendió aun más y cortó cuatro cabezas, brazos y piernas más con un ataque que se hundió bajo la tierra. Con su trayectoria elegante, blandió esa espada de tamaño cambiante con agilidad mientras viajaba por el campo de batalla, exterminando monstruos rápida y eficientemente.

Los primates que quisiesen flanquear por los lados caían presa a las espadas de Lecán y Vándam. El Lobo usó el Filo de Rusk para ir de una en una mientras que el veterano les cortaba la movilidad en las piernas y los mataba cuando gateaban por el suelo.

Zeki, quien estaba detrás del vagón para cuidar las espaldas de todos, no tuvo turno.

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Con cada movimiento de la espada de Lecán, un enemigo caía al piso. Lo que más le sorprendía de ver a “Nike” era el control que tenía la mism sobre la espada en sí. Teorizaba que, como el maná de la espada seguramente era suyo, entonces el control de la longitud se hacía manualmente. Por eso mismo, verla hacerlo con esa fluidez y elegancia era sorprendente. La gente común creería que ella es una fantástica espadachina, pero en estos momentos, el Lobo reconoció en este despliegue su proeza como hechicera.

Luego de un rato, no hubieron más enemigos, pero Lecán aun seguía con sus ojos posados en la arboleda. Vándam, que ya se había relajado, volvió a ponerse tieso apenas se giró a verlo.

–Ahí vienen.

Tres monos gigantes caminaban hacia ellos con pasos aletargados. Sus caras y pelaje amarillo chillón escondían tras ellos músculos que escondían un poder espeluznante. Seguramente eran bestias de tercer rango de la familia de Monos Ogro, Mono Ogro Amarillo (Paudugs).

No hubo discusión alguna; cada uno de ellos peleo contra uno de los ogros.

Los tres monstruos se detuvieron al unísono, casi como sí lo hubiesen practicado, y golpearon sus pechos mientras gritaban en un alarido que habría dejado inconsciente del miedo a cualquier viajero común, correspondiendo así a la invitación de los tres Jittoles.

Nike fue la primera en llegar, y el resultado no fue menos que el esperado; la cabeza del mono acabó en el piso.

Lecán se hizo camino para adelante, el 「Filo de Rusk」 en su mano. Justo cuando iba a lanzar un ataque, una sensación curiosa le invadió el cuerpo. Acorde a lo que le generaba dicho sentimiento, movió su arma y una palabra en especifico se formó en su mente como respuesta a dicha acción.

Perforar」.

–Exactamente, Perforar. Eso es.

Su espada pasó como si el cuello del ogro fuese manteca. Instantáneamente después de removerla, saltó para atrás para ponerse a la defensiva, pero su enemigo ya estaba muerto.

Fue ahí que se dio cuenta de cual era la habilidad que le había otorgado la poción dorada.

–Las estocadas son potentes, sí, pero es un movimiento peligroso. La chance de fallar hace que casi nunca las hiciese a no ser que este en un lugar muy cerrado y estrecho.

–Pero en ese instante…supe exactamente donde poner el arma y cuanta fuerza iba a necesitar para matarlo. Un dote como ese…seguramente ese debe de haber sido mi mejor ataque de embestida, por lejos.

Desvió la mirada hacia un lado; Vándam también había acabado con su enemigo, pero recibió varias heridas durante la pelea. Una vez todo terminó, Orst bajó del carro y gritó emocionado.

–¡Qué demostración fantástica! Sabía que teníamos fuerzas muy confiables esta vez de nuestro lado, pero esto excede mis expectativos por lejos. ¡Fabuloso, simplemente fabuloso!

–Jejeje…-Eda se frotó la nariz con su pulgar arriba del vagon al escuchar las alabanzas del cliente.

Lecán se acercó y le consultó una duda que tenía.

–Orst, ¿vos nos dijiste de acampar acá porque sabías que nos iban a atacar?

No pudo sino sonreir con amargura mientras respondía.

–Bueno, teníamos la información de que íbamos a ser emboscados…unas revisiones al plan eran necesarias.

En una escolta, no importaba que tan bueno fuese el mercenario; podría tornarse difícil si el cliente era un verdadero incompetente.

Sin embargo, habiendo visto como manejó esta situación, Lecán se sentía a gusto con su contratista actual.

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