Ookami wa Nemuranai: Episodio 8.7 - 8.8

Autor: 支援BIS (ShienBIS)

Proveedor de Traducción en Inglés: Sousetsuka.

Traducción en Español: Torno Traduce.

8.7:

Lecán aprovechó para ir a la casa de Shiira durante la mañana siguiente. Con ese día, se marcaba el doceavo desde que le dejó la gema de Vurs antes de irse para Golbul.

La puerta del frente había sido reparada por completo. Es más; no habían usado la misma madera, sino una de un color más apagado.

Aun seguían sin rastros de ella. Jericó le saludó con la mano mientras se levantaba apáticamente de la cama, y el sonido de agua golpeando el pasto se hizo presente a la par que entró a la casa con la idea de hervir té.

Empezó a llover, pero no por mucho; el sol todavía no desistía, perforando a través de los cúmulos de nubes. Como tenía ganas de ver la lluvia, Lecán abrió la puerta del área de trabajo. Desafortunadamente, una persiana le bloqueó la gran mayoría de la vista, por lo que no tuvo más opción que pasar a través de ella para poder disfrutar del paisaje como se debía.

Las hierbas y plantas venenosas tenían todas alturas, tamaños y colores distintos; las gotas de lluvia caían en formas muy variopintas sobre cada una de ellas.

Una formación densa de Pastos Chiquitos ondeaba de lado a lado con cada golpe de las gotas.

Las llamadas “Aliento de Dragon” y sus pocas hojas angostas y largas de color rojo y negro recolectaban cuanta agua pudiesen antes de desbordar, como sí se tratase de un hombre anciano asintiendo.

Una hiedra venenosa llamada “Sacerdote Infernal” yacía ahí con unas veinte hojas que crecían horizontalmente. Un poco de veneno de la hoja tenía la suficiente potencia como para dejar paralizado a un hombre adulto con solo exponerlo a ella. No obstante, había un cierto espectáculo en ver algo tan peligroso pararse confiadamente arriba de plantas mas chicas; compartía cierta semejanza con una mujer orgullosa cuyas lagrimas se deslizaban por sus delicados cachetes.

El agua cayó bajo hierba y arboles, creando charcos tras de sí que desaparecieron debajo de la tierra poco después. Sí hubiese un pequeño lago frente a la casa, esa sería una atracción más que agregar al ya pintoresco paisaje.

El entorno le hizo acordarse de la primera vez que vio la lluvia en ese mundo. Tuvo que explicarse con la Señorita Rubianafale, pues no entendían porque Lecán comenzó a guardar comida recelosamente apenas la vio caer.

En su mundo original, las lloviznas se convertían en diluvios y continuaban por varios días. Traían consigo hambruna y frio, pudrían la comida y mermaban al sol. El dicho que decía 「La lluvia trae la muerte」 estaba cargado de los sentimientos verdaderos de muchas personas.

Había que prepararse para superar la temporada de lluvia o, sino, sufrir una muerte segura. Eso era puro sentido común de donde venía. Los ojos de Ruby casi se salen de sus cuencas cuando lo contó.

Su mente dejo de recordar anécdotas y cerró la puerta para evitar que la humedad entrase en la casa.

Lo primero que notó al bajar al sótano era lo aguado y muerto que estaba el aire.

Con un astuto uso de 「Mover」, empezó a poner el aire en movimiento para remover la humedad y pesadez. A pesar de que la chimenea gigante estaba hecha para que no entrase agua, no podía evitar aquellas que le cayesen por los lados. Era su deber ventilarlo de vez en cuando para evitar que se acumule mucho roció.

Al terminar su trabajo, subió y tomó un poco de té, el cual esparció una calidez por todo su interior.

8.8:

Lecán sacó la poción dorada de su 「Almacén」. Tenía pensado tomársela una vez Shiira le diese el visto bueno, pero parecía ser que no volvería en el futuro venidero.

No había razón realmente para esperar a que ella la analizase. En primera instancia, ella ni sabía como funcionaban estas pociones. La única manera de saber que habilidades tenían era bebiéndoselas.

De vuelta del otro lado del hoyo, los poderes que se podían obtener por pelear contra un jefe en un Calabozo estaban si o si eran de combate, ¿pero sería este el caso con las pociones doradas? Quizás obtendría una habilidad inútil…

O eso creería, de no ser por las palabras de su maestra.

–Si obtenés una por vencer a una bestia, seguramente te dará algo útil.

No hacía falta preocuparse de más. Solo sabría que se escondía en el liquido una vez se lo bebiese.

Harto de dudar, se llevó el recipiente a la boca y lo rompió en ella, tragándose el contenido junto con esa contextura similar a la gelatina propia del envoltorio de la misma.

Nada paso hasta que respiró diez veces. Algo caliente se asomó desde la boca de su estomago, y luego pasó a esparcirse por todo su cuerpo. Para cuando no quedaba rincón de su ser que no sintiese esa sensación, una fiebre lo asaltó de repente.

Su cuerpo temblaba sin parar. Ni siquiera podía sentarse en la silla; no le quedó más remedio que tiritar en el piso. Soportó el dolor como pudo hasta que, inevitablemente, cayo inconsciente.

Lo primero que notó al despertar era la mirada preocupada de Jericó desde arriba. Ya no quedaban rastros de la anomalía que le asalto antes, y Lecán se levantó perfectamente bien.

La pregunta que le asaltó, sin embargo, era otra; ¿qué habilidad había despertado?

Para ese entonces, la lluvia ya se había detenido.

Volvió a su posada y alquilo una habitación, comió su cena y durmió en su cama enormemente decepcionado.

Episodio Anterior: 

Episodio Siguiente: 

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Índice

Mirror Legacy Capítulo 1 - Primer Entrada.

Mirror legacy Capítulo 10 - Union Familiar