Ookami wa Nemuranai: Episodio 8.5
Autor: 支援BIS (ShienBIS)
Traducción en Inglés: Sousetsuka. (https://www.sousetsuka.com/p/blog-page.html)
Traducción en Español: Torno Traduce.
Imágenes de la Novela Ligera: TraitorAIZEN.
Si estás viendo esto en un sitio web que no sea traduccionesdoblet.blogspot.com, entonces esta traducción fue sacada de la humilde cosecha de Torno. ¡Me alegro que te guste!
–Vaya, qué apetito…aunque, sabiendo que vienes de un calabozo, no me sorprende. Si encima le sumamos el encuentro con el maestro y sus lacayos…no sé si tienes buena o mala suerte, Lecán-san.
En la habitación privada a la que Chaney lo invitó, Lecán disfrutó su comida sin ningún tipo de reserva. Comer después de un calabozo (sobre todo en un restaurante de primera) ciertamente hacía que uno se sintiese vivo.
–Ahora que llegamos a esto, creo que ya es hora de que te explique la situación.
–Está bien, Chaney. No me importa estar al tanto.
–Cuando el lord-sama trajo a su prometida a Vouka, vino con su primo, el Señor Midosco Avanklein. Era un hombre con ansias de poder a pesar de su poca capacidad y sus fuertes hábitos de malgastar dinero. Obtuvo muchos derechos frutos de un conjunto de posiciones, y parece ser que busca hacer que su hijo, Aina-san, sea el siguiente lord de Vouka.
–Traigan más de esta birra.
–Por supuesto.
Chaney llamó a un mayordomo para así pedir otra orden. En un principio, Lecán creyó que era considerado de su parte no traer a sus guardias consigo para esta cena, pero parecía haberlo hecho con algún motivo oculto.
–Midosco-sama tiene dos aliados notables: Zack, lider de la Compañía Zaikaz y Henjitt Douga, secungénito del Lord de Golbul.
Lecán se tomó otro trago después de acabar con una pata de pollo frito.
–Una vez la Compañía Zaikaz se situó aquí, empezaron a lidiar con sus rivales usando métodos de moralidad dudosa mientras clavaban sus garras en el corazón de Vouka. Eventualmente, Zack llego eventualmente hasta aquí y me sacó la posición del mercader del Lord.
–Otro plato del pollo frito.
Chaney continuó después de pedir más.
–Durante todo ese tiempo, el lord-sama ha estado juntando evidencia sobre las malas prácticas de Midosco-sama de aquellos que han sido traicionados por él y ahora está esperando una oportunidad para arrestarlo.
–Quiero vegetales. Algo verde, por favor.
–Seguro. Con respecto a lo que te contaba, Midosco-sama se puso a cargo de la milicia de este pueblo y pidió repetidas veces que incrementasen la cantidad de soldados. Crimus-sama lo rechazó, pues dijo que “con cuatro caballeros bastaba, y no podríamos permitirnos ni necesitamos más de sesenta soldados de todos modos”.
–¿Solo hay cuatro caballeros?-preguntó Lecán mientras tragaba cerveza.
–Sí. El lord del pueblo-sama, su hijo, Midosco-sama y su primogénito.
–Habían dos tipos que tenían pinta de caballeros detrás del hijo del lord.
–Esos dos están equipados, pero solo el Rey puede declarar a alguien caballero.
–Entiendo.
–Como Midosco-sama no dejaba de insistir, el Lord peticionó a Shiira-sama que compre cinco herramientas mágicas que disparasen llamas a un ingeniero muy conocido en la capital, Yaclubend-sama.
Una de esas cinco estaba en su 「Almacén」 en esos momentos, pensó Lecán.
–“Un mago equivale a diez caballeros”; con cinco varitas en su posesión, Midosco-sama no tuvo mas opción que ceder en sus quejas. Sin embargo, se inventó alguna excusa que ya no recuerdo para intentar quedárselas todas él; Crimus-sama cedió solo dos.
–Más birra, por favor.
–Bueno, el otro día, Susyana-sama, la hija del lord, cayó enferma. Ni con todos los expertos de la zona juntos pudieron identificar su aflicción. Falto de ideas, el lord llamó a Shiira-sama, quien le dijo que se trataba ni más ni menos que de una maldición; sería imposible curarla con medicina convencional.
Al tratarse de una maldición, aún si uno se curaba de la enfermedad, solo posponía lo inevitable si no se removía su causa del cuerpo.
–En ese momento, Zack y Midosco-sama le hicieron una oferta llena de confianza a Crimus-sama. Encontrarían una cura para la enfermedad de su hija…a cambio de una compensación acorde.
–¿Midosco sabía que se trataba de una maldición?
–Eh…no sé. Todos creían que solo era un dolor pasajero, incluso la joven señorita.
–Como yo sabía de la situación, le ofrecí a Crimus-sama traerle la medicina.
–¿Hou?
–Si te soy sincero, hace más o menos una década, se encontró una 「Cura Santa」 en cierta aldea pequeña que estaba al lado de una mazmorra. El hijo del alcalde la busco para poder salvar a su madre, pero no llego a tiempo para poder curarla de su enfermedad. Destruido por el duelo, el hijo se retiró y falleció en otro calabozo, y el alcalde la resguardo en secreto.
–Pero vos sabías donde estaba.
–Me debían un favor; quisieron entregármela como recompensa en ese entonces, pero me negué. Recientemente, fui con todos los fondos que pude juntar y un grupo chico para comprarla pero, como pudiste ver, me terminó saliendo el tiro por la culata. Estaría muerto si no te hubiese contratado.
–Así que por eso nos contrató para escoltar la carreta…
–Según Shiira-sama, la traje cuando los hilos de la joven señorita estaban por cortarse. Ya conoces el resto; lo único que no sabes fue que Henjitt-sama vino a Vouka al mismo tiempo que yo, promulgando que “trajo la cura para la enfermedad de la hija de Crimus apenas se enteró de su condición”.
–Habías dicho que Henjitt y Midosco trabajaban juntos, ¿no?
–Sí.
–¿Entonces él viajó a Vouka porque se lo encargaron?
–Pensé lo mismo, pero no es tan sencillo.
–¿Por qué? ¿Qué gana Henjitt con todo esto?
–Bueno…está perdidamente enamorado de Susyana, ¿sabes?
–Ah, ya veo.
–Desde aquí serán puras conjeturas e hipótesis, pero se rumorea que Midosco-sama perdió las dos varitas que se le confiaron.
–¿Eh? ¿Ambas?
–Ambas, y encima son objetos que consiguió después de mucho llorarle al Lord, los cuales no costaron poco. Esas cosas no se pierden así como así.
–Tengo una de esas dos de parte de los asesinos con los que nos encontramos, pero si lo presionase sobre ello, no haría mas que acusarme de robo y, en un duelo de palabras sin evidencia, tengo todas las de perder al ser él un noble y yo no.
–Tiene sentido.
–También me llegó el rumor de que ha estado yendo donde Shiira-sama para pedir más varitas, pues las que le llegaron estaban “rotas”.
–¿Por qué no fue con el Lord?
–Firmaron un acuerdo que le prohíbe hacer compras adicionales en caso de perderlas o que se rompan.
–Y eso conecta con las desapariciones, eh…
–Sí, yo opino lo mismo. Todas las farmacias grandes de la ciudad están sufriendo, pues creen que Shiira-sama se fue por las quejas y peticiones constantes de Midosco-sama. A ellos se les sumaron los clientes de dichas farmacias; la gente poderosa de Vouka. Además, hay rumores de que ella tiene contactos en la capital, por lo que los aliados de Midosco han huido de su facción como las ratas de un barco que se hunde.
–¿Eso incluye a Zack Zaikaz?
–Oh, Zack lideraba la retirada. Este es el momento más oportuno para cortar el parasito que es Midosco-sama de raíz…o bueno, casi más oportuno.
–Me parece bien. De paso, ¿quién es Nike?
–¿No has conocido a la nieta de Shiira? Ha vencido a dos bestias gigantes cerca del pueblo y se volvió un Jittol de rango dorado en muy poco tiempo a pesar de su corta edad.
–¿Su nieta? ¿Una Jittol joven? No será una mujer con pelo plateado, espada corta en su cintura y una extraña semejanza a su abuela…
–Esa misma.
–Ah, no conocía su nombre, pero fuimos a recolectar hierbas por unos…veinte dias.
–¿Ustedes dos solos?
–Seh.
–Ehm…te recomiendo que no le digas eso al joven maestro.
–¿A qué se debe eso?
–El amor es ciego, Lecán-san.
–¿Hou? ¿Amor? ¿A esa cosa?
–Nike-san llego al pueblo hace unos días a la oficina de esta ciudad, ¿sabes? Alguien debe haber informado a Agito-san de eso, junto con la desaparición de Shiira de una manera…muy exagerada, seguro.
–Entiendo, entiendo…
–Cambiando un poco de tema, Lecán-san, ¿cómo fue tu experiencia en Golbul esta vez?
–Fui al último piso y conseguí esto del jefe.
–¡Wow…! Es la primera vez que mis ojos ven una poción dorada. ¿Vas a venderla?
–No. Voy a usarla.
–Me lo imaginé…
–Fue lo único interesante que salió esta vez. Te voy a vender pociones que me encontré esta vuelta y algunos restos de la anterior.
–¡Oh, muchas gracias!
Lecán llenó una bolsa con pociones de tercera y segunda de color tanto rojo como azul y se la dejó cerca.
–Estuvo bien la comida.-gruñó el Lobo, limpiándose un bigote de espuma de la boca.
–Me alegra oír eso.
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