Ookami wa Nemuranai: Episodio 8.1 - La Desaparición de la Gran Apotecaria
Paginas Iniciales del Volumen Dos / Adelantos:
Traducción en Inglés: Sousetsuka. (https://www.sousetsuka.com/p/blog-page.html)
Traducción en Español: Torno Traduce.
Imágenes de la Novela Ligera: TraitorAIZEN.
Si estás viendo en un sitio web que no sea traduccionesdoblet.blogspot.com, entonces esta traducción fue sacada de la humilde cosecha de Torno. ¡Me alegro que te guste!
Arrancamos con el capítulo 8: 「La desaparición de la Gran Apotecaria」
Que hubiesen acusado a Lecán de secuestrar a Shiira le indicaba que esta gente probablemente no era la responsable. Aun así, ¿Qué estaban haciendo acá?
–Vuelvo a preguntar: ¿Quiénes son ustedes, y quien les dio permiso de entrar a esta propiedad?
El caballero medía menos que él por una cabeza. Aun así, piso hacía adelante del Lobo para así encontrar su mirada con el ceño fruncido y su espada apuntándole.
–Soy el Caballero Agito Ulban, hijo de Crimus Ulban, Lord de Vouka. ¿Y usted?
–¿Hijo del lord? Entonces, irrumpir en la casa de la apotecaria Shiira, tumbar la puerta por la fuerza y amenazar a un ciudadano…¿todo eso fue hecho en nombre del Lord?
Los otros dos caballeros se pusieron furiosos cuando lo escucharon.
–¡Cuida tu tono!
–¿Con quién crees que estás hablando?
El propio Agito parecía embriagado de enojo en ese instante.
–¡Dejen de perder el tiempo y captúrenlo de una vez!
–¡No acataran esa orden!-una voz dentro de la casa ordenó con autoridad. De allí, salió un hombre con armadura y semblantes que delataban su experiencia.
–Agito-sama, no le dé ordenes a estos soldados bajo su propia discreción.
–Comandante, debemos detener a este hombre. Seguramente hizo algo sospechoso.
Aquel hombre al que llamaron “Comandante” vino a su encuentro. Lecán solo giró su rostro para verle la cara.
No lograba encontrarle un por qué a su enojo, pero le estaba costando mantener la compostura.
Tal vez lo había confundido la repentina desaparición de Shiira, o como estos hombres pisaban por su jardín como si nada; parecían creerse los reyes del mundo. Sea cual fuese el caso, tal actitud prepotente solo servía para incentivar su ira y envalentonarlo aun mas.
Sí alguno de ellos tratase de atacarlo, no tendría reparo en acabar con todos los hombres presentes allí.
–¿Supongo que serás el pupilo de Shiira, Lecán-san?
Agito fue el primero en reaccionar.
–¿P-pupilo? Jamás me dijeron que ella había tomado un pupilo.
–Fue Crimus-sama quien me lo dijo.
Al mirarlo, Lecán notó como el gesto del comandante tenía una voluntad resuelta, mas aun parecía estar reacio al enfrentamiento. Probablemente reconocía que Lecán no era una persona que querrían tener como enemigo.
Un silencio sepulcral invadió el jardín mientras los ojos resueltos del Comandante chocaron con la mirada asesina del Lobo.
Jericó salió de la casa, cerró la puerta con mucho cuidado y trepo por las estacas para irse a quien-sabía-donde. Ese espectáculo le dio una cierta paz a su corazón inquieto.
Shiira no se habría ido para siempre sin llevarse a Jericó, y el mono no estaría tan calmado si Shiira se hubiera visto envuelta en problemas.
Su fiel compañero estaba pasando el tiempo acá tranquilamente, por lo que ella muy probablemente se había ido a algún lugar por cuenta propia y volvería cuando quisiera.
En el momento donde su alma ya se había calmado, Lecán decidió responderle a los caballeros.
–Sí, soy el pupilo de Shiira.
–Soy el comandante de la guardia de Vouka, Tesla. Nuestro deber es investigar la propiedad; espero pueda disculparnos.
–¿Su…deber?
–No podemos ignorar sí un VIP del calibre de Shiira-dono desaparece.
–…Interesante. Aun estaba acá hace seis días, cuando me fui. El mes pasado nadie armo ningún alboroto y se fue por más de veinte. ¿Qué diferencia hay ahora? Sin contar la necesidad de traer consigo a tres caballeros y seis soldados.
–¡Esa fue mi orden! Nos llego la advertencia de que algo podría sucederle a Shiira-dono y a Nike-dono, así que…
–¡Silencio, Agito! ¡No tienes derecho a comandar tropas! Y encima, llamando a soldados fuera de turno a mis espaldas…¿te piensas que la gente va a verte liderar tropas por tu cuenta y no supondrán que estás tratando de armar una rebelión contra tu padre? Esta vez quedará como una orden del Comandante porque me di cuenta de camino; tuviste suerte. ¡No se te ocurra repetirlo!
Pudo entender el nivel de preocupación que tenía el tal Tesla por su maestro, a pesar de no captar mucho del contenido de la conversación.
–Lecán-san, le pedimos que nos acompañe a la mansión del Lord para responder unas cuantas preguntas…
Su opinión de ellos había subido a tal punto de que ya no pensaba en matarnos ahí mismo, pero no importaba; prefería no ir a un lugar tan problemático como la casa del Lord.
Podría huir de ellos, sí, pero vivir en este pueblo se le haría difícil si lo hiciese. Mejor tomarse la medicina amarga ahora, pensó Lecán.
–Me voy a cambiar. Espérenme acá.
El Lobo pasó a la habitación de atrás; la cama seguía donde la habían dejado. Todavía no habían descubierto el laboratorio abajo del piso.
Vistió una muda de ropa humilde que le dieron en la casa Zaidmahl. Todo lo demás fue directo al 「Almacén」; de tal manera, no intentarían confiscárselo.




Comentarios
Publicar un comentario