Ookami wa Nemuranai: Episodio 6.12
Autor: 支援BIS (ShienBIS)
Traducción en Inglés: Sousetsuka. (https://www.sousetsuka.com/p/blog-page.html)
Traducción en Español: Torno Traduce.
Imágenes de la Novela Ligera: TraitorAIZEN.
Si estás viendo en un sitio web que no sea traduccionesdoblet.blogspot.com, entonces esta traducción fue sacada de la humilde cosecha de Torno. ¡Me alegro que te guste!
Al día siguiente, Eda avisó que no iba a estar por unos días dado que tenía un trabajo por terminar. Por ende, luego de terminar de usar todo el moho, plantas y hierbas restantes para las medicinas, Lecán y Shiira se sentaron a tomar el té durante la tarde.
Él sintió un impulso dentro de sí. Tenía que preguntarle sobre lo que había visto.
–Una vez le hable, nuestra relación como maestra y alumno puede arruinarse para siempre, o quizás decida matarme sin pie a discusión. Pero prefiero eso a vivir con la duda en mi corazón por siempre.
También había otra opción. Podría abandonar Vouka después de terminar con su entrenamiento y quedarse con el secreto.
Pero Lecán no eligió eso. Decidió tomar el camino difícil.
–Shiira.
–¿Sí?
–Dijiste que no podías usar 「Purificación」.
–Si, yo dije eso.
–Pero no dijiste que no lo aprendiste.
–¿A qué intentas llegar?
–¿Será qué no podés usarlo porque te destruiría en el proceso?
Su maestra tomó la taza de té y dejó que el sabor descanse en su boca por un breve rato.
–¿Desde cuándo te diste cuenta?
–Desde que llegué al pueblo.
–¿Hee?
–Tengo una habilidad que detecta humanos, animales, bestias y Youma a una gran distancia.
–Ah, con razón.
–Los humanos me aparecen como puntos rojos muy tenues; los portadores de maná son rojos brillantes. A los animales los veo como puntos verdes, mientras que las bestias son azules…y, cuando llegué a Vouka por primera vez, detecte un punto azul gigante, cuyo maná estaba a la par del de un jefe de un calabozo profundo o un dragón antiguo.
–...Ya veo. Con razón estabas tan nervioso la primera vez que viniste. Jamás me hubiera imaginado que semejante habilidad existiese; qué miedo que da el otro mundo, eh…
–No entendí en ese momento porque elegiste disfrazarte de humano y vivir acá…hasta que escuché la canción de un trovador. “El cuento de la bruja Erushiira”.
–Conque esa…
–Eras humana antes, ¿verdad? Seguís siendo una incluso ahora.
–En el caso de que sea un monstruo, Lecán, no hay garantía de que soy la misma persona que esa tal Erushiira, ¿no te parece?
–No sé muy bien como explicarlo, pero me siento como si encontrase la última pieza para resolver un rompecabezas. Mi instinto me dice que sos Erushiira.
–Tu instinto, eh…
–Hay un tipo de Youma llamado “No-muerto”. Vos debes ser uno de ellos; pero no sos un fantasma que ataca a humanos indiscriminadamente.
–Hay casos donde un espíritu vengativo nace a partir de un humano, Lecán. Supongo que yo debo caer en esa categoría. La única diferencia es que yo todavía retengo mi memoria de cuando estaba entre los vivos.
Su maestra empezó a desenvolver el hilar de la historia poco a poco.
Erushiira era la hija de un noble campestre. Debido a ciertas circunstancias, se iba a casar con una familia de la capital, y se hizo muy conocida por su belleza y proeza con la magia curativa.
Primero, se iba a volver la concubina del primer príncipe, pero el Gran Rey Mazahar la tomó como su dama de compañía favorita.
Erushiira no tuvo quejas sobre su vida; vivir para servir al rey era un gran honor, quien le dio infinidad de magia y maestros (sean ingenieros mágicos o hechiceros) para aprender. Ella era un talento que solo venía una vez cada siglo, y todos sus tutores estuvieron deleitados de enseñarle.
Un fatídico día, Mazahar reunió a todos sus hechiceros con un objetivo en mente; buscaba la manera de mantener la belleza y talento de Erushiira eternas. Sus magos llegaron a una solución en solo tres años, pero requerían de una piedra mágica con una cantidad ridícula de poder que haya pasado, cuanto menos, cien años al lado de un cadáver.
El rey sabía de la existencia de tal gema; en la tumba del fundador, yacía la piedra mágica de un dragón antiguo. Erushiira se opuso. El plan de los magos no buscaba prolongar la vida del objetivo, sino robarle de su mortalidad por completo.
La opinión de ella, lastimosamente, no importó, pues el ritual se llevó a cabo de todos modos. Erushiira se volvió una no-muerto, y el rey quedó satisfecho de poder mantener sus dotes por siempre.
Hasta ahí, quizás podría haber habido un final feliz. La joven no quería nada más que yacer al lado de su rey una vez este muriese y ser purificada mediante santo bautismo.
Tres años después del rito, el rey tuvo otra idea. Pidió que recargasen la piedra y lo sometieran al mismo ritual.
Los magos, por supuesto, estaban en contra de la idea. Había funcionado sobre la joven dado que ella estaba llena hasta el tope de juventud y maná. Además, usó 「Purificación」 sobre sí misma antes del ritual, así que su cuerpo estaba en la mejor condición posible.
Para el rey, que ya era anciano, el resultado no sería tan placentero. Erushiira no podía usar más dicho hechizo, pues se volvió una no-muerto, y preparar un reemplazo implicaba que el efecto sería menor.
Pero el decreto del rey era absoluto, por lo que el ritual siguió a pesar de las quejas. Obtuvo su deseo a medias; se convirtió en un ente eterno, sin su saber o memorias. Parecía poco más que un títere sin hilos.
Cuando la joven dama le contó esto al primer ministro, este le imploró que forzase al rey bajo el efecto de 「Dominar」 mientras él hacía la sucesión del trono para el primer príncipe.
「Dominar」 era el hechizo más fuerte de control mental; dejaba que el usuario diese órdenes simples que el objetivo sí o sí tendría que cumplir, esté o no el usuario cerca de él. Erushiira no quiso hacerlo en un principio, pero luego de mucha persuasión, terminó accediendo a la petición.
El primer príncipe, sin embargo, había vivido una larga vida, y falleció al poco tiempo después. El orden para tener el trono en Wapud siempre fue para el hijo mayor. Cuando aún estaba cuerdo, Mazahar quería que el trono lo tuviera su hijo mayor y luego su nieto mayor, el príncipe Sarima. Por ende, el primer ministro declaró que el trono se lo darían al primer príncipe, y que el primer príncipe se lo daría como usufructo a su primer hijo también.
No obstante, contra todo pronóstico, Sarima hizo algo inesperado, declarando un periodo de luto de tres años durante los cuales no saldría.
Era costumbre del país entrar en duelo cuando fallecían sus padres, pero era poco más que una formalidad; los nobles de alta cuna se limitaban a cesar sus disputas o no castigar a sus súbditos por cierto periodo de tiempo. Sin embargo, Sarima lo hizo a la vieja usanza; el hijo mayor debía estar en luto por tres años. Como el Rey Mazahar seguía vivo, podría ser considerado un insulto, pero decidieron no tomarlo en cuenta.
Por tres años, el primer ministro y sus ayudantes mantuvieron el país a flote mediante “decretos del rey”. Erushiira también ayudó, pues mantuvo ese hechizo por la misma cantidad de tiempo.
El duelo terminó, y Sarima pidió una audiencia con el rey a solas, sin la mujer, a la cual le guardaba un inmenso rencor. Detestaba como engatusó al rey con tanta facilidad, a pesar de haber sido prometida como la concubina de su padre.
Una tragedia ocurrió en el salón de audiencias.
Erushiira sintió esa discrepancia y corrió hacia el lugar. El Primer Ministro, sus guardias y los escoltas de Sariman yacían en una pileta de su propia sangre, con el príncipe arriba del rey, a punto de tomar su vida.
Ella logró salvar al rey mediante 「Petrificación」, pero no había manera de devolver al ministro al mundo de los vivos.
Al interrogar al príncipe, la verdad salió a la luz. El príncipe detestaba a Mazahar, quien había retenido el trono por tanto tiempo que el justo heredero, su padre, jamás pudo gobernar. Por ende, quiso tomar venganza por el padre que él tanto quería.
Erushiira no supo qué hacer; el ministro se fue, y el “rey” aún debía gobernar. Por ende, tomó una decisión.
Decidió perdonar a Sarima y continuar con la sucesión. Esto, entendería después, fue una decisión horrible. Tendría que haberlo castigado severamente; así, los que eran leales al primer ministro lo hubiesen perdonado por su trasgresión.
Pero eso no fue lo que pasó. El príncipe fue absuelto sin ningún tipo de castigo, y todos los lealistas le guardaban un profundo rencor, junto con varías personas que antes habían chocado cabezas en más de una ocasión con el difunto.
Desde ahí, todo fue en picada. No recordaba con exactitud qué pasó, pero para cuando recobró sus sentidos, Sarima quiso atacar la capital.
Cuatro de los nietos de Mazahar pelearon para defenderla, mientras que el único aliado del próximo rey era su hermano menor de sangre. Con un ejército tan pequeño, la derrota estaba asegurada, pero fue ella quien, poco a poco, dio vuelta cada situación para que estuviesen en su favor. Así, la guerra continuó y continuó…
En retrospectiva, tendría que haber capturado a Sarima y dejar que otro nieto ascienda al trono. Sin embargo, la Erushiira de ese entonces no pensó en eso, sino que estaba centrada en seguir las órdenes de su rey a cal y canto.
Empezaron a surgir conflictos en todo el reino. A pesar de que todo aparentaba estar bien, siempre hubieron chispas de guerra saltando a la espera de una explosión.
Eventualmente, Sarima tomó control del palacio. Ella escapó, pues tenía la intención de ver la muerte de su rey desde lejos y luego suicidarse poco después. Si se iba antes, la gente vería a su desgraciado rey como era en realidad, y eso era algo que no se podía permitir.
Sarima, desafortunadamente, no siguió su guion. Tomó su propia vida junto con la del rey, y Wapud quedó sin herederos.
Con el shock de semejante pérdida, Shiira se recluyó en las montañas, lejos de cualquier contacto o persona alrededor.
Luego de ello, pasaron muchos años.
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