Ookami wa Nemuranai: Episodio 5.7
Autor: 支援BIS (ShienBIS)
Traducción en Inglés: Sousetsuka. (https://www.sousetsuka.com/p/blog-page.html)
Traducción en Español: Torno Traduce.
Imágenes de la Novela Ligera: TraitorAIZEN.
5.7:
El cuarto piso estaba lleno de 「Monos Araña (Rindous)」. A pesar de que no eran tan grandes, sí eran un peligro al juntarse en grupos de dos o tres con algunos Urds mezclados entre ellos.
Ahí, los monos rojos llevaban consigo varitas que usaban para lanzar hechizos de fuego, algo que era muy raro en su mundo de origen. Ese privilegio solo se hacía presente en aquellos monstruos que contasen con un maná estúpidamente grande como los dragones, por lo que ver dicha escena se le hacía, cuanto menos, extraño.
Bajo las escaleras nuevamente, y en su nuevo entorno, se encontró que sus enemigos eran abejas gigantes. Ya habían menos aventureros, y los que aún quedaban manifestaban sarpullidos azules en el rostro y espasmos musculares si eran picados por ellas.
En el sexto piso, los monstruos eran serpientes negras difíciles detectar; un oponente complicado para quienes tuviesen instintos pobres. No tenía de qué preocuparse al ser una persona tan ágil y atenta, pero su mente estaba inquieta, dado que su veneno, a pesar de tener poca tasa de efectividad, traía consigo un efecto de muerte instantánea en caso de surtir efecto.
En el séptimo, se encontró con 「Fantasmas Blancos (Zaags)」. El número de aventureros volvió a subir, pues oponentes tan lentos y torpes eran presa fácil para un equipo coordinado.
Según las reglas del calabozo, era muy fácil saltarse los pisos que tuvieran enemigos complicados y pasar a aquellos donde los monstruos fuesen más fáciles de manejar. Sin embargo, la falta de experiencia se notaba, pues la mayoría de grupos se tomaban bastante tiempo en vencer siquiera a un solo Zaag.
–Ni siquiera dan gemas. ¿Por qué estarán cazándolo?
Tuvo que matar a cinco para seguir, y dos de ellos dejaron cofres detrás de sí. ¿Quizás era más probable que dejasen tesoros, y por eso los estaban cazando?
El piso número ocho tenía bestias mágicas incorpóreas; seguramente eran 「Youmas」.
Usaban ataques mentales, los cuales no le afectaban a él en absoluto. Después de varios intentos, aprendió que podía matarlos haciendo uso de 「Linterna」, lo cual desencadenó en una matanza a las bestias de este piso. Se emocionó de encontrar un hechizo que pudiese usar para atacar.
Absorbió el maná de las gemas mágicas que cayeron a sus pies.
Volvió a ver lobos al bajar, más grandes que un Toruje promedio y con un pelaje color gris. No eran aptas para principiantes; algo evidente, dados sus grandes colmillos.
Otra vez se encontró con monos rojos en el siguiente piso, solo que estos eran bastante más grandes que los del primero, y cargaban con garrotes muy grandes, con varios de los monos magos mezclados en sus filas. Como cereza del pastel, se movían en ágiles grupos de diez, muy atentos a cualquier intruso.
Todos los grupos de Jittoles que vio se movían entre cinco y ocho integrantes; algunos incluso llegaban a diez. Aun con lo amplios que eran los pasillos de este lugar comparado a zonas anteriores, no podía sino preguntarse si los grupos más grandes podrían moverse bien, fuesen compuestos por humanos o por bestias mágicas. Si alguno de los dos sería capaz de lograrlo, probablemente sería el de los monos.
El escenario por fin tuvo un cambio en el onceavo piso. Hasta ahora, todo se perdía en un mar de gris, con rocas duras asomándose donde fuese que uno mirase. Sin embargo, sintió pasto sobre sus pies y el techo parecía extenderse a una altura de diez pasos, cuanto menos, cuando terminó de bajar. Algunos pilares esporádicos se elevaban a su alrededor, curvos y con huecos como si fuesen árboles viejos. Cada uno estaba a una distancia esporádica de los demás, pues mientras que algunos se encontraban a cinco pasos, otros estaban a veinte.
A través de su 「Detección de Vida」, pudo percibir a varías bestias que acechaban el techo, pilares y piso de la zona. Sin embargo, su atención estaba concentrada en otro lado.
Cinco aventureros estaban almorzando en un espacio abierto; su espalda completamente expuesta a los peligros que había detectado.
Era sentido común que acercarse a un grupo tan grande traía peligros consigo, pero no pudo con su genio y decidió satisfacer su curiosidad.
–Ah, viene un tipo terrorífico delante…
–¿Estás solo, compañero? ¿Dónde está tu grupo?
–En ningún lado. Vine solo.
–¿Cómo? No me lo creo…pensar que cruzaste todo ese lugar por tu cuenta.
Fue en ese momento que Lecán se percató de un olor particular que venía de las bolsas que los Jittoles habían tirado en el piso.
–¿Popurrís?
–¿Oh, los conoces? Tuvimos suerte y pudimos comprar algunos de la tienda Harrisbos en Vouka.
–No te los vayas a robar, eh…-dijeron entre carcajadas.
–Tienda Harrisbos…fuimos a dejar lo que hicimos con Shiira ahí el otro día. Pero esas bolsas son mucho más lindas que las que usamos para empaquetarlo…de eso se debe haber encargado la gente del local.
–Si son tan fáciles de usar, tiene sentido que se agoten tan rápido.
Los mismos estaban desparramados en cuatro puntos estratégicos, y los aventureros incluso podrían dormir en ese lugar tan ajetreado si así lo quisiesen con la protección que brindaban. Por supuesto, lo tenían guardado en una 「Caja」 y solo emitían el olor cuando era necesario.
Repentinamente, tanta comida le dio hambre.
–Discúlpenme.- dijo Lecán al retirarse.
Comentarios
Publicar un comentario