Ookami wa Nemuranai: Episodio 5.12 / Fin del Episodio 5
Autor: 支援BIS (ShienBIS)
Traducción en Inglés: Sousetsuka. (https://www.sousetsuka.com/p/blog-page.html)
Traducción en Español: Torno Traduce.
Imágenes de la Novela Ligera: TraitorAIZEN.
5.12:
–Me llamo Doug. Soy el capitán de la guardia a cargo del Calabozo Golbul. Siéntate tranquilo.
–¿Solo vienes con esa bolsa? ¿Es una 「Caja」, supongo?
–No creo que siquiera haga falta semejante pregunta.
–Supongo que no. Ocupémonos de los que nos compete; fuiste al calabozo hace…cinco días, verdad?
–Cinco o seis, sí.
De hecho, había pensado que eran siete. Había llegado a los pisos inferiores más rápido de lo que pensó en un principio.
–Bueno, verás…recibimos algunas quejas de aventureros en los primeros dos pisos. Muchas, de hecho.
–No recuerdo haber hecho nada de ese estilo.
–Seh, me lo imaginaba; no parece que tuvieras mucho para ganar haciendo algo así. Pero, no obstante, nos siguen llegando acusaciones de que atacaste gente. Queremos saber tu lado de la historia, porque no podemos dejar pasar semejantes actos por alto.
–Incluso si lo hiciese, ¿qué problema hay? En un calabozo, no se penaliza el asesinato y el robo, ¿verdad?
–Otra vez estás en lo correcto, pero eso no significa que podes hacer lo que te plazca. Vos…¿venís de lejos, no?
–Sí. Del norte.
–A ver, muéstrame tu medalla de aventurero…
Sacó del bolsillo derecho de su chaqueta una medalla, pero en realidad la rebusco de su 「Almacén」.
–¿De cobre? Te registraste hace poco, entonces.
Doug se la devolvió luego de anotar toda su información.
–No se como funcionarán las cosas de donde vienes, pero este pueblo tiene muchos jovencitos, ¿viste?
–Gente que vive de lo que consigue en los pisos inferiores, y lentamente se vuelve mejor. Algunos se rindieron de ser aventureros, igual.
Lecán escucho al guardia en silencio.
–El Lord de Golbul quiere crear un entorno seguro donde dichos jovenzuelos puedan volverse fuertes hasta cierto punto, pues eso beneficia al pueblo. ¿Me entiendes?
–Seh.
–Serán malcriados, pero son buenos chicos que dan todo de sí para mejorar. Ver a un veterano los puso nerviosos; seguro varios pensaron “¿Qué nos va a hacer este tipo?”
–Ya veo.
–Me dijeron que saltaste sobre algunas personas en las escaleras.
–Ahora que lo menciona…sí.
–Un hombre vestido todo de negro, con tus pintas terroríficas de…discúlpame, pero me estoy poniendo en sus perspectivas. Vieron a un monstruo de negro con grandes alas que les voló por arriba; por supuesto que iban a tener miedo.
–Sí, supongo que tiene sentido.
–¡Me alegra que hayamos llegado a un acuerdo! Ah, llegaron nuestras brochetas. Come tranquilo que pago yo.
Delante suyo, el soldado puso dos brochetas que olían muy bien.
–Se ven bien. Narou.-agradeció Lecán y se las llevó a la boca sin mucha preocupación. Su cuerpo reaccionó muy bien al sentir de repente de la carne y las verduras asadas, pues hacía mucho que no comía.
–No hay de qué. Ah, y me llegaron quejas de que estabas amenazando a gente para que abrieran el camino.
–Pensé que eran buenos modales decirle a la gente que quería pasar por adelante de ellos.
–Sí, lo es. Sin embargo, tenemos una regla de no-interacción entre los aventureros más chicos. Van a sospechar de cualquiera que se les acerqué e intenté hablarles…como les enseñamos, je.
–Son bastante caritativos con los aventureros nuevos, veo.
–¡Si, por supuesto! Qué bien que lo entiendas.
Doug le estaba empezando a caer bien.
–Bueno, esto es difícil de decir, pero, eh…también nos llegaron reportes de una bestia en el piso tres que desprendió relámpagos por todos lados. ¿Te suena?
–Maté a muchas bestias en el piso tres.
–Me imaginé. Mira…no te digo que no vayas, pero ese lugar es perfecto para que los magos ancianos vivan, ¿viste? Pueden ir a ese piso por su cuenta, así que no sería bueno arruinarles el campo de cacería.
–Muy bien. De ahora en adelante, no volveré a cazar bestias en el tercer piso.
–De veras lo siento por esto. ¡Agradezco mucho tu paciencia! Y, por último…un grupo nos dijo que tu presencia los distrajo y que, por ende, fueron atacados.
A pesar de que eso era claramente culpa de esos aventureros, Lecán pensó en una manera de salvarle reputación al capitán.
–No lo sabía. ¿Siguen en el pueblo?
–Si hasta se donde se quedan…
–Dele estas, entonces.
–Huh…pociones rojas de tercera, y dos encima.
–Una para la herida, y otra como disculpa. Que las usen como quieran.
Doug se le quedó mirando por unos momentos antes de responderle.
–Eres un buen tipo, Lecán. ¡Déjamelo a mí! Yo me hago cargo de ellas, y no voy a reparar en contarle a los muchachos sobre ti; todas cosas buenas, por supuesto. Seguro que les aliviará oírlo.
Mientras el capitán hablaba, él siguió comiendo.
–Lecán, ¿te vas a quedar mucho en Golbul?
–Nah. Trabajo en Vouka.
–Uh, que triste. ¿Esta fue tu primera vez, no?
–Yale.
–¿Hasta que piso llegaste?
–El veintiséis.
–¡Veintiséis! Jaja, muy bien. En cinco días y en tu primera vez, encima. ¡Qué buena anécdota! Increíble…
–Doug.
–¿Qué, Lecán?
–Tengo entendido que el lord prefiere que venda lo que conseguí en el calabozo por acá.
–Exactamente. Depende de cada persona, pero tenemos a muchos mercaderes y artesanos aquí que viven de eso y te compran las cosas a muy buen precio; mejor de lo que podrías conseguir en un pueblo con poca demanda.
–¿Tu estación también trata con Jittoles?
–¡Oh! Bueno, como viste, hacemos eso mismo. No tenemos los mejores precios, pero aquí nadie te va a sacar ventaja. Sobre todo, si venís a comerciar, pues te evaluamos los objetos de gratis. Así, nos aseguramos que los chiquillos aprendan de los calabozos mientras están aquí.
–Quiero vender estas cosas.-dijo para luego poner a un lado su plato y puso la 「Caja」 de Chaney en la mesa.
–Opa. ¿Estás seguro? Muchísimas gracias. Deja todo aquí mismo.
Se llevó el plato para no ensuciar los objetos. Acto seguido, giró la bolsa boca abajo para luego abrirla. De ella, salieron gemas, armas, armaduras y accesorios.
–¡¿Capitán, qué sucede?!
Los guardias se abrieron paso a la habitación, asustados por la conmoción. Ellos, como Doug (que por su porte actual, parecía estar senil mientras recogía un espadón de la mesa), estaban boquiabiertos.
–¡Esto es…! No debería de haber salido a no ser que llegases al piso veinticinco. ¿Lo qué dijiste era en serio? ¿Al piso 26, por tu cuenta? No me lo creo…nadie llega hasta el veintiséis solo.
–Doug.
–¿Q-qué?-Lecán le pasó su plato, el cual Doug recibió atontado.
–Voy a quedarme en el pueblo está noche. Tené mi dinero listo para mañana. Y tengo una petición.
–¿P-petición?
–Quisiera comprar un catálogo con los nombres de los monstruos que pueden aparecer en Golbul. Referime a una tienda.
–Si quieres una lista, tengo una aquí. No te la podemos vender, pero puedes mírala sin miedo.
–Gracias. Una última cosa.
–D-dime…
–Decime de un buen lugar para comer.
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