Ookami wa Nemuranai: Episodio 13.14

Autor: 支援BIS (ShienBIS)

Traducción en Inglés: Sousetsuka. (https://www.sousetsuka.com/p/blog-page.html)

Traducción en Español: Torno Traduce.

–Zepus…-dijo Prado Goncourt, el maestro actual de la familia, con una voz triste y amargada.

Lecán limpió la sangre de su espada, la guardó en su funda y se tornó para verlo. Kanner, en respuesta, emanaba un aura alerta mientras lo observaba atentamente.

–Si intento tomar la vida del viejo…este mayordomo haría lo que sea, sin importar las pocas chances que tenga para ganar.

–Todo con tal de prolongar la vida de su maestro un poco más.

–Los tipos como estos…tienden a traer consigo muchas variables impredecibles.

Al dar otro paso hacia adelante, Kanner desató su sed de sangre en su dirección.

–Hm, nada mal.

El porte de Kanner no era tan similar al de un asesino, sino al de un guerrero y, a pesar de no tener una espada consigo, sí portaba una daga oculta en su ropa.

Ya se había hecho una idea del tipo de arma que era gracias a su 「Vista Tridimensional」.

–「Evaluar」.

Kanner quedó sorprendido al verlo.

Originalmente, pensó que no iba a ser capaz de usar el hechizo sobre la daga oculta del mayordomo, pero resulto ser que sí tenía la habilidad.

–No parece que tenga alguna maldición o veneno innato.

Incluso si así fuese, no funcionaría en él pues poseía tanto la 「Gema Guardiana de Zana」 como la 「Daga de Harut」y el 「Anillo de Plata」.

Una vez más, El Lobo clavo sus ojos en los de él.

No creía por un segundo que Kanner no supiese nada sobre el secuestro. Era imposible que no supiese que Zepus envió a varios de sus subordinados en un carruaje.

Según él, ya habían sido enviados para cuando se enteró que Lecán era quien había conquistado Golbul.

Por ende, podía asumir que, de haberlo sabido, no los hubiera dejado salir.

O, en otras palabras, no le hubiese importado Eda en absoluto si Lecán no fuese una persona poderosa.

Por supuesto, habría de saber que Eda fue traída hasta la casa inconsciente y en contra de su voluntad, pero jamás admitiría eso. Todo para poder proteger a su maestro.

Sin embargo, por suerte, ni él ni Prado intenciones de oponerse a él ahora que sabían el tipo de persona que era.

–Prado.

Llamado por él, el anciano apartó la vista del cuerpo de su nieto y se tornó a verlo.

–Deshazte de la gente que observa a Eda.

El anciano se giró para ver a su mayordomo.

–Lecán-sama, nos encargaremos de eso, mas primero tendremos que ver quien está a cargo de eso.

Kanner quedó mirando al hoyo en el techo.

Debía creer que el asesino también era una de las personas que estaba a cargo de vigilarla.

–Si veo a alguien acosarla, voy a matarte a vos y a Prado, Kanner.

Lo cual significaba que, por ahora, estaban a salvo.

Esto pareció llegarle a Kanner, cuyos ojos se abrieron como platos, puso su mano en su pecho y le dedicó una reverencia muy profunda.

–Muchísimas gracias.

–Prado, hacé un juramento al dios que sigas, y prometé que no vas a volver a involucrarte con Eda nunca más.

El viejo se quedó considerando por un momentos antes de levantar su mano a la altura del hombro, sus cinco dedos erguidos y su palma puesta hacia adelante. La mano izquierda la puso donde debería estar su corazón.

–Oh, Dios del Juicio Erekus, Padre de la Imparcialidad Austera, aquel que se sienta en los cielos más altos… yo, Prado Goncourt, juro ante vos que tanto mi persona como la de mi familia jamás volverán a restringir las libertades de la Aventurera Eda, ni atentar contra su libre albedrío. En caso de que este juramento se rompa, mi alma se partirá en trece piezas y será arrojada a los inclementes fuegos del infierno. Yale.

Yale significaba tanto 「Sí」 como 「Entendido」, pero también tenía un tercer significado; 「Comprendo el significado de estas palabras」. Esa fue la primera vez que Lecán fue testigo de un juramento en ese mundo; le sorprendió saber que podían hacerse sin un sacerdote de por medio.

Justo cuando estaban por concluir, se acordó de algo importante.

–También quiero ver la herramienta que usaron para noquearla.

–¿Qué? Ah, por supuesto. Dennos un momento.

Kanner le dio una orden a su subordinado, quien rápidamente abandonó la habitación, que apestaba con el olor de la sangre de Zepus.

–Lecán… ¿puedo usar 「Recuperación」 en él?-dijo Eda, apuntando al cuerpo de Arios.

–No tendría sentido. Está muerto.

–Un, eso pensaba yo… ¿puedo?

Lecán estaba muy sorprendido.

Que la mismísima Eda le preguntase algo antes de hacerlo… que considerase sus actos y sus consecuencias…

–Sí, como quieras.

Trató de sonar tan gentil como pudiese, pero incluso así pudo notar lo corto de sus palabras.

Afuera de la habitación, tanto las paredes como el piso ya habían mermado sus llamas. Como era de esperarse, Kanner tenía a gente muy capaz bajo su cargo.

Eda rodeó la sangre y se arrodilló frente a Arios, quien estaba acostado con la cara hacia arriba.

Ahí fue que él notó que su punto rojo no había desaparecido de su 「Detección de Vida」.

–Así que sobrevivió por los pelos, ¿eh?

–Tipo con suerte…

–Pero no hay manera de curarlo ahora. Es imposible.

Quizás podría recuperarse con una 「Cura Santa」, o con una 「Purificación」 de rango alto, las cuales podían emular los efectos de esa medicina. Sin embargo, no había manera de que Eda, quien todavía había llegado a siquiera poder usar el hechizo, fuese capaz de volver a avivar la llama de la vida de Arios.

–「Recuperación」.

–Hm… ¿su voz siempre fue así de clara?

Invocó su 「Detección de Maná」 con naturalidad para poder ver la escena en todo detalle.

–… ¿Qué?

–¿Q-qué está pasando?

Para invocar el hechizo, Eda había usado su propia varita de color blanco. Su maná fluía como un torrente de agua que salía del objeto y surcaba hacia Arios.

Pero eso no era todo.

Finísimos hilos de maná salían desprendidos desde su cuerpo, conectándolo con el de su paciente en algún que otro lugar mientras que la energía mágica fluía a través de ellos.

Un incesante flujo de maná inundaba el cuerpo de Arios, como si de lluvia regando un jardín se tratase, removiendo todas las impuridades a la par que le daba nueva vida al fuego de su alma.

Lecán sería incapaz de hacer algo como eso. No podría siquiera imaginar como empezar.

La 「Recuperación」 de Eda era muy distinta a la suya propia.

–¿Hm?

Había otra cosa que le llamó la atención.

El maná que circulaba alrededor de Arios convergía alrededor de su pecho antes de revolverse con mayor velocidad.

Al mismo tiempo que miraba más de cerca con su 「Vista Tridimensional」, encontró un pequeño objeto con forma de gema incrustado en él.

Decidió evaluarlo por capricho.

–「Evaluar」.

  • Nombre: 「Gota de Vida
  • Tipo: Gema.
  • Gracias: 「Cuidado de Fuerza Vital」, 「Aumento de Recuperación
  • > El maná que pase por el pecho del usuario circula alrededor de su cuerpo.
  • > Guarda un mínimo de fuerza vital para cuando el usuario sufra daño crítico.
  • > Amplifica efectos de recuperación cuando el usuario tenga poca vida.
  • –… ¿Qué mierda es eso? ¿Gota de Vida?

    –¡¿Me estás diciendo que puedo conseguir objetos como esos en un calabozo?!

    –U-uu…

    Arios gruñó levemente; había sido revivido.

    Eda siguió usando su magia por un largo rato, tan largo que Lecán tuvo que darle una poción azul en la boca.

    Luego de beberla, ella siguió con su trabajo.

    La herida del joven lentamente terminó de sanar y su complexión recobró el color.

    Sin ganas, Lecán sacó la espada de su 「Almacén」 y la dejó con desgano en un lugar que no tuviese sangre.

    Si hubiese muerto, esa espada hubiera sido su botín por el combate que habían librado.

    Como estaba vivo, lastimosamente, tenía que devolvérsela.

    Esa era la disparatada regla por la que él se regía.

    –「Tirano」, 「Santa」…

    Dijo alguien detrás suyo, quien se acobardó cuando Lecán se giró a verlo.

    –¡L-LECÁN-SAMA, ESTA ES LA HERRAMIENTA!-gritó el empleado cuando se la ofreció.

    Kanner, el mayordomo, llevaba un cilindro chico de color plateado.

    Lecán se había pedido por un momento, pero afortunadamente logró recordar de lo que estaban hablando. Había pedido que fuesen a buscar la herramienta que había logrado noquear a Eda.

    –「Evaluar」.

  • Nombre: 「Porra Aturdidora de Yacklubend」.
  • Tipo: Herramienta Mágica.
  • Efecto: Aturdimiento.
  • Energía de Piedra Mágica Restante: Poca.
  • Aguante: Excelente.
  • –Porra Aturdidora de… ¿Yacklubend?

    Lecán sentía que había escuchado ese nombre antes, pero no podía ubicar el donde.

    –Este objeto es capaz de dejar inconsciente a alguien luego de que se le ponga una piedra mágica dentro; solo se empuja esta protuberancia para luego tocar al objetivo con la parte fina.

    –Hou.

    –Conforme más grande sea la piedra, más veces se puede usar.

    –Qué… rastrera.-dijo al devolvérsela.

    Kanner quedó perplejo al tomarla en su mano; no parecía creer que iba a devolverla.

    Realmente, a él no le interesaba. Solo quería saber que tipo de objetos con Gracias o herramientas mágicas existían en ese mundo.

    El encuentro de Lecán con el creador de ese objeto tan rastrero no vendría sino mucho tiempo después.

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