Ookami wa Nemuranai: Episodio 13.13
Autor: 支援BIS (ShienBIS)
Traducción en Inglés: Sousetsuka. (https://www.sousetsuka.com/p/blog-page.html)
Traducción en Español: Torno Traduce.
El techo de la habitación de Prado era inusualmente alto, decorado con cosas innecesarias y con tallados como cualquier lugar de nobles.
Dichos tallados tenían partes huecas, con hoyos en sus bordes.
Un hombre se acababa de mover a una de esas partes huecas, con un tubo cilíndrico sobresaliendo de la misma.
–Una cerbatana…
Las armas predilectas de los asesinos, incluso en su mundo original.
El hombre se había metido en la habitación sin llamar la atención en absoluto de manera sobresaliente, pero no parecía tener la habilidad de esconderse como Dovor o Gido.
–Has sido engañada por este malandro. O, quizás… ¿te tiene bajo amenaza?
Al terminar de hablar, Zepus miró al techo.
–Este tipo sabe de la existencia del asesino; es más, es probable que haya sido él quien lo llamó.
–¿Se habría interesado por mí de no ser una persona que pudiese usar 「Recuperación」?
El asesino tenía su mirada puesta en Lecán. A su parecer, aun todavía estaba decidiendo cómo iba a atacarlo.
–En esta mansión, serás feliz. Te daremos cuanto oro desees, te vestiremos con las mejores prendas… los mejores platos y los mejores hombres te esperan aquí.
Una cerbatana no tenía mucho poder de perforación, por lo que los objetivos como él, que tenían la mayoría del cuerpo cubierto por armadura, eran presas difíciles.
–Y a cambio de todo eso, perderé mi libertad, tal como pasó con la madre de Norma-san.
Prado, el maestro de la casa, perdió el aliento junto a su mayordomo. Zepus, en contraste, la miró sorprendido antes de responderle iracundo.
–Esa pordiosera osó hablar de las cuestiones personales de la casa; nuestros secretos.
Por fin, el asesino se dignó de tomar aire, listo para disparar su proyectil.
–¡「Lanza de Fuego」!
Para ese entonces, él ya había preparado su maná.
Un gran haz de fuego destruyó el techo por completo, perforándolo para luego desaparecer en el amplio cielo.
En ese mundo, las 「Flechas de Fuego」 solían solo llegar a ser tan grandes como la cintura de una mujer. Sin embargo, aquella que acababan de ver salir de Lecán era lo suficientemente grande como para tragarse a un hombre entero.
Dada la extrema temperatura que emitió el techo, tanto el techo como la terraza tenían un hoyo gigante abierto en ellos, pequeños fragmentos cayéndoles encima a todos ellos.
Nadie dijo nada.
Lecán, desde dentro, se sentía levemente arrepentido. No había visto ningún hoyo más allá del que vio la cerbatana del asesino sobresalir. No obstante, dicho asesino pudo apuntarle y ver su posición perfectamente, sin duda gracias a la extraña herramienta mágica que llevaba en el rostro. A pesar de estar curioso, no iba a poder verla pues la había desintegrado junto con todo lo que había en esa parte del techo.
Aun con todo eso dicho, no tenía más que una curiosidad pasajera, pues ya contaba con 「Vista Tridimensional.」
–Acabo de lidiar con un asesino que casi me dispara con una cerbatana desde el techo. Prosigan.
La cara de Zepus se deformo por el miedo cuando por fin entendió lo que había pasado.
Eda solo sacudió la cabeza.
–No hay nada más de lo que hablar.
–Ya veo. Entonces me toca a mí.
Lecán sacó cuatro piedras medianas de la bolsa que colgaba de su cinturón y absorbió el maná de ellas antes de tirarlas al piso, las cuales cayeron con un sonido frágil.
Acto seguido, apuntó su arma hacía el noble. La Espada de Plata Santa tenía la sangre de Arios cayendo por su hoja, exhibiendo una lúgubre belleza.
–H-hiiii…
Las piernas de Zepus se hicieron de papel al mismo tiempo que Lecán se le acercó con su espada, directamente enfocada en su rostro. La camisa blanca del noble se empapó de rojo, sangre fresca tiñéndola.
–¿Cómo supiste que Eda tenía la habilidad de aprender 「Purificación」?
Ese era el misterio que más le carcomía. Si no averiguaba cómo evitar el error en un futuro, estaría condenado a repetirlo.
–Fui yo.-dijo una voz ronca que vino detrás suyo.
–En una Ceremonia de Bendición que sucedió en el Templo de Erekus de la capital real que celebraba la coronación de un nuevo rey… fui testigo de un mago usando 「Purificación」. A-además, meras 「Recuperaciones」 no tendrían efecto en este cuerpo frágil y viejo…
Con ese razonamiento, tenía sentido. Prado ya había visto ese hechizo antes, y tenía un entendimiento muy bueno de la vista y el sentimiento que generaba una 「Recuperación」 de nivel alto. Hubiese sido raro que no se diese cuenta.
Lecán siguió con sus preguntas, sin nunca quitarle la mirada a Zepus.
–¿Cómo te enteraste y quién te dijo que fui yo quien conquistó Golbul? ¿Cómo encontraron nuestra casa?
No pudo responder, sus labios temblando mientras balbuceaba incoherencias.
–Zepus-sama tenía personas a cargo de vigilar a Norma-sama todos los días el año. Estaba al tanto del entrenamiento que estaban recibiendo en casa de Norma-sama desde el primer día, el cual reportó sin falta a Prado-sama, junto a la dirección de su hogar.
En resumen, habían sido tomados como presa sin que él se hubiese dado cuenta.
–Esta casa tiene su propia red de inteligencia, y estábamos al tanto de la conquista número dos del Calabozo Golbul que sucedió el treintaicincoavo. Lastimosamente, descuidamos el hecho de que Lecán-sama y el 「Tirano de Negro」 eran la misma persona.
No era común que un Conquistador de Calabozo fuese a estudiar bajo la tutela de un médico de la ciudad. No podía culparlos por no darse cuenta.
–Yo estaba a cargo de entregar bienes al encargado del establecimiento esta mañana, y ahí fue que me enteré que Lecán-sama es el 「Tirano de Negro」. Inmediatamente fui a reportárselo al maestro, junto al joven señor, pero… para ese punto, sus subordinados ya estaban de camino a traer a Eda-sama.
Aparentemente, todo esto fue obra de Zepus. Lecán ya casi podía creérselo.
–Tenía mis dudas sobre como persuadir a Eda-sama cuando escuché la noticia, pero un secuestro… no se me hubiera ocurrido ni en mil años.
Zepus sacudió la cabeza lado a lado. Parecía querer negar algo, pero sus palabras no tenían ningún peso para El Lobo.
–T-te dare monedas de oro grandes. D-dos. T-tómalas y… y d-dame a la muchacha.
Lecán nisiquiera llegó a responder; fue Kanner quien habló.
–Lecán-sama.
–¿Qué?
–Perdone el atrevimiento, ¿es posible que esa espada esté hecha de Plata Santa?
–Sí. Shiira dijo que era una sin ningún tipo de impurezas.
–Muchas gracias… Zepus-sama.
El joven señor levantó la cabeza frente al llamado de Kanner.
–K-Kanner… ayúdame a persuadirlo. D-dos monedas de oro grandes no son una suma de dinero que un Jittol pueda llegar a tener en toda su vida.
–Está casa no puede darse el lujo de gastar semejante dinero de un día para el otro, ni tampoco tendría sentido hacer semejante gesto. Hace seis años, la familia del rey pago una moneda de oro blanco por una 「Daga de Harut」; el mismo arma que cuelga de la cintura de Lecán-sama.
–Q-QU-
–Y, si la espada que tiene en sus manos realmente es tal como dice, no bastarían varias monedas de oro blanco para poder comprarla.
–Qu-co-eh-
-No tiene ni la más mínima idea de cómo son aquellos Jittoles que han explorado las profundidades de una mazmorra. Esas dos armas son suficientes para comprar toda la fortuna de esta casa varias veces.
–N-no puede ser…
–Los aventureros veteranos son individuos que podrían descartar cosas tan valiosas de un momento a otro.-siguió Kanner, sus ojos puestos en las piedras mágicas desperdigadas por el piso.
–Como agregado, los hay quienes no dudarían en poner su vida en juego con tal de ganar una batalla. No somos rivales para gente así, e incluso si lo fuéramos, sufriríamos incontables perdidas. Es por eso que ningún noble desea pelear contra ellos. O, en caso de que quisiera hacerlo… cuanto menos, debería contar con gente así de fuerte en su mismo campamento o algunos Caballeros de Mazmorra.
Zepus no tuvo respuesta.
–Ha cometido un grave error, cuya responsabilidad yace enteramente en mí. No debería haberme opuesto a que te despojen de tu autoridad. Debería haber recomendado a tu hermano menor como el heredero de la casa Goncourt. Al final, fui yo quien falló en criarte como un sucesor digno de Prado-sama.
Lecán ya se había aburrido de escuchar esta discusión entre sirviente y maestro.
–Parece que tienen a un hermano más chico como respaldo en caso de que él muera.
–¿Terminaron?
–Sí…-dijo Kanner, mirándolo con ojos estrictos y llenos de tristeza.
Un leve movimiento de su espada fue suficiente para sacarle la cabeza a Zepus de su cuello.
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