Ookami wa Nemuranai: Episodio 13.11
Autor: 支援BIS (ShienBIS)
Traducción en Inglés: Sousetsuka. (https://www.sousetsuka.com/p/blog-page.html)
Traducción en Español: Torno Traduce.
Lecán se paró frente a la puerta de la Casa Goncourt.
Ya era de noche; estaba cerrada a cal y canto sin ningún guardia a su alrededor. No podía verse mucho con el ojo desnudo.
Haciendo uso de su 「Detección de Vida」, pudo detectar unos cuantos puntos de color rojo que parecían ser magos dentro de la mansión, pero le era imposible discernir cuál de ellos era Eda.
–Es probable que el punto más brillante sea ella, pero no puedo estar cien porciento seguro.
–Tendría que haber memorizado su señal de maná cuando tuve la oportunidad.
–… no, no tiene sentido quedarme pensando en esas cosas. Sea como sea, ahora me toca sondear toda la mansión.
Decidió entrar por la puerta del frente. A pesar de que sería más fácil forzar la puerta del lado, no hacía demasiada diferencia.
Luego de decidir, sacó la 「Gema Guardiana de Zana」, la guardó en su bolsillo del pecho y lo abotonó.
También sacó uno de sus 「Guanteletes del Relámpago Dracónico」, vistiéndolo en su brazo izquierdo.
Guardó el 「Filo de Rusk」 que colgaba de su cintura en su 「Almacén」 para después sacar una 「Espada de Plata Santa」.
Su anillo plateado descansaba en uno de sus dedos izquierdos, mientras que la 「Daga de Harut」 reposaba en su cinturón.
Por último, sacó una bolsa llena de piedras mágicas de distintos tamaños, atándola a su cinturón.
Ya había verificado la entrada con 「Vista Tridimensional」; era una puerta doble que se abría por el medio y que estaba fijada con un pestillo grueso desde dentro. Con solo destruirlo, sería suficiente para poder entrar.
Lecán levantó la mano y recitó un hechizo.
–¡「Lanza de Fuego」!
Un haz de luz brilló en la penumbra y pasó por la puerta, destruyéndola a ella misma y al pestillo antes de caer en el patio principal de la mansión a unos cincuenta pasos más adelante.
Sin bajar la mano, El Lobo volvió a recitar otra magia.
–「Mover」.
La puerta no opuso resistencia, pero sí notó que había consumido más maná del que supuso sin siquiera abrirla del todo.
Metió la mano en la bolsa que colgaba de su cintura, sacó un par de piedras mágicas pequeñas y absorbió su maná antes de tirarlas a un lado, las cuales emitieron sonido al ser arrojadas sobre el camino de piedra.
Hoy iba a usar todas las piedras necesarias para restaurar su energía. No planeaba tratar de ahorrarse recursos.
Su 「Sobretodo del Rey Oso」 ondeaba en el viento mientras caminaba hacia delante.
–¡Eh, rufian!
–¡Entrégate y mantén tu dignidad!-dijeron los guardias al apuntarle con sus espadas.
Lecán blandió su arma dos veces para rebanar sus armas en dos. El filo de la Espada de Plata Santa lo hizo sentir como si acabase de rebanar papel.
Imbuyendo un poco de maná en su brazo izquierdo, hizo un gran arco con su mano y rozó ligeramente sus cabezas. Sin embargo, para ellos se sentía como si hubiesen recibido un gran estruendo.
Con la electricidad que surgió del 「Guantelete del Relámpago Dracónico」, los dos guardias cayeron sin siquiera emitir palabra.
No tenía ninguna intención de atacar la mansión todavía, pues aun se encontraba buscando a Eda.
En caso de que estuviese ahí, no tendría problema en matarlos a todos y cada uno de ellos, pero no iba a tomarse la molestia si no se encontraba en la residencia. Aun no era el momento de desatar un pandemonio.
Al dar el primer paso en los tres escalones de piedra, los restos de la puerta le impedían el paso.
–「Lanza de Fuego」.
Solo un poco de maná bastó para hacer explotar los escombros.
Ya dentro, avanzó hacia una escalera que se encontraba más adelante. El punto rojo más intenso de la mansión estaba en el centro de una habitación en la parte de atrás; no podía distinguir si estaba en el segundo o tercer piso, pues 「Detección de Vida」 no contaba con dicha habilidad.
Mientras subía las escaleras, varias caras se asomaron por la puerta principal. Como no intentaban atacarlo, asumió que se trataba de empleados de la casa.
–El tiempo de reacción de estas personas es lento…
–Seguro que nunca pensaron que los iban a invadir de esta manera.
–O quizás Eda ni siquiera está acá.
–… no, no puedo dar vuelta atrás ahora.
Cuando Lecán terminó de subir, se dio cuenta que unos cuantas personas estaban yendo a su encuentro desde el interior del edificio.
El pasillo estaba adornado con varios candelabros, los cuales brillaban luz sobre las personas que caminaban por ahí.
Tres personas, exáctamente.
El hombre del medio se le hacía parecido; era el mayordomo con el que habían hablado el día de ayer.
–Había dicho que su nombre era… Kanner, o algo así.
El tal Kanner se detuvo y le habló con una mirada asesina. Era como si fuese una persona completamente diferente.
–¿Qué asuntos tiene con nosotros para irrumpir así en medio de la noche?
Sin detenerse, Lecán contestó.
–Estoy buscando algo. Con su permiso…
Si de verdad tenían a Eda secuestrada, intentarían engañarle. Entonces, no tendría sentido preguntar.
Los dos soldados detrás de Kanner estaban equipados con una armadura ligera arriba del torso. Seguramente se pusieron pedazos de la misma cuando se enteraron de que entró un intruso.
Con sus espadas desenvainadas, se acercaron para cubrir a Kanner. Lecán siguió adelante sin siquiera importarle.
De cada lado, dichos hombres movieron sus espadas y fueron a por él.
Pisando ágilmente a la derecha, rebanó el arma del tipo frente a él para luego levantar su arma hacia arriba, destruyendo así la otra espada.
–「Flecha de Fuego」.
Dos proyectiles salieron de su dedo izquierdo, perforando los pies de ambos, quienes cayeron entre gritos al piso al mismo tiempo que él caminó veinte pasos.
Habían más personas en camino.
Todos lo observaban desde lejos con mucha timidez, pero ninguno trataba de atacarlo.
A juzgar por lo poco alertas que estaban, quizás era verdad que no estuviese ahí.
Al final, llegó a una bifurcación.
–Izquierda o derecha…
A la derecha, había una escalinata. A la izquierda, un pasillo que llevaba más dentro del segundo piso.
Tal vez 「Creación de Grafo」 le habría ayudado a no perderse.
Al final, decidió ir a la derecha e inmediatamente se topó con la escalera al tercer piso.
Su mano derecha tenía con fuerza la Espada de Plata Santa, que brillaba fantasmalmente con la luz de la vela.
Cada vez se acercaba más al punto rojo. Sin duda estaba en ese piso.
–Falta poco.
–Ya estoy por llegar…
Lecán invocó 「Detección de Maná」 en la puerta frente a él.
–Este maná…
–¡Es Eda!
No había lugar a duda.
Verdaderamente había sido secuestrada.
–¡EDA!
No hubo respuesta. Estaba durmiendo en una cama según lo que mostraba 「Vista Tridimensional」; debían de haberla forzado.
Su mano apretó el picaporte y, al girarlo, se rompió. A pesar de haberle puesto su fuerza, también se quebró debido a que la puerta estaba cerrada.
Con su mano libre, le dio un buen golpe a la puerta.
No iba a ir con mucha fuerza, pero su poder destructivo se duplicó debido a la 「Gema Guardiana de Zana」, el cual excedió por mucho sus expectativas, por lo que parte de la puerta terminó explotando con un estruendo.
No pudo abrirla aun luego de romperla; solo hacía un sonido de metal arrastrado y se negaba a ceder.
–Se habrán rotó los bulones del impacto…
Terminó por sacar la puerta de la pared y descartarla en el pasillo.
En la cama con dosel, una mujer dormía, su cuerpo pequeño contrastado con el tamaño del camastro.
Otra mujer, una mucama, temblaba en la esquina de la habitación, completamente aterrorizada.
–Eda.
¿Era consciente Lecán de la sonrisa que le subió al rostro cuando dijo su nombre?
Otro estruendo inundó el lugar, y una puerta del lado opuesto se abrió por completo. De ella, salió un hombre vistiendo una armadura de cuerpo completo con una espada pesada arriba de su cabeza.
Pensó en esquivar, pero eso significaría que el caballero podría terminar por caerse en la cama de Eda antes de que pudiese responder.
Dándose vuelta, le encajó un puñetazo en el estómago, el cuerpo del mismo torciéndose en forma de L y volando hacia atrás, destruyendo lo que quedaba de la pared para luego quedarse en el piso..
Ya que había escuchado que solo el rey tenía el privilegio de volver a un soldado un caballero, esa persona debía de ser alguien que todavía no había sido jurado.
Ni siquiera se dignó de ver el arma del falso caballero mientras giro su vista a la muchacha que dormía bajo un dosel.
Eda.
Estaba durmiendo con una cara pacífica.
Sin embargo, algo debía de estar mal con ella si no se había despertado luego de tanta conmoción.
Cambió el agarre de su espada de su mano derecha a izquierda, puso su mano en su 「Almacén」, tomó una poción amarilla y la explotó arriba de su cara para sanarle su estado anormal.
Cuando el líquido semitransparente chorreó su rostro, abrió sus ojos con mucha rapidez.
–¡Lecán!-gritó Eda, saltando de donde estaba y agarrándose de su cuello para dejarlo ir tan pronto como lo hizo.
–¿Dónde… dónde estamos?
–En la Casa Goncourt.
–¿La Casa Goncoort?
–La casa que visitamos ayer.
–Ah… ¿la casa del anciano?
Lecán siguió su monitoreo de los alrededores con sus habilidades extrasensoriales, incluso mientras mantenía su conversación con ella.
–No parece que la mucama esa vaya a atacarnos…
–Sí, ese mismo. ¿Qué pasó?
–Eh, am, bueno… unos tipos se me acercaron y dijeron que tenían cosas que ver con vos. Uno de ellos estaba haciendo cosas detrás de mí, y… algo hizo “bzzt” y caí inconsciente. Para cuando me di cuenta de que me agarraron, ya era demasiado tarde.
–Ya veo. ¿Podés caminar?
–Un.
Como si fuese una ardilla, Eda se levantó de la cama.
Pudo ver sus pies descalzos, los cuales estaban impolutos. Alguien los había limpiado.
No sabía cual era su opinión sobre el tema, pero para Lecán, no había nada más repugnante que alguien lo tocase sin que él estuviese despierto.
Eda se puso los zapatos que estaban al lado de la cama y se le acercó.
–¡Gracias por esperarme! ¿Nos vamos?
–Sí, pero hagamos un pequeño desvío antes de irnos.
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