Ookami wa Nemuranai: Episodio 13.10
Autor: 支援BIS (ShienBIS)
Traducción en Inglés: Sousetsuka. (https://www.sousetsuka.com/p/blog-page.html)
Traducción en Español: Torno Traduce.
Un carruaje estacionado afuera de la casa…
¿Qué podría llegar a significar eso?
–Los caminos de esta parte del pueblo no son aptos para que pasen carros, y no hay ninguna persona tan importante para la que amerite llevar un coche tan lujoso por caminos de tierra…
–Pero, aun así, dejaron su coche estacionado afuera de nuestra casa…
–¿La habrán secuestrado?
Un vehículo que no tendría que estar ahí, y Eda que andaba desaparecida. No hacía falta ser un genio para darse que cuenta que había pasado.
–Solo hay dos grupos que tendrían razones para secuestrarla…el Templo de Ceres y la Casa Goncourt.
Sin embargo, la vice-líder de templo había jurado no volver a tocar el tema. También estaba consciente de que, en caso de que la situación empeorase, el templo sería reducido a una pila de escombros si osasen propasarse.
¿Sería la Casa Goncourt, entonces?
No, todo había pasado demasiado rápido.
Habían ido a la casa para la visita médica la mañana de ayer. El viejo Prado no se despertaría de su primer siesta pacifica en mucho tiempo tan pronto. Como mucho, dormiría hasta la tarde o la mañana del día siguiente.
¿Realmente sería capaz de darse cuenta de que su bienestar era gracias a la 「Recuperación」 de Eda en solo medio día? Además, llegar a una conclusión tan drástica como el secuestro, investigar donde vivían los dos y hacer todos los preparativos para enviar un carruaje y secuestrarla.
¿Cuáles eran las chances de que todo eso fuese verdad?
Si se ponía a pensarlo detenidamente, el hecho de que la casa no estuviese hecha un chiquero también era raro.
Eda no era una chica con pocos reflejos. De hecho, sus instintos eran increíbles.
Incluso si la tomaran por sorpresa, no es alguien que se dejaría secuestrar sin poner resistencia. A pesar de su comportamiento usual, tenía el corazón de una aventurera.
Lo cual significaba que… quien sea que fuese, ella los siguió por voluntad propia. Era incorrecto llamarlo un secuestro.
Ella no iba a irse de Vouka, pues dejó todas sus cosas en al casa. Solo fue a hacer un mandado; algo urgente que le surgió de imprevisto.
¿Pero y si el otro bando eran personas con habilidades de asesinato como Dovor y Gido? No sería imposible que alguien como ellos invadiese y noquease a Eda antes de que siquiera se diese cuenta.
–Sin contar todos los objetos con Gracia en este mundo. Quizás tuviesen un objeto con ellos que pudiese incapacitar a alguien desde una distancia, o uno que pudiese ocultarlos por completo…
¿Cuál era la mejor forma de proceder con esto?…
–… ¿Y por qué estoy tan preocupado?
Perder la cabeza por algo no iba para nada con su estilo de vida.
La fuerza de Lecán no venía de su poder físico, sino de su asertividad y su capacidad de decisión.
Sin embargo, ahora solo estaba dando vueltas en círculos sobre el asunto.
–Estoy… ¿enojado?
Cerrando los ojos, volvió a pensar en Eda.
Su primer encuentro estaba lo más alejado posible de una buena impresión. Tomaron un trabajo de escolta en el que ella fue inútil de principio a fin.
El segundo fue en el centro de Vouka, donde la chica lo llamó en medio de una multitud. Lecán la trató con frialdad, pero no sin antes decirle que era una portadora de maná.
Ese comentario suyo desencadeno en su tercer encuentro, donde Eda fue a buscarlo a casa de Shiira.
Poco a poco, Eda empezó a quedarse a su lado. Por alguna razón, Shiira le había dado la bienvenida con brazos abiertos y lo forzó a él a enseñarle magia y a llevarla en misiones.
Más allá de su inexperiencia, que tuviese catorce le dio una gran sorpresa. Con solo esa edad, podía moverse con gran agilidad y aprender a usar un arco mágico; no era una tonta, sino una prodigio talentosa en tanto las armas como la magia, en esto último, quizás demasiado.
Lecán recordó de repente el tiempo que pasaron en Kógurus.
En aquella recepción de la Compañía Zaikaz, Eda se llenó la boca de snacks como un hamster a pesar de la bizarra presión que emanaba Zack Zaikaz, su mayordomo y Dovor. En ese momento, encontró que semejante imagen le había dado a él un cierto confort.
En una situación donde no podrías levantar la taza de té sin tener un corazón de acero, donde un momento de debilidad podría ser fatal… su audacia era un rasgo indispensable que no era lo suficientemente común entre los Jittoles. En ese momento, quizás, fue que Lecán empezó a pensar en Eda como una camarada.
Zack también debe haber estado sorprendido de lo que vio; su presión no la afectaba en nada. En su propia y rara manera, Eda triunfó contra Zack en ese encuentro.
Dicho comportamiento, sin embargo, ¿se debía solo a cómo era, o había algo más escondido?
Eda era inocente, sí, pero no era ninguna tarada. ¿Había algo que ella le estaba ocultando?
–… Probablemente.
Ella creía en él con todas sus fuerzas; por eso se podía dar el lujo de armar tanto alboroto y, para colmo, ponerse caprichosa.
–Sí, eso es…
No estaba seguro de cuando había arrancado, pero Eda había puesto su fe en él, por alguna extraña razón de manera incondicional. Se había decidido a seguirlo; a confiar en lo que él decía.
Luego de ese primer encuentro, no podía recordar ningún momento en el Eda le hubiese dirigido malicia u odio. Siempre había sido una chica que llevaba el corazón en el hombro.
¿Por qué?
¿Qué la llevaba a creer en Lecán, en actuar como actuaba?
Era algo que no podía entender.
Él siempre había tenido problemas en entender la mente de las personas.
Tampoco tuvo mucho éxito en comprender el corazón de las mujeres.
Era pésimo en adivinar que pasaba por la mente de los niños.
¿Qué podría esperarse entonces con Eda, que era las tres cosas?
Por suerte, nunca tuvo que pararse a considerarlo. Lo único con lo que tenía que lidiar era su opinión con respecto al tema.
Entonces…
–El asunto es simple.
Era cuestión de seguir a su corazón.
Había jurado proteger a Eda; no hacía falta perder el sueño sobre esto.
Si fue a hacer un mandado, volvería por su cuenta pasado cierto tiempo.
Y, en caso de que no fuese así, entonces había sido secuestrada y estaba en problemas.
Debía moverse con la segunda conclusión en mente.
¿Cuál de las dos facciones era la más sospechosa?
La Casa Goncourt.
–Entonces, solo tengo que ir donde ellos.
Debía ir y ver por su cuenta.
Derrotar a quien sea que se le interpusiese.
Destruir cualquier puerta que le bloquease el camino.
Si Eda no estaba en la Casa Goncourt, iría a buscarla al Templo de Ceres.
Y en caso de que volviese durante el tiempo en el que él fuese a buscarla, eso también estaría bien. No tenía problema alguno con esa conclusión.
Finalmente, abrió el ojo derecho y esbozo una sonrisa amplía de cachete en cachete.
Era la expresión de una bestia que había encontrado a su presa.
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