Ookami wa Nemuranai: Episodio 12.8 - 12.9

Autor: 支援BIS (ShienBIS)

Proveedor de Traducción en Inglés: Sousetsuka.

Traducción en Español: Torno Traduce.

12.8:

A la mañana siguiente, Lecán fue a la casa que habían alquilado.

–La puerta del frente está abierta de par en par…

Cuando entró, casi pensó que había llegado al lugar equivocado. El frente de la propiedad tenía un pequeño pero hogareño jardín.

–¡Lecán, buenas!

–Umu.

–Tu habitación es la que está al fondo, ¿está bien?

–Sí, no te preocupes.

–Hay algunas habitaciones que aun no limpié. Trabajaré en ellas cuando pueda.

–V-vos… ¿sos Eda?

–A qué te referís con eso…

–Hmm… la voz, la presencia y tu rostro son iguales.

–Siempre pensé que eras un tipo medio raro, ¿no, Lecán?

En ese instante, Lecán fue azotado por un indescriptible sentimiento de soledad. Ya extrañaba esa vieja manera en la que Eda solía hablar, donde ponía demasiado esfuerzo en tratar de sonar “varonil”.

–¿Querés desayunar?

–Seh.

–Muy bien, ahora en un toque te hago algo.

–Dale. Ah, y tomá esto.

–¿Qué es?

–Plata. Para las compras.

–Esto es demasiado para mí.

–Quedátelo todo y usalo cuando lo necesites. Ya está.

–O-okay, eso haré. Gracias.

Mientras esperaba a que Eda terminase de preparar la comida, Lecán sorbió un poco del té que ella había preparado de antemano.

También aprovechó para decirle que iban a ir donde Norma y que Shiira le había mostrado donde quedaba la casa de la doctora ayer.

–Oh, está bien. Una vez termine con el desayuno, voy y me cambio.

Lecán no tenía idea de porque necesitaba cambiarse cuando solo iban a ir donde una curandera, pero no se molestó en preguntar el por qué.

–¿Podés siquiera moverte bien con esas ropas? ¿Y tu arco?

–¿Tenés pensado ir para pelear o para trabajar a la clínica, Lecán?

Eda dejó sus herramientas de campamento y su equipaje en la casa a pesar de llevar consigo la 「Caja」 que contenía el 「Arco de Isya」.

–Parece ser que esa es la costumbre en este mundo.

Una vez Eda arrimó la puerta del frente, Lecán la cerró con 「Mover」 .

–A ver, un momento. ¿Qué acabás de hacer?

–La cerré.

–¿Con ese cerrojo pesado? ¿Desde afuera?

–Sí.

–¿Y entonces cómo la voy a abrir yo?

–… Yo la abro.

–¿Y si no estás?

–Saltá por la pared.

–¡Ah, sí, muy fácil! No, bueno, no es que no pueda per se, pero… ¿no es triste tener que hacer todo eso para entrar en mi propia casa?

–Ese candado por su cuenta es muy inseguro.

–Lecán, solo abrí la puerta…

Los dos terminaron por llegar a un acuerdo. Fijarían el cerrojo solo cuando tuviesen que viajar fuera de Vouka.

12.9:

–Usted debe ser Lecán. Wow, es bastante… alto. Hace mucho tiempo que no conozco a nadie que tenga que mirar desde abajo. ¿Y tú eres la Señorita Eda? Un gusto a ti también.

Norma era una mujer esbelta que llevaba ropas mayormente de color blanco que iban a juego con su postura hermosa y porte firme. Debido a su actitud astuta y manierismos directos, daba una impresión similar a la que Lecán sentía al ver una espadachina. Sin embargo, era obvio de ver a simple vista que no tenía mucha proeza marcial y que sus dotes no estaban en el combate.

N/T: Lo crean o no, ahí va mi vieja.

–Norma-sama, ¿son ellos nuestros invitados?

–Ah, Jinga. Los dos usuarios de 「Recuperación」 que Shiira-san nos refirió han llegado. Nos estarán ayudando por un mes, empezando hoy. Será mi deber enseñarles como tratar enfermedades y heridas varias; no tendrán que pagar cuotas por ello a cambio de no ganar plata.

–Lecán, Eda, les presento a Jinga, este anciano de aquí. Estará a cargo de darnos apoyo en todo lo que pasé tras bambalinas.

–Por favor, llámenme así. Será un placer trabajar con ustedes.

–Seh.

–Ese hombre es Lecán y yo soy Eda. Estaremos a su cuidado.

–Este tal “Jinga” es un soldado de alto rango o un ex-caballero. Será flacucho, pero su forma de caminar nunca baja la guardia y sus músculos llevan mucho cuidado en ellos. No importa lo mucho que intente pretender; yo sé que ese es el cuerpo de una persona que esta acostumbrada al combate.

–… Sí, es un espadachín. No hay duda.

–Solo puedo sentir un poco de maná en su cuerpo, pero no es el típico cumulo que encontrás en artistas marciales. Es más… peculiar. Como si fuese una persona que superó incontables batallas muy peleadas.

–Muy bien. Para empezar, he escuchado que Lecán estudió farmacología por un corto tiempo. ¿Podrían seguirme hasta el jardín, por favor?

El jardín interior era bellísimo, con un vasto pastizal localizado dentro de la casa, lleno hasta el tope con plantas medicinales.

Como añadido a lo anterior, a pesar de ser bastante vieja, la propiedad era muy opulenta y contaba con varias habitaciones. Entre ellas, las que usaban para tratar a los pacientes seguramente eran las que antes debían ser el vestíbulo y uno de los varios estudios.

–Lecán.

–Sí.

–Por favor, decime los nombres y efectos de todas las plantas que crecen en este jardín. Quisiera saber que tan profundo es tu conocimiento.

–Entendido.

Hablando en voz alta, recitó los nombres y efectos de aquellas que conocía mientras caminaba con Norma por el perímetro.

Luego, los tres volvieron dentro, donde Jinga les había preparado té.

–Impresionante, Lecán. Conocés dos tercios de todo lo que tenemos en reserva. Se supone que varias de las plantas allí son tan raras que no se ven nunca en la intemperie. No puedo creer que conozcas el Pasto Speck, Aliento de Dragón o la Pareja Infernal.

–Shiira tiene esas plantas en el baldío al lado de su casa.

–¿Eh? Eso es peligroso…

–La mayoría de plantas que crecen en su casa son venenosas, así que los que no tengan resistencia no pueden acercarse. Igual, hay tanto plantas medicinales como venenosas en este jardín también…

Entonces, cuando terminó de hablar, Lecán se percató de otra cosa.

–Jericó tiene que ser resistente contra el veneno. No hay duda.

–¿Qué carajos es ese mono, exactamente?

–Jaja, eso es porque solo Jinga o yo tenemos permiso para entrar, mas veo que puedo contar contigo para que cuides y recolectes las plantas de este lugar. Tus conocimientos me dejan anonadada. ¿Cuánto tiempo llevas estudiando bajo el ala de Shiira-san?

–Empecé en el día diez del día del segundo mes de este año, así que… deberían ser dos meses y medio.

–¿Hee? ¿Y ya aprendiste tanto en ese entonces? Debe de haber sido muy estresante.

Lecán ya tenía conocimiento apotecario de su mundo anterior, por lo que ya contaba con las bases de la herboristería antes de empezar su pupilaje. Sin embargo, como actualmente estaba estudiando bajo una apotecaria de verdad, también podía entender que su conocimiento previo a cruzar el 「Agujero Negro」 era muy carente.

–Bueno, hoy es un día de visitas, por lo que estaré pasando por las casas de mis pacientes. ¿Trajeron loncheras con ustedes?

–Yo llevo mi comida conmigo. También tengo tu parte, Eda.

–Gracias.

–Muy bien. Primero lo primero; lávense bien las manos. Hay polvos purificadores al lado del pozo, así que no sean tacaños y límpiense hasta los codos. ¿Trajeron consigo toallas secas?

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