Ookami wa Nemuranai: Episodio 12.3 - 12.4
Autor: 支援BIS (ShienBIS)
Proveedor de Traducción en Inglés: Sousetsuka.
Traducción en Español: Torno Traduce.
12.3:
Lecán llevó los barriles llenos de medicina junto a Jericó. Todo lo que tenían dentro era parte de las recetas de Shiira que él había ayudado a hacer en su primer sesión de recolectar hierbas.
Todas las tiendas parecían celebrar como si estuviesen al borde del llanto, pues se habían quedado sin suministros para responder a las necesidades de sus clientes.
Mientras él había estado ocupado con eso, Eda estaba recibiendo lecciones sobre 「Flecha de Fuego」 con Shiira. Lastimosamente, al final del día, no hubieron signos de que fuese capaz de usarlo. Era un fuerte contraste con su experiencia, dado que él pudo invocar una flecha a la primera.
–Quizás Eda no tiene aptitud en hechizos de Luz y Calor.
Al mismo tiempo que pensaba en volver una vez terminase , Dans, el mensajero que empleaba Chaney, llegó a verlo. Lecán suponía que era una persona con una posición alta en la jerarquía de la Compañía Chaney, por lo que se le hacía extraño que estuviese a cargo de trabajos como ese.
En todas sus conversaciones, pudo sentir que no era un mensajero cualquiera por la dignidad que emanaba. Enviar a alguien así por sus pendientes seguramente era una indicación a Shiira de la reverencia con la que Chaney interactuaba tanto con su pupilo como con ella.
–Lamento mi tardanza, Shiira-sama. ¿Supongo qué usted tiene algo que tratar con la casa que tenemos disponible para alquilar?
Aparentemente, fue Shiira quien lo llamó, a pesar de que ella nunca se había ido de su casa.
–Debe tener algún método secreto para transmitir mensajes.
–Lecán y Eda me han comentado sus intenciones de vivir allí. ¿Podrías mostrarles la propiedad, para empezar?
–Por supuesto. ¿Querrían ir ahora?
–Sep.
–Yo también quiero.
–Muy bien, yo los guiare. Shiira-san.
–¿Sí, Dans?
–Mi maestro vendrá pronto para visitarla. Parece que tiene algo que reportar y algo con lo que recompensarla.
–No necesito nada, realmente. Pero bueno, si quiere venir… que venga.
–Muchas gracias.
Dans escoltó a ambos Jittoles fuera de la casa. Era un hogar compacto, pero tenía un pozo para sacar agua y todas las comodidades que uno podría esperar. Lo más importante; estaba rodeada por una robusta pared exterior y contaba con una puerta fuerte y remachada. Dos cualidades muy apetecibles.
–La pared es tan alta que colgar las cosas para lavar será muy molesto. La puerta va a costar mucho abrir y cerrar con lo pesada que es…
Lo que él creía que era positivo, para ella era una desventaja. Sin embargo, estaba muy cerca de la casa de Shiira y la calle mercantil. La renta eran doce monedas de plata por lo que quedaba del año. Lecán no conocía el precio para alquilar una propiedad de este tipo, pero no hacía falta saberlo para entender lo barata que era la tarifa propuesta.
–¿Qué crees, Eda?
–Unn… me gusta que sea barata. Hagámoslo; total, si no nos gusta, vamos a buscar otra casa.
–Muy bien, que así sea. Vamos a rentarla.
Dans se fue luego de darles las llaves.
–Bueno, empaquemos y empecemos con la mudanza.
–¿Qué estás diciendo? Primero hay que limpiarla, y tampoco tenemos una cama o siquiera algo de heno para caer muertos. Tenemos que comprar utensillos de cocina y tenedores, cuchillos, cucharas, platos…
–No hace falta. Tenemos nuestras herramientas de campamento.
–¿Por qué tendríamos que acampar después de haber alquilado una casa? Dios… Lecán, ya está, dejame que yo me encargo de limpiar y de comprar las cosas necesarias. Podés venir mañana… no, en tres días.
–Entiendo.
Lecán pagó por una habitación en su posada de siempre. Dentro de su 「Almacén」, gran parte de la comida ya se había podrido o estaba cerca de hacerlo. Tiró aquella que ya no servía y le dejó el resto a la posada para que la cocinase.
Cayó dormido como un tronco luego de llenarse el estomago con dicha comida y tomar un licor muy fuerte.
12.4:
–Oh, vaya. ¿Por qué te ves tan muerto, Lecán?
–… Fui al orfanato.
–Oh, e-ehm…buen trabajo, sisi. ¿Fuiste con Eda-chan?
–No, ella se fue a limpiar y comprar cosas para la casa.
–¿Y le diste plata para eso?
–… No.
–No te olvides de dársela, ¿me escuchaste?
–Sí.
–Bueno, ¿y cómo fue todo por el orfanato?
–Los hice llorar.
–Ah, eso es fantá-¿los hiciste qué?
–Se pusieron muy contentos cuando llegaron y me embistieron todos a la vez como un enjambre…
–D’aw, que lindo, ¡te quieren! Eres muy popular para haber ido solo una vez, ¿no te parece?
–Si fueran Urds, los habría exterminado a todos y cada uno de ellos.
–¿Por qué irías a exterminar niños en un orfanato donde pediste trabajar?[^1]
–Ya sé. Por eso no saqué mi espada.
–Sí, como una persona normal, claro. ¿Y entonces?
–Luego, todos me pidieron que me agachase.
–¿Hee?
–Y lo hice, porque negarme habría sido mucha molestia.
–Ah.
–Y entonces, los niños empezaron a treparse en mis hombros y en mi cabeza.
–Ya me lo estoy imaginando…
–Se empezaron a caer porque no podían solo quedarse quietos. Atraparlos gentilmente uno tras otro probó ser muy desafiante.
–¿Qué tan difícil podría ser algo así para alguien con tus reflejos?
–Los habría aplastado si los agarraba así sin más, por lo que tuve que controlar muy bien mi fuerza..
–Oh, ya veo.
–Son muy ruidosos.
–¿Hum, quién? ¿Los niños?
–Sí. Demasiado ruidosos.
–Ah, bueno… así es como son los pequeños.
–Voces chillonas y agudas me gritaban al lado de la oreja… debe haber sido algún tipo de ataque mental.
–No, no creo que exista uno que funcione de esa manera…
–Entonces, me empezaron a gritar para que camine.
–Sí, ese es el orden natural de acciones despues de que se te suban.
–Entonces, pensé: “Se va a hacer eterno esto si van uno a la vez”.
–Y entonces, ¿qué hiciste?
–Fui con cinco a la vez. Los otros me seguían por atrás y encima se me habían pegado uno a cada pierna.
–Vaya, vaya. Me sorprende que hayas soportado todo eso; seguro debido a tu tamaño. Debe haber sido un espectáculo para esos renacuajos.
–Eran veintinueve en total. Lo terminé con seis vueltas.
–Felicidades.
–Pero no se acabó ahí.
–¿Hee?
–Justo cuando pensé que había ganado, todos pidieron “¡una más!”
–O-oh…
–Cuando terminé la tercera de esas vueltas, saque una poción roja de 「Almacén」 y me la baje de un sorbo.
–¿H-hacía falta…?
–Uno de los nenes me vio y dijo “¿dónde están nuestros bocadillos?”.
–Como es rojo y redondo, debe haberse visto como caramelos para ellos.
–Por suerte, recordé que tenía una bolsa de torta que nos dieron los de la Compañía Zaikaz.
–Ah, claro, nos dieron una a cada uno…
–La saqué y empecé a dar las cosas dentro. Se pusieron salvajes; parecía ser una habilidad al estilo de 「Berserk」 o algo similar.
–N-no me suena…
–Pero entonces, pasó algo terrible.
–Hee…esto se pone más interesante conforme más escucho….
–Solo habían veinticinco porciones de torta.
1: Anakin Skywalker…
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