Ookami wa Nemuranai: Episodio 10.9
Eda pidió con mucha insistencia que se quedasen en Kógurus por varios días. Lecán entendía el porque ella se sentía de esa manera; estaba en un pueblo desconocido y recién le habían pagado. Sus instintos como adolescente le decían que fuese de compras.
Sin embargo, lo único que quería Lecán era terminar con este encargo lo más pronto posible.
–Aun si no es común armar un alboroto en su propio pueblo, los asesinos suelen hacer cosas inesperadas. Sería difícil responder a un ataque que nos hagan en el medio de la calle.
–Bueno, ya esta. Cada uno se va por su cuenta; yo me retiró.
–Hagamos eso, me parece bien. ¿Estás conmigo, verdad, Nike-san?
–No, esto no está bien.
–¿Eeeh?
–Eda-chan, ¿quieres ir de compras, no?
–Mhm. Eso y comidassuyo. Quiero comer cosas ricassu.
–La comida en la posada de Golbul estaba buena, ¿verdad?
–¡Sí, fue la mejorssu!
–¿Por qué no nos vamos de compras a Golbul, entonces?
–Buenossu, pero siento que quedarse en ese hotel debe ser muy carossu.
–Te presto yo la plata si te falta.
–¿Segura? Uun…no vi lindos vestidos cuando pasamos con Golbul, Nike-san.
–Eso es porque no es un pueblo donde las chicas se quieran poner coquetas, y no podés esperar mucho de este pueblucho en el culo del mundo, tampoco.
–¿Ay, en serio?
–Creo que Vouka tiene muy lindos conjuntos. Eda-chan, ¿alguna vez viste ropas en las tiendas caras de allá?
–No, no las vissu.
–Entonces mejor vayamos para Vouka y miremos por ahí.
–Entiendossu.
Y así, Lecán y su grupo se fueron de Kógurus con el caer del sol, pagando una tarifa exorbitante al salir de la misma. Siguieron hasta llegar a la entrada de las montañas y detuvieron su andar al meterse en un espacio relativamente abierto.
–Muy bien, haré campamento aquí. Vayan más adelante.
–Eh, ¿por qué? Nosotras también vamos a dormir aquí, entonces.
–No puedes, Eda-chan.
–¿No puedo qué?
–Tenemos que ir más adelante.
–¿Pero por qué?
–Te haré compañía con tus practicas de magia, vamos.
–Buenossu…
–Primero, empezaremos con 「Linterna」. Haz una ligera a veinte pasos delante y una más frente tuyo, a dos pasos, y muévelas a la misma velocidad que caminemos. Prueba y ve como te sale.
–Muy bienssu.-Eda caminó confiada hacía delante mientras practicaba sus hechizos.
Previo a retirarse, Nike le dejó unas palabras de adiós a Lecán.
–Pon tu mejor esfuerzo, ¿oíste?
–Mhm.
Juntó unos cuantas leñas y las prendió con magia. Justo al sentarse sobre un tronco caído, dos puntos rojos saltaron en su 「Detección de Vida」 y empezaron a moverse en su dirección.
El anillo que llevaba en su mano emitió un brillo débil; había tenido que usarlo mucho más que nunca en este ultimo tiempo.
Sus orejas no podían detectar ningún sonido fuera de lo común a esa distancia, lo cual se le hacía muy sospechoso. Esos dos puntos debían de ser asesinos extraordinarios, o poseían algún tipo de habilidad que los ayudaba a ocultarse.
Pudo por fin oírlos pisar las hojas bajo sus pies cuando se acercaron a treinta pasos de él, pero dicho acto requería de su concentración absoluta. Sí hubiese aunque sea un poco más de viento, no hubiera sido capaz.
El tiempo que les llevó acercarse le hizo saber lo cuidadosos que eran en escoger su momento para atacar. Al llegar a los veinte pasos de distancia…
Dejaron de acercarse. Uno de ellos dio la vuelta para encerrarlo por el otro lado.
–¿Marakis era tu papá, entonces?
La pregunta resonó en el vacío campamento y, para cuando pensó que nadie respondería, la cara de Dovor se asomó entre la penumbra.
–Jamás pensé en ese hombre como mi padre.
–No obstante, acá estás para vengarlo.
–Venganza…sí, uno podría llamar a esto venganza, mas no lo hago por él. La Compañía Zaikaz gastó una buena cantidad de recursos, tiempo y dinero en construir cimientos en Vouka. Cimientos que tú has destruido; debo saldar cuentas por eso.
–No tengo rencores contra vos ni contra la compañía, y no se de qué cimientos me estas hablando; yo no rompí nada.
–El Gerente de la rama de Vouka murió por tu culpa.
–¿Ese hombre no esta bajo investigación ahora mismo?
–Y hemos perdido a ocho agentes, cada uno invaluable para nuestros esfuerzos.
–¿Ocho?
–Incluso si no fui un gerente por mucho tiempo, es mi deber hacerte pagar.
–¿Te ordenó Zack que lo hagas?
–No. Esta es mi decisión.
–¡「Bandroux」!
Cuando confirmó que el otro asesino se le acercaba por detrás, Lecán liberó una Lanza de Fuego desde su palma derecha hacia donde se encontraba. Luego, sacó su espada abruptamente y atacó a Dovor, quien se dio vuelta y desapareció en el espeso bosque.
En el instante que trató de darle caza, un objeto bajó desde la copa de un árbol y voló hacia su cabeza. A pesar de esquivarlo con sus reflejos, cambió de trayectoria tal y como si fuese teledirigido. Lecán torció su rostro con sus instintos bestiales, pero no pudo evitar que dicho arma le rozase la cabeza.
El Lobo, quien había saltado para atrás una gran distancia, estaba siendo emboscado. Su otro adversario fue capaz de esquivar y sobrevivir la Lanza de Fuego que le lanzó.
Una vez más, volvió a torcer su cuerpo para esquivar el arma que volaba hacia su espalda, acto imposible de no ser por su 「Vista Tridimensional」.
Otro arma le vino por enfrente. A este punto, 「Vista Tridimensional」 le indicó con que lo atacaban exactamente. Dovor controlaba algo que parecía ser un hilo muy fino, con un objeto filoso en la punta del mismo.
La trayectoria cambiante se hacía torciendo el hilo sobre el tronco de los arboles; era un péndulo improvisado. En resumen, ellos ya habían anticipado con cual de ellos intentaría de lidiar primero, y sus elecciones de armas reflejaban eso.
Con valentía, Lecán cerró la distancia entre los dos. Siguió su avance, incluso con una daga que volaba desde atrás. Dicha acción tomo a Dovor por sorpresa, quien tuvo un pequeño retraso en continuar con sus ataques; para alguien tan experimentado como Lecán, ese pequeño lapso de tiempo fue todo lo que necesitaba.
El cuchillo del otro hombre le dio directamente en la espalda, pero su 「Sobretodo del Rey Oso」 no lo dejo perforarla.
Esquivó el arma que venía por su cabeza y movió su espada hacia el hilo, fallando en cortarlo dada su extraña dureza. Sin embargo, dicha maniobra hizo que Dovor perdiese control del arma por un instante. Lecán cerró la distancia entre los dos, levantó su arma para cortarlo y…
Repentinamente, sus huesos se entumecieron.
–¡No puede ser!
El anillo que Lecán llevaba en su mano izquierda estaba encantado con 「Resistencia a Estados Alterados」, 「Resistencia a Venenos」 y 「Resistencia a Maldiciones」. ¿Cómo podría algún efecto anormal haber surtido efecto en él?
–¿El veneno de Dovor es más fuerte que mi anillo? O quizás ese arma tenía algo más puesto…
Por supuesto, su adversario no dejaría pasar esta oportunidad. Dovor sacó su arma y la llevo en dirección al rostro del Lobo, una decisión sabia dada la resistencia de sus ropas.
Lo maniobra defensiva más apropiada que pudo hacer Lecán en ese momento fue correr su cara ligeramente. El hueso de su cachete atrapó la daga y la desvió de su trayectoria original.
Solo pudo esquivarlo parcialmente. El cuchillo del asesino no logró matarlo, pero una gran parte de la piel de su cachete se había ido con la cuchilla.
–Esta daga también debe tener veneno. Sí el efecto del anillo esta anulado, entonces no me queda mucho tiempo para poder moverme.
Dovor saltó hacia su pecho, como sí fuesen dos amantes en un bello abrazo.
–¡「Bandroux」!-una llama salió desprendida de su palma, perforando el pecho del asesino para luego perderse en el extenso bosque poco después. Por detrás, su otro enemigo se acercó con un objeto parecido a una espada en su mano.
–¡UOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!
Movió su espada con todas sus fuerzas mientras se daba la vuelta. Dada su estatura y sus brazos largos, el alcance de Lecán era mucho más grande que el del humano promedio. Su contrincante trató de esquivarla agachándose, pero El Lobo cambió la trayectoria del arma al dejarse caer sobre él.
[^1]Debajo suyo, un anciano yacía con el pecho partido a la mitad. Fue una muerte instantánea.
–Gido…
El cochero que los llevó hasta Kógurus.
–Me imaginé que el viejo sería un buen asesino, pero nunca pensé que llegaría a este nivel…
Su cuerpo ardía. Cualquier poción que intentaba consumir era rechazada por completo.
–No me puedo permitir desmayarme…alguien viene.
–¿Quién es? Ah, Eda y Nike…
Al final, Lecán terminó por caer inconsciente.
[^1]: Miren, Lecán aprendió del Gran Ogro. ¡Ahora le toca a él hacer una maniobra suicida para llevarse al enemigo!
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