Ookami wa Nemuranai: Episodio 7.16

Autor: 支援BIS (ShienBIS)

Traducción en Inglés: Sousetsuka. (https://www.sousetsuka.com/p/blog-page.html)

Traducción en Español: Torno Traduce.

Imágenes de la Novela Ligera: TraitorAIZEN.

Pensó en usar la 「Gema Guardián de Zana」, pero le pareció poco más que una muletilla; pelearía con su propia fuerza, y solo la usaría en caso de que el jefe fuese particularmente fuerte y necesitase el incremento de poder que brindaba.

Lecán sentía una negligencia en su corazón. En su mundo anterior, al pelear contra el jefe de un calabozo, las salidas se cerrarían y no volverían a abrirse hasta que muriese el retador, el monstruo, o los dos. No obstante, allí, incluso si peleabas contra gigantes, huir de ellas era fácil e incluso podía escapar a las escaleras. Intuyó que también sería el caso en este piso.

Saco su confiable espada del 「Almacén」; su anillo había estado en su mano por dos días ya. Al poner pie en el piso, 「Detección de Vida」 no capto absolutamente nada. No encontró bestias, humanos, animales, nada.

Desplazó el rango hacia adelante.

Logró verlo. Un punto azul gigante; ¿era eso lo único notable?

Sin importar lo mucho que investigo el resto del piso, no vio nada mas.

–Solo hay una bestia.

Acorde al manual, su enemigo iba a ser el primer rango de la especie Mono Ogro, Ulgang.

Para él, sería muy raro enfrentarse contra varios simultáneamente, así que ya había venido con la hipótesis de que solo pelearía contra un Ulgang.

Aun con todo, le faltaba información. El manual relataba ataques, debilidades y costumbres de todas las criaturas de Golbul, pero lo único que fue escrito sobre el piso treinta es que “se desconoce el tiempo que toma para reaparecer una vez es derrotado”.

La existencia de un mapa detallado como el que le compro a Chaney indicaba que la gente había explorado tan lejos como para llegar al piso treinta, pero que nadie logró o quiso derrotar al jefe.

–Chaney, Chaney…me había hablado sobre esto. ¿Realmente debería derrotar a este bicho?

Lecán hizo memoria sobre aquello que habló con el mercader. Derrotar al jefe de un calabozo traería consigo la muerte de todas las bestias de cada piso, y no reaparecerían hasta que el jefe se formase nuevamente. Por esto mismo, los nobles detestaban que alguien “conquistase” las mazmorras.

Pero a nadie le importaba lo que pensaban los nobles cuando se pensaba en el prestigio que traía conquistar un calabozo.

–Entonces, no les va a importar que lo mate.

Aun si les molestase, había llegado demasiado lejos como para hacerse atras ahora. Pisó decididamente la piedra bajo sus pies en un curso sin interrupciones hacia el centro.

Sentía escalofríos cada vez más fuertes conforme se acercaba. Su cuerpo sonaba la alarma, pues frente suyo yacía un enemigo extremadamente fuerte.

No se detuvo; siguió adelante, paso a paso. Su cuerpo, para cuando lo pudo notar con 「Vista Tridimensional」, era bastante pequeño, dotado de una altura similar a la de un humano cualquiera.

Se detuvo frente a la puerta. Desde ahí, era capaz de ver a su oponente, el cual dormía con su cara mirando hacía arriba. Aun luego de caminar dentro, no quiso despertarse.

Mediante una inspeccion con 「Detección de Maná」, encontró que su energía interna no era nada notable. Su apariencia era la de una persona del cuello para abajo, pero su cabeza estaba adornada por varios cuernos en todas las direcciones. Al tope de su cabeza, dos de ellos se torcían hacia delante.

Su torso inferior era peludo, como el de una bestia, mientras que el superior albergaba sus fornidos músculos a través de su pelambre dorada. ¿Cuánto poder se escondía en ese cuerpo, que parecía compartir mayor semejanza con planchas de acero alabeado?

No podría saberlo mientras siguiese durmiendo.

–Levántate.-Lecán ordeno.

En un instante, sus ronquidos se detuvieron y se levantó del piso. No hubo ningún movimiento de más o preliminares; parecía que siempre había estado así.

Ahora que se paró, sus alturas era casi iguales; de no ser por los cuernos en su cabeza, Lecán sería un poco más alto, aunque el Ogro era más corpulento, su pecho mucho más ancho y de seguro mucho más pesado.

Su semblante era la de un monstruo; no tenía rasgos humanos en absoluto. Quizás tendría una apariencia mas humana que la de Lecán, dependiendo a quien se lo preguntase.

El cuerpo de Lecán temblaba frente al prospecto de pelear con su vida en la linea.

El Ogro Ulgang entrecerró los ojos, y una carcajada malévola retumbó desde el interior de su garganta.

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