Ookami wa Nemuranai: Episodio 3.6
Autor: 支援BIS (ShienBIS)
Traducción en Inglés: Sousetsuka. (https://www.sousetsuka.com/p/blog-page.html)
Traducción en Español: Torno Traduce.
Si
estás viendo en un sitio web que no sea
traduccionesdoblet.blogspot.com, entonces esta traducción fue sacada de
la humilde cosecha de Torno. ¡Me alegro que te guste!
–¿Qué le dé las gracias al Lord? ¡Qué gracias ni que mierda!- dijo un tal Pirariko al Jittol que llegó a su domicilio para llevar a cabo una misión de servicio; debía limpiar su casa la cual, en efecto, estaba llena de basura.
–Solo tengo que encargarme de todo este desastre, ¿no?
No hubo respuesta.
–Puf, esta mansión es muy grande…
Lecán dudaba sobre cómo alguien con un hogar tan grande necesitaba pedirle al Lord ayuda con sus quehaceres. La incógnita le duró poco, sin embargo, al ver tanto el patio como el interior del lugar llenos de un popurrí de cosas sin valor.
–La única presencia es este tipo, y sus ropas dan bastante lástima…
Con esfuerzo, organizó los residuos y empezó a sacarlos fuera por la puerta, siendo estos mayormente reciclados.
–Residuos de comida, metales oxidados…no hay mucho que se tenga que quemar o enterrar. Incluso así, seguro que las cenizas de lo que quememos podrían tener valor para quienes necesiten algo como eso.
–Seguro que si deja su basura en el frente de su casa, alguien se la lleva.
–Aunque, si somos sinceros, le van a cobrar por tirar tantas cosas.
–Es horrible, ¿verdad? Mira que siempre les digo lo mismo: “¡Voy a pagar el impuesto!”, “Una vez venda mi madera fragante, le doy los oros”; buenísima madera, encima. ¡Pero no!
Pirariko lo siguió por todos lados mientras hablaba horrores sobre el Lord.
–Para cuando quise darme cuenta, los agentes de tasación me estaban tocando la puerta. Según ellos, “la madera no figuraba en ningún libro de cuentas”.
Lecán era un hombre que trabajaba rápido siempre que su meta fuese clara. Todo aquello que viesen sus ojos salía por la puerta en un intento de acabar tan pronto como le fuese posible.
–Iba a venderla al día siguiente, y ahí escribir su valor en el libro. Si no se llevó a cabo la compra, ¿quién pondría algo más que no fuese la cantidad y el producto?
–Ay, por todo lo bueno, no se acaba mas esto…no limpio todo en un día ni por asomo.
–Me trataron como si yo no hubiese puesto a cuanto la compre. ¡Pero no! Ellos querían que les dijese el valor de mercado de la madera. Después, ¡intentaron forzarme a decirles quien la quería y por cuanto!
–...Estoy deprimiéndome con lo mucho que el tipo se queja sobre “desgracias” y “El Lord”...
–¡Se llevaron todo, señor! “Impuestos”, decían…bah. Si uno está apretado de dinero, ¿Qué piensan que va a pasar si me intentan sancionar monetariamente?
Lecán siempre tuvo problemas para llevarse con otra gente. Para él, una bestia mágica era mucho más fácil de tratar que un ser humano.
Si tenía que escuchar una queja más del insufrible de Parariko, prefería cortarlo en dos ahí mismo.
–O eso me gustaría, pero si lo mato, no me pagan. Esta misión no es una cacería, después de todo.
–¡Se la llevaron, buen hombre! ¡Mi madera! Y, como se imaginara, no tenía suficiente para hacer tratos al día siguiente…
–Al no tener madera suficiente para el trato, me pusieron otra tarifa de sanción. ¡ES INCREÍBLE!
–¿Y yo que mierda voy a saber de los libros de cuentas que llevan los mercaderes?- reflexionó Lecán en su mente. Aun en su anterior mundo, cuando era un Gajenii y no un Jittol, jamás se dignó a aprender cómo funcionaban los impuestos y las tasaciones en general; tampoco tenía planes de aprenderlo a futuro.
Por ende, era imposible para él saber si el tal Pirariko había sido genuinamente estafado.
–Si tan solo se hubiesen esperado un día, podría haberme hecho un buen dinero con la madera, y los agentes se hubieran llevado su tajada correspondiente. ¿No le conviene eso al Lord también, Jittol?
–No le sirve de nada quejarse sin fin sobre el “mal” que le hicieron. Mejor haber puesto toda esa energía en empezar un nuevo negocio.
–Esa maldita madera era mía. La encontré yo, y no importa lo que digan, ¡me pertenece!
Fue en ese momento, en medio de tanto lloriqueo, que Lecán recordó la gema azul que dejó en 「Almacén」, el último regalo de la Señorita Rubianafale.
–Tuve que intercambiar mi gema roja, pero obtuve algo muy bueno a cambio…
–Si me pasa como a este tipo, y un dueño de la casa Zainvald descubre el valor de esta gema, ¿qué haré?
–No se la voy a dar a nadie. Es mía.
–Aquel que me la intente robar, voy a pelearle hasta la muerte.
–Si me enfermo, y me la roban ahí…
–Tenga una deuda con la casa Zaidmahl o no, incluso si el mundo se pone en contra mía…
–¡No los perdonaré!- siguió quejándose el mercader, y Lecán estuvo de acuerdo con él por primera vez en el día.
–Seh, supongo que yo tampoco. Pero si me la roban, ¿entonces qué hago?
–Aun si dejo la gema de lado, ¿qué pasa si me roban el sobretodo, mi mejor espada o mis accesorios? ¿Qué podría hacer en ese entonces?
–...
–Me pregunto si podré evitar perderme en la frustración. ¿Soy tan fuerte para evitar ese destino?
–¿No cree que esa madera me pertenece, señor?
–...Sí, estoy de acuerdo.
–¿E-eh?
–Esa madera es suya, sin lugar a duda.
Pirariko dejó de entrometerse en el camino de Lecán luego de ese intercambio.
Adelanto del siguiente capítulo:
–Repetí eso, Aira.
–Como dije, Lecán-san: “El aventurero deberá pasar el dia con los niños del orfanato.”
–Dame otra misión. Esta no.
–Fue Shiira-san la que pidió esta en especifico.
–...
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