Ookami wa Nemuranai: Episodio 1.4
Autor: 支援BIS (ShienBIS)
Traducción en Inglés: Sousetsuka. (https://www.sousetsuka.com/p/blog-page.html)
Traducción en Español: Torno Traduce.
Lecán creyó oír una voz por un breve instante antes de volver rápidamente en sí.
–「Detección de Vida」 no capta ningún humano en su rango, y para que un grito se escuche así…se tuvo que haber transmitido mediante maná. Estoy buscando mal.
El rango radial de su habilidad no debía tenerlo de centro sí o sí. No obstante, conforme más lejos estuviese dicho interior de él, más difusa sería la imagen. Con esto en mente, empezó a buscar.
–...¡Ahí está!
Lo que comenzó como pasos evolucionó a un sprint en un abrir y cerrar de ojos. Él, habilidoso y audaz, corrió e hizo pleno uso de 「Vista Tridimensional」, incluso en un bosque lleno de tantas cosas que obstruían ambas visiones.
Se le hacía fácil moverse a través de la arboleda, su abrigo chocaba contra el viento y él cuidando de que no se atorase ni rasgase en ningún punto del trayecto. El aire del entorno entraba en sus pulmones con cada zancada, prestándole fuerzas para seguir adelante mientras el agradable sentimiento del viento en su rostro permeaba sus sentidos.
–Estoy cerca. Dos rojos con cinco verdes y uno azul bien gordito y brillante…parece fuerte.
Sus pasos se hicieron más pausados. La idea de hacer contacto con los locales era algo que habría que considerar. Por ahora, una vez revisara la situación, se iría sin mucho bullicio.
Tras borrar los rastros de sus pasos, se acercó de la manera más sigilosa posible. Dado que estaba en un pequeño risco adyacente a la situación, se situó detrás de un árbol lo suficientemente grueso como para poder observar lo que pasa debajo con 「Vista Tridimensional」 sin ser descubierto.
–Un carruaje; tiene dos mujeres dentro. Luego, un caballo o su equivalente que parece estar asustado. Un cochero que lo quiere calmar…pero no veo que le este yendo muy bien.
–Hay otro de esos cerca del coche con alguien acostado su lado. Cerca de ahí, otro humano está peleando contra la bestia montado a caballo.
Otra criatura, similar a la que Lecán había asesinado, se encontraba risco abajo; la diferencia estaba en el tamaño, pues era tan grande como dos hombres juntos.
Cuando ella cargó contra el hombre montado, él fue capaz de ver cómo éste usó su ventaja en movilidad, convirtiendo su esquive en un contraataque. Sin embargo, al ver la situación frente suyo, asumió lo peor.
–Esos cortes superficiales no van a penetrar el pelaje de ese animal. Si siguen así, no creo que duren mucho más.
Al lado de la dupla, otro soldado cortó poco más que aire durante todo el intercambio anterior, mientras arrastró su pierna herida, aun en combate a pesar del dolor.
-¡...!–A ver, si hay dos mujeres y cuatro hombres…¿Por qué solo las puedo detectar a ellas dos?
Su sentido común recibió un ataque inesperado.
–¿Habrá algún objeto o alguien entre ellos que pueda engañar a mi 「Detección de Vida」?
Aun saboreando la amarga sorpresa, activó 「Detección de Maná」. Lecán siempre mantenía sus otras dos habilidades constantemente, pero sólo activaba esta última cuando era absolutamente necesario, pues hacía que los enemigos pudiesen rastrearlo con facilidad dado el consumo casi imperceptible de maná que generaba.
Luego de verlos más detenidamente, una gota de sudor frío le recorrió la frente.
-¡No tienen ni una pizca de maná!
En su mundo, era sentido común que: “El Maná es la raíz de la vida, pues mora en todo aquello que respira, desde el mastodonte más imponente hasta el bicho más pequeño. Si no tiene Maná, es que no está vivo.”
–Por ende, dicho en breve, estos humanos como que…no son humanos.
–Son humanoides que juegan a ser personas, pero no tienen una pizca de vida dentro. Cómo muñecas.
Lecán siguió oculto tras la arboleda a la par que la situación continuaba desarrollándose. El jinete fue derribado de su caballo, y una de las mujeres en el carruaje lanzó una pequeña pelota de fuego hacia la bestia.
–¿Magia de fuego?
La mujer asestó un golpe directo a la cara de la criatura, quien detuvo su avance con un alarido. A medida que desapareció el hechizo, se llevó también parte de su rostro.
Con su mirada pegada al vagón, la fiera cambió de plan e intentó embestir en su dirección. Para ese entonces, sin embargo, ya había salido de su escondite a una velocidad vertiginosa, reaccionando por puro instinto al ver que la bestia tenía como objetivo el carruaje y, por consecuencia, la mujer.
Los hombres, quienes gritaban impotentes, vieron como una figura de color negro pasó por delante de la bestia, cuya trayectoria cambió drásticamente y se llevo consigo una arboleda a la izquierda del camino mientras ellos buscaban reorganizarse y responder frente a la nueva amenaza, la cual se quedo mirándolos fijamente.
–✋︎⧫︎🕯︎⬧︎ ⬧︎⧫︎♓︎●︎●︎ ♋︎●︎♓︎❖︎♏︎…-El primero de ellos, ya de pie, fue quien primero lo notó, hablando de algo en un lenguaje que era incapaz de entender en un tono urgente.
–Deben pensar que tengo que prestarle atención a la bestia, pero eso ya lo estoy haciendo. A ellos los miro con mi vista normal y a la bestia con la otra. Esta gente no es mi aliada; no voy a darles la espalda solo porque los vea medio debiluchos.- Pasado un breve instante, la bestia sacudió su cuerpo y destruyó unos cuantos árboles al volver a acercarse. Después de ver cómo cojeaba, fue él quien se acercó esta vez.
Cuando se puso delante de ella hace unos instantes, le rebanó la pierna izquierda de adelante para quitarla de su rumbo original; ahora mismo solo quedaba terminar el trabajo.
–Puedo hacerlo; no hay nada que me lo impida.
Quitada la presión de proteger el carruaje, se preparó a la par que su oponente emitió un aullido estremecedor, corriendo hacia adelante con una fiereza impensada para alguien que había perdido una pierna hacía poco; incluso si solo lo rasguñasen, meterse en su trayectoria podría ser mortal.
Con una motricidad imposible de obtener sin práctica, el aventurero dio un paso a la izquierda, esquivó y cortó una vez con la espada, todo en un mismo movimiento. La tierra misma tembló cuando semejante bestia cayó al piso con su cuello tajado de extremo a extremo.
A pesar de que no sabía su nombre, su instinto como explorador veterano sacó todas las conclusiones necesarias.
–El cuero que se haga con la piel de este bicho va a ser durísimo. Cortar del cuello hacia abajo lo hace cualquiera con un poco de fuerza, pero ¿decapitar desde abajo hacia arriba? Eso no es para que lo intenten los tontos.
Lecán, en un gesto tanto infantil como espeluznante, se desafió a sí mismo a hacer un hito muy difícil como decapitar a un animal con el pelambre así de duro usando solo su espada y su intuición; de esta manera, declaró sin palabras la abismal diferencia de fuerza presente entre él y esta mera bestia.
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