Ookami wa Nemuranai: Episodio 1.17 / 1.18 - Fin del Episodio 1, Volumen 1.
Autor: 支援BIS (ShienBIS)
Traducción en Inglés: Sousetsuka. (https://www.sousetsuka.com/p/blog-page.html)
Traducción en Español: Torno Traduce.
1.17:
Al lado de una montaña en territorio de los Zaidmahl, aquella bestia gigante estaba de cuclillas, durmiendo plácidamente. En una colina pequeña, Lecán la miraba desde arriba, pues se encontraba a una distancia donde él sería imposible de detectar con la limitada vista que ella poseía; el ojo que veía maná tenía, como rango máximo, unos cien pasos. ¿Qué razón tendría semejante bestia para detectar enemigos tan lejanos, llevando semejante armadura natural?
–Bien…está durmiendo. Es mi chance.-De su pecho, Lecán saco una pequeña gema de color azul brillante.
–Tiene algo de maná dentro, así que supongo que debe llevar un efecto como la que tenía yo. Por hoy, va a ser un amuleto de buena suerte, pero no voy a seguir usándola con esta cadena tan fina; se nota que es una alhaja noble. Voy a tener que reemplazarla luego, así no se me rompe.
Con una semblante estoica y decisiva, borró el sonido de sus pasos, guardó su gema de nuevo y se acercó al monstruo con cuidado y sigilo. Incluso estando a su lado, la bestia no dejó de dormir.
–Bueno, esta vez me toca a mi asestar el primer golpe.
Levantó su espada hacia el cielo y sus ojos viajaron naturalmente a su cuello, adornado ya con varias marcas de su último encuentro. Fue en ese instante, donde su hoja se enterró dentro del pescuezo de la bestia, que noto como sus expectativas habían sido excedidas estrepitosamente.
–…¿Qué?
Luego de una breve pausa, el monstruo se levantó, retorciendo su cuerpo mientras dejaba salir un rugido estremecedor, sus ojos posados sobre Lecán.
El mismo asumió una postura de combate para prepararse en caso de que lanzase su aliento de hielo.
Acto seguido, la bestia de dio vuelta con una lentitud bastante graciosa dadas sus patas cortas. Él, en respuesta, saltó a unos treinta pasos de distancia.
–...Si, me lo imagine. Querés lanzar tus espinas, pero ya las gastaste todas las dos veces anteriores. Veo que te crecieron nuevas, pero imagino que no deberás poder usarlas todavía.- Para este punto, el monstruo ya se había girado lo suficiente, poniendo uno de sus lados espinados frente a Lecán, el cual observó atento la situación y retrocedió unos diez pasos más a la par que la bestia sacudió su gigantesco cuerpo.
Varias espinas volaron en su dirección. Conforme mayor fuese la distancia entre él y Lecán, más aperturas habría para esquivar sus proyectiles, semejante acto incluso más fácil para alguien con sus reflejos superhumanos. Posterior a esto, el guerrero se mantuvo en constante movimiento pero siempre a la misma distancia, pues si se alejaba demasiado, la criatura sin duda cambiaría su método de ataque. En cambio, si se acercaba, las espinas le darían de lleno sin tiempo para apartarse de su camino.
Pasada la cuarta oleada, dejaron de llegarle espinas. Aunque quedaban algunas en su espalda, supuso que no eran destinadas para oponentes que caminaran sobre tierra.
El aventurero retrocedió unos veinte pasos más, sus miradas cruzándose mientras la bestia inhaló y exhaló su aliento. Desde la distancia donde estaba, sin embargo, el pelaje del Rey Oso que vestía como armadura pudo bloquear la gran mayoría del ataque; exactamente como él había supuesto. Ahora que lo sabía, solo debía mantenerse y evadir a esta distancia para sobrevivir ese ataque.
Cada vez que el bicho avanzaba delante, Lecán retrocedía en igual medida.
Cuando la bestia exhalaba la ola de aire frío, él esquivaba a un lado, evitando por muy poco el ser congelado. Pasado el doceavo aliento, dicho monstruo se hizo una pelota y el aventurero, entendiendo que iba a suceder, le dio la espalda y comenzó a correr. Unos momentos después, llegaron a una zona con poco más que rocas llanas, sin nada de vegetación o follaje.
–No hay nada que me impida moverme acá. Si mantengo mi distancia con 「Tornado」, será imposible que me alcance.
Lecán lo toreó por un rato y, finalmente, su oponente se desplomó en el piso sin siquiera moverse frente a él.
-Tal vez está falseando.- supuso con duda, acercándose con 「Tornado」 y atacándole la nuca con su hoja antes de echarse hacia atrás con la misma movida. La bestia rugió adolorida, pero no se levantó.
–Ya no tiene maná. No va a atacar más. Pero ¿por qué ahora sí llegan mis ataques?
Hizo el mismo movimiento de nuevo, y esta vez la bestia rugió con más suavidad para luego desplomarse, completamente quieta. Viendo con 「Detección de Vida」, el punto azul se había esfumado.
-Está muerta. Pero…¿Qué hice distinto?
–¿Era porque estaba cansada?
–O…algo cambió de mi lado, quizás.
–...¡LA GEMA!- La sacó de su pecho otra vez, mirándola con atención.
–Esto era propiedad de Rubianafale. Probablemente debe tener alguna habilidad que incremente mi fuerza física o, simplemente, mi poder de ataque.
-...Pfff, no hay chance.
No era extraño que en su mundo original, los jefes de las mazmorras dejasen con su muerte habilidades similares.
Él, también, tuvo la chance de encontrarse con algunas personas que poseían dichos dotes: 「Corte」, 「Destrucción」, 「Aceleración」, entre otros.
–Mierda, cuando peleé con alguien que usaba 「Corte」, solo le tomo invocarlo y pudo rebanar no solo mi armadura hecha del cuero de Dragón de Roca, sino que también la espada que usaba en ese entonces.
–Pero esas cosas no son algo que se pueda impartir; los que tienen esos poderes fueron a las profundidades de un calabozo y los obtuvieron luego de pelear con su vida en juego contra un Jefe. Encima de todo, no vas a conseguirlas si no tenés la suficiente suerte como para que te la entreguen.
Lo más parecido que él había encontrado en su vida eran los Capacitadores, quienes encantaban gemas con efectos como 「Preservación de Estado」 o 「Restauración Automática」; incluso tenía ese último efecto en su espada gracias a una gema que pagó para que le incrustasen.
–Está debe ser la primera vez que encuentro un accesorio que incrementa tu fuerza. Un poder así sería algo legendario, cuanto menos; un artefacto poderosísimo.
Lecán experimentó para confirmar su hipótesis, troceando los restos de la criatura y guardándola en 「Almacén」; el resultado fue obvio, pues dicha acción se le hizo extremadamente fácil.
-No fue mi imaginación; esta gema es de verdad. Debe valer una cantidad de dinero inconmensurable. Ya solo esto hace que el viaje hacia acá haya valido completamente la pena. Ahora lo que me pregunto es…¿Lady Rubiafanale sabía de lo qué era capaz esto?
-Imposible. De ser así, se la habría dado a su padre o a su hermano. E incluso en la chance que no supiera, ¿Por qué yo?- Lo contemplo por un rato, pero no encontró respuesta. Viendo que se oscurecía, se retiró del campo de batalla luego de sacarle la Gema de Maná dentro del monstruo. Le costó muy poco, en gran parte gracias al poderoso encantamiento de la joya. Al terminar, el cuerpo de su oponente se volvió polvo, y no quedó nada para él en ese lugar.
Lecán llegó a su casa y se durmió inmediatamente. A la mañana siguiente, se levantó y tomó un poco de comida y bebida preservada en 「Almacén」 para luego recluirse en el bosque.
Allí, probó con varios tipos de armas: espadas de todos los tipos, objetos contundentes, armas de estocada, arrojadizas; incluso un ataque desarmado o golpear con un simple palo.
Su resultado fue que, en palabras simples, la gema aumentaba su poderío físico en general, en vez de simplemente incrementar su fuerza de corte o de perforación. No obstante, el efecto solo se aplicaba con armas que él llevase consigo; no hubo mejoría con las armas que arrojó y, para que funcionase con sus puños, tuvo que ponerse armadura encima de ellos.
–Osea que, en resumen, solo funciona con ataques de armas que esté sosteniendo.
Después, sacó una varita que contenía el hechizo 「Bola de Fuego」 para probarla, pero no noto ninguna diferencia notable.
–Por ende, es solo para ataques físicos…hm.
El día siguiente, y el siguiente a ese, Lecán no hizo más que practicar, investigando los efectos de la gema a fondo.
Otro descubrimiento notable que encontró fue que solo se potenciaban los ataques que tenían cierta cantidad de fuerza detrás. Cosas como cortar con un cuchillo o bordar ropa no tenían el impulso suficiente como para activarla, por lo que no tendría problemas con eso.
En la otra mano, golpear a un objetivo con un palo cualquiera activaría la potenciación; no era una simple mejora al daño, sino que multiplicaba en gran medida la fuerza ofensiva del usuario siempre que blandiese un arma.
Con lo que respectaba a los requisitos para activarla, desconocía si había algún otro además de llevar algún instrumento encima. Además, en el caso de querer checarlo, necesitaría de otra persona, y no era tan ingenuo como para involucrar a otros en esto. Ya sabiendo que él mismo era capaz de usarla le era suficiente.
–Quizás solo aquellos con la suficiente fuerza la van a poder activar…veremos.
Ya no iba a reemplazarle la cadena. Si llegase a perder el efecto por semejante estupidez, no sería capaz de vivir con ello. Para evitar que se cayese la gema, le tejió un bolsillo a su camisa tal que, incluso si se desprendiese del enlace, no la perdería tan fácilmente.
Aun con tanta preparación, Lecán tenía planeado estar sin la gema la mayor parte del tiempo por dos razones: primero, para pulir sus habilidades sin usarla, así no se volvía dependiente de ella. Segundo…
-Tal vez haya alguien con 「Evaluar」 en este mundo. Nunca se puede ser muy cuidadoso.- Hasta este punto, jamás había necesitado tener cuidado con esa gente al estar en la casa Zaidmahl. Aun así, cuando se vaya y empiece a vagar, tendrá que tomar ciertas precauciones, haciendo todo lo posible para evitar que alguien descubriese el secreto de la gema.
1.18:
–Entonces, si entiendo todo correcto, ¿dejaras la casa, Lecán?
–Yale.
–Si alguien pregunta, les dirás que vienes desde el norte.
–Yale. Mi identidad como un Descendiente será un secreto.
–Si, esa es una buena decisión. Sin embargo, vendrá el momento donde alguien se entere.
–Pensaré en ello cuando la situación lo amerite.
–No se diga más. Toma esto como regalo de despedida de nuestra parte, y una muestra de mi gratitud. Ah, y esto es por las gemas mágicas que procuraste.- En la mesa, le dejaron dos bolsas.
–Además, haré que las sirvientas te dejen unas mudas de ropa para el viaje. ¿Tienes ya un yesquero?
–Compre desde hace bastante todo lo necesario en el pueblo, señor.
–Hm, todo esto fue premeditado, entonces…
–Así es.
–Si ese es el caso, tendremos una fiesta de despedida esta noche.- Cuando oscureció, los sirvientes y los caballeros celebraron con él su partida. A la mañana, casi todos estaban allí para poder despedirlo.
–Che.- Morda, el cocinero, le arrojó una bolsa sin casi mediar palabra. El ya sabía que tenía dentro.
–Narou.
Con su espada en la cintura, vistió su sobretodo y se colgó el equipaje en su hombro, dándole la espalda a quienes lo despedían sonrientes, aligerando su paso.
-¡Ojalá nos encontremos de nuevo!- Lecán levantó su mano detrás de sí, respondiendo a la voz de Ezak con ese manierismo.
En ese entonces. Lecán no creyó que se volverían a encontrar nunca más.
Fin del Episodio 1. Siguiente Episodio: 「Misión de Escolta」.
Notas de Fin de Episodio:
¡¡¡Hola!!! ¿Siguen leyendo?
Con esto concluimos el primer episodio de la Novela Web. Entre más tiempo pasa, más veo estas subidas que hice a principio de año y me dan un toque de vergüenza por lo carente que están.
Aun así, espero que las estén disfrutando. Con que una persona pueda disfrutar esta novela gracias a que la haya traducido, me quedo tranquilo.
Se me cuidan. Después veremos cuando arranco a subir lo que sigue.
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