Ookami wa Nemuranai: 2.6 / 2.7
Autor: 支援BIS (ShienBIS)
Traducción en Inglés: Sousetsuka. (https://www.sousetsuka.com/p/blog-page.html)
Traducción en Español: Torno Traduce.
2.6:
Por la ruta hacia Vouka, un carruaje se movía inesperadamente rápido a través del paisaje. Adelante del mismo, un hombre mantenía el mismo ritmo que el vehículo a unos treinta pasos en terreno llano y veinte pasos cuando el camino pasaba por montañas.
Incluso durante el anochecer, siguieron con su ruta gracias a un curioso dispositivo que desprendía luz que les permitía continuar sin descansar.
–Probablemente es un objeto mágico.- razonó Lecán, pues habían varios haces luminosos que ni la mejor antorcha o vela podría mantener, los cuales les dejaban ver el camino frente a ellos.
Aun así, Lecán, quien viajaba delante del grupo, no necesitaba de dicha luz. En cambio, se guiaba con su 「Vista Tridimensional」.
Difería de la vista con su ojo pues 「Vista Tridimensional」 no podía distinguir colores. Sin embargo, podía ver a través de la oscuridad, a oponentes que se escondiesen detrás de rocas o árboles e incluso dentro de una habitación, siempre y cuando tuviese el rango. Sin duda era una habilidad increíble.
Pasado cierto tiempo, el carruaje finalmente detuvo su marcha.
–Hagamos campamento acá mismo.
–Ah, Lecán-san, es usted maravilloso. A pesar de que estuvo corriendo todo este tiempo para seguirnos el paso, no retrocedió en ningún momento a pesar de la oscuridad y el terreno. Me encantaría preguntarle cómo lo hizo; está lleno de sorpresas.
–¿Debería ir a por leña, señor?
–Por supuesto. Lamento tener que incordiarle con esto.- dijo Chaney mientras Eifun se metía en la conversación.
–Lo siento, Lecán-san. Yo tengo que cuidar a los caballos un poco, ¿sabe? Estaré con las manos ocupadas.
Sin decir mucho más, el aventurero se encargó de recolectar leña, dado que su habilidad extrasensorial le daba la capacidad de encontrar madera seca en medio de la noche sin demasiada dificultad. Aquellos troncos demasiado gruesos para usar eran rasurados con su espada, la cual habría perdido su filo hace mucho por usarla así de no ser por la gema en su mango con 「Auto Restauración」.
–¡Que rápido!- dijo Chaney, quien estaba rebuscando su vagón. Cuando terminó, se desprendió una luz turquesa del mismo. Para él, había una cierta familiaridad con esta luz.
–Ah, un 「Repelente para Monstruos」, ¿puede ser?
–Exactamente; ¿es usted un conocedor? No se ven de estos todos los días.
–¿Con esto basta para cubrir todo el fogón?
–Oh, jaja, ni me di cuenta que ya lo armó. Me sorprende lo bien que quedó, dado lo tarde que es…
–Si es posible, que ocupe un poco menos de espacio. Con poder poner el caldero para cocinar, estaremos bien.- pidió el comerciante, sacando el implemento a la par que Lecán redujo el tamaño del fogón; era una hoguera simple, con madera abajo y hojas secas arriba.
El mercader tomó otra herramienta extraña y la acercó al pilón. Con un “puf”, una pequeña llama salió de ella con la cual prendió el fuego.
–Otra herramienta mágica, supongo.
Al usar una rama un poco más gruesa, Lecán avivó las llamas y dejó maderas secas para que se mantuviese así.
–Hohoho, así se hace un fuego. Déjenme, que ahora me toca encargarme de la cocina…- habló Eifun quien, después de cuidar de los caballos, trajo consigo agua e ingredientes para empezar con la cena.
–Por cierto, Chaney-san, ¿qué vamos a hacer con la nena?
–Estoy seguro que vendrá una vez recuerde que tiene un trabajo que hacer.
Tal sarcasmo era cruel, pero no infundado.
Eda se pasó todo el tiempo detrás del carruaje en un intento de alcanzarlo. Fue solo luego del tercer descanso que hicieron que logró emparejarse con ellos. Sin embargo, dejó de moverse poco después, su punto rojo estático en un mismo lugar.
–...Seguro que se la dio con un árbol.
–¿No te da pena dejar a una jovenzuela así como carnada de bestias? Lecán, deberías ir a ver si está bien.
A pesar de las palabras de Eifun, a él no le ilusionaba para nada la idea de separarse de su cliente.
–Chaney-san, nosotros tenemos el Repelente de todos modos. No seria mucho problema si se va por un rato, ¿verdad?
–Hm…si Eifun-san lo dice, no tengo mucha objeción. Lecán-san, lo siento, pero tendremos que molestarle con esto. Estoy seguro de que debe estar hambriento y cansado, sin contar lo difícil que será navegar en la oscuridad…ah, ¿desea llevar consigo una 「Fleurpalm」?
–¿El aparato de antes? No se gaste. La luz de las estrellas me es suficiente.- Omitió decir que dicha luz no le haría falta y salió en búsqueda de su “compañera”. Sin embargo, algo lo perturbaba más allá de lo que le gustaría admitir.
Sus instintos le gritaban, reclamando que, si no volvía lo suficientemente rápido, algo terrible iba a suceder.
–Mientras menos tiempo gaste, mejor. Por suerte, tiene mucho maná por lo que rastrearla es fácil.
De su 「Almacén」, Lecán sacó varias gemas pequeñas, las cuales iban a servirle como combustible, pues el consumo de hechizos como 「Tornado」 sobre su estamina no eran chicos.
– ¡“Viento”! ¡“Viento”! ¡“Viento”!- gritó mientras trepaba hacia la copa de un árbol. Desde ahí, avanzó lo más rápido posible a donde estaba la joven.
2.7:
Eifun abrió los ojos de par a par al ver como Lecán llegó con Eda en brazos.
–¡¿Q-q…qué?! ¿Ya volvieron?
–Estaba más cerca de lo que pensaba.
–N-no puede ser…- suspiró mientras Chaney también observaba completamente estupefacto.
La joven que llevaba en brazos se despertó en mismo momento que la comida estaba lista.
–¿Eh? ¿Dónde estoy?
–Eda-san, Lecán-san te trajo al campamento.
–Eeh…mala mía. Había un árbol en un lugar re incomodo, ¿saben? Cualquiera se lo hubiera llevado puesto.- dijo la muchacha, comiendo y bebiendo a gusto.
–Che, Lecán, decidamos la guardia nocturna.
–No hace falta. Los monstruos debiluchos no se van a acercar al Repelente.
–¿Ah? Con que esa luz linda era un 「Repelente de Monstruos」...es mi primera vez que veo uno. ¡Qué cool!
–Incluso si se nos acerca un enemigo, tengo el sueño ligero. Me despertaré rápido.
–¿Qué decís? Como si eso fuese a pasar; es sentido común que los aventureros duerman en turnos.
–Para los aventureros novatos, querrás decir.- explicó Lecán con ligereza entre que agregaba leña al fuego y se sentaba a su lado.
–¡No terminamos de discutir! ¡Levantate, sabandija!
–Eda-san.- reclamó el mercader.
–Ah, Chaney-san, un momento. Voy a despertar a este sinvergüenza.
–Escuchame, Eda-san. Lecán-san ha demostrado ser un aventurero excepcional con amplia experiencia en misiones de este tipo.
–...¿Este tipo? ¿De veras?
–Sí, todo lo que ha hecho hasta ahora me incita a confiar en él por completo. Por ende, si dice que el repelente nos protegerá incluso dormido, elijo creer en su palabra.
–Lo está engañando, señor. ¡No deje que este hombre le tome el pelo!
–Como tu cliente, Eda,-demandó Chaney-te prohíbo molestar el sueño de Lecán aún más de lo que ya lo hiciste. Vos también deberías descansar.
Una vez dicho eso, el hombre se tiró a dormir. Eifun ya había hecho lo mismo desde hace bastante, por lo que Eda y sus pensamientos fueron la única que quedaron despiertos.
–¿P-pero a estos que les pasa? Tienen cero idea de como se tiene que acampar.
–Bueno, ya está, me toca montar guardia a mi durante la noche. No creo que este raro sirva en un combate de todos modos…
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