Mirror Legacy Capítulo 42 - Apoyo

–La carne y la sangre del rey de estas bestias de dos patas es la más fragante; bajo ninguna circunstancia debo dejarlo escapar.

El demonio entrecerró los ojos y miró a las bestias de dos patas a lo lejos, que se reunían apresuradamente y lo apuntaban con ese fuego brillante, riendo fríamente en su corazón.

–Primero, agotaré su fuerza física. Cuando esas bestias de dos patas se dispersen, solo en ese entonces podré devorar al rey bestia.

Aceleró lenta y cautelosamente, abriéndose paso a través del bosque cubierto de nieve. Al ver que las bestias de dos patas se asustaban cada vez más y su formación se volvía más desorganizada, se sintió sumamente satisfecho.

Desde que devoró a aquel ciervo blanco herido, su mente se había vuelto cada vez más clara. Apoyándose en esta mente cada vez más lúcida, evadió varios asedios de las bestias de dos patas que llevaban marcas encima suyo, finalmente abandonando a su propia manada y huyendo a tropezones hasta llegar aquí.

Había lidiado con muchas de estas bestias de dos patas, y sabía muy bien que el rey de estas bestias a menudo escupía niebla negra y también arrojaba espadas de hueso de color verde oscuro. Agresión desmedida solo llevaría a que él mismo resultase herido.

Tenía que presionarlos lentamente, atacando de vez en cuando para agotar los métodos de las bestias de dos patas poco a poco; solo entonces sería fácil devorarlas.

–Estas bestias de dos patas no tienen marcas en sus cuerpos, me pregunto de qué raza serán…

Saltó sin cuidado sobre un palo largo que barría hacia él, bajó la cabeza para esquivar una flecha voladora, y, con un mordisco, arrancó el brazo de una bestia de dos patas, destrozándolo por completo mientras pensaba con saña:

–¡Si no fuera porque mis crías fueron masacradas por esa bestia de dos patas, no tendría necesidad de hacer esto!

Al recordar cómo había sido perseguido a través de siete grandes montañas por esa bestia de dos patas con marcas, y cómo su vitalidad y poder dharma dañados aún no se habían recuperado, sus oscuras pupilas verdes se llenaron de aún más frialdad.

Estas bestias de dos patas sin marcas parecían ser mucho más débiles. La luz dorada que emitían no era muy poderosa, pero resultaba incesante y sumamente molesta.

————

Los bosques de la montaña en las noches de invierno eran especialmente silenciosos. Se había acumulado mucha nieve entre los árboles; cuando la gente se apoyaba al pasar, era posible escuchar el constante susurro de los copos cayendo, y de vez en cuando un crujido, anunciando que la nieve acumulada había partido las ramas.

–¡Fiuuu!

Li Xiangping disparó una flecha que brillaba con luz dorada. Vio al lobo bajar la cabeza para esquivarla y despedazar el brazo de un hombre de la aldea.

Sin inmutarse, él volvió a colocar una flecha en su arco y disparó, obligando a retroceder al lobo gigante que se preparaba para abalanzarse sobre el siguiente aldeano.

Al ver a ese hombre salpicar sangre y caer al suelo con un grito escalofriante, pintando una flor de sangre hirviente sobre la inmaculada nieve blanca, los aldeanos no pudieron evitar estremecerse.

Sus largos palos se agitaban de forma débil e impotente. A un lado, Chen Erniu recogió al hombre con rostro sombrío, envolvió la herida apresuradamente con algo de ropa, se lo cargó al hombro y corrió para alcanzar al grupo.

–¡¿A qué distancia estamos de la montaña Lijing?! –Li Xiangping soltó un grito sordo mientras pisaba la nieve, hundiéndose a cada paso, y le preguntó en voz alta a Chen Erniu.

Chen Erniu lo comprendió de inmediato, entregó al hombre de la aldea que llevaba a cuestas a otra persona, miró a lo lejos y respondió a todo pulmón: –¡Queda un cuarto de hora!

Al escuchar que se acercaban gradualmente a la montaña Lijing, los hombres de la aldea se sintieron mucho más tranquilos en sus corazones. Miraron a ese demonio apretando los dientes, rezando en su interior para no ser los siguientes en ser derribados.

Li Xiangping se limpió la sangre del rostro; el poder dharma en su dantian estaba casi agotado. Miró a los hombres de la aldea a su lado, que temblaban de terror, y gritó con voz profunda:

–¡Solo tenemos que atraer a este demonio hacia la montaña y emboscarlo! Si no logramos matar a este demonio hoy, nos masacrará a todos y luego continuará su camino. ¡Tú, tú y tú; sus familias se convertirán en alimento ensangrentado en la boca del demonio!

Ante estas palabras, los hombres de la aldea se miraron de inmediato; sus expresiones se volvieron mucho más firmes y, uno tras otro, volvieron a levantar sus brazos, pesados como el plomo, apuntando con antorchas y palos largos hacia el demonio.

–¡AUUUUUUUUUUUUUUUUU!

El demonio lamió la sangre de sus garras de color gris plateado. Al ver las antorchas y los largos palos que lo apuntaban, se veía levemente impaciente. Pisoteó el suelo, aceleró su salto y tomó salvajemente la vida de varios hombres con varios mordiscos en rápida sucesión.

–¡CRACK!

De repente, el estallido de un látigo resonó de la nada. Azotando en linea recta, se trataba de un látigo de ratán de color verde esmeralda, que destellaba con una luz brillante. El demonio fue tomado por sorpresa, y la piel y la carne de su cintura se desgarraron de inmediato, dejando un rastro de sangre.

–¡AUUUUUUUUUUUU—!

El demonio soltó un aullido agudo y retrocedió varios pasos seguidos, mirando con ferocidad al hombre vestido con ropas de brocado que empuñaba el largo látigo.

–¡Patriarca!

Al ver ese látigo de ratán, Wan Tiancang dejó escapar un largo suspiro; la gran roca en su corazón finalmente se asentó y su rostro se iluminó de alegría.

Wan Xiaohua tuvo éxito en su primer golpe, pero no lo persiguió. Su rostro palideció repentinamente; se quedó donde estaba y reguló su respiración durante varios segundos antes de que el color volviera lentamente a su rostro.

Tras recibir la carta de Wan Tiancang, Wan Xiaohua había ejecutado tres veces el arte de 「Movimiento Divino」 consecutivamente para apresurarse desde la familia Wan hasta Lichuankou, y luego usó ese artefacto mágico para hacer retroceder al demonio.

Incluso con una base de cultivo en la cima de la Rueda de la Capital de Jade, se sintió un poco falto de aliento y tuvo que regular su respiración por unos instantes antes de recuperarse.

–Qué demonio tan resistente. –Wan Xiaohua miró la herida superficial en la cintura del demonio y no pudo evitar aspirar una bocanada de aire frío. Con una expresión sombría, habló:

–Que los mortales se vayan primero.

Su látigo de ratán era originalmente un artefacto mágico de la etapa de Refinación de Qi. Con su base de cultivo en la cima de la Rueda de la Capital de Jade, usarlo suponía un gran desgaste de energía, pero tenía el poder suficiente para partir monumentos y romper rocas.

Sin embargo, apenas había logrado dejar un rastro de sangre en la espalda de aquel demonio. Aunque su ataque fue hecho con bastante priso, había sido más que suficiente para demostrar la tremenda dureza del cuerpo de esa criatura.

Li Xiangping agitó la mano y Chen Erniu se apresuró a coordinar a los hombres de la aldea. Cargando a los heridos a sus espaldas y pisando con dificultad la nieve, emprendieron la retirada hacia la Aldea Lijing en el oeste.

Observando al hombre y a la bestia que se enfrentaban sobre el terreno nevado, Li Xiangping gritó a todo pulmón:

–¡Patriarca Wan, si este demonio resulta ser un enemigo demasiado formidable, diríjase hacia el suroeste! ¡Nuestra montaña Lijing está protegida por una formación; si no puede vencer a este demonio, al menos podrá salvar su vida!

Wan Xiaohua le dirigió una mirada profunda a Li Xiangping y respondió en voz baja: –Entendido.

Con un movimiento de su mano, el largo látigo salió disparado con un agudo silbido, lanzando un potente latigazo directo hacia la cintura del demonio.

–¡AUUUUUUUUUUU—!

El demonio torció la cintura con agilidad, esquivando el látigo de ratán, y en apenas dos zancadas acortó la distancia que lo separaba de Wan Xiaohua, abalanzándose sobre él ferozmente.

Un viento maligno y fétido le azotó el rostro, pero Wan Xiaohua mantuvo una calma inquebrantable. Sus manos formaron un sello dharma a gran velocidad y un pequeño escudo del color del jade blanco apareció suspendido en el aire repentinamente. Aunque se hizo añicos de un solo golpe bajo las implacables garras del demonio, Wan Xiaohua logró aprovechar ese valioso instante para retroceder y abrir distancia.

El demonio pisó el suelo con ligereza y volvió a lanzarse al ataque contra Wan Xiaohua. Al ver esto, los ojos del Patriarca brillaron con intensidad mientras exclamaba para sus adentros: –¡Qué gran oportunidad!

El látigo de ratán en sus manos estalló de pronto con una brillante luz blanca, azotando directamente hacia la cintura del lobo. Sin embargo, el demonio no intentó esquivarlo ni apartarse. Un destello de astucia brilló en sus ojos; abrió sus temibles fauces y exhaló ráfagas de un aliento negro como la tinta, que salieron disparadas directamente hacia el rostro de Wan Xiaohua.

¡Maldición! ¡Qué bestia tan astuta! –Wan Xiaohua maldijo internamente. Sin más opciones, se vio obligado a soltar el látigo de ratán de sus manos y retroceder apresuradamente, paso tras paso.

El demonio recibió de lleno el latigazo de Wan Xiaohua, dejando escapar un gruñido sordo. Escarbó con sus garras el látigo de ratán que había caído al suelo, lo pisoteó con fuerza y clavó su mirada en Wan Xiaohua. Sus pupilas de color verde esmeralda lo observaban con una frialdad gélida.

*–Qué demonio tan inteligente...

Al mirar a este gigantesco lobo de color gris plateado, una sonrisa amarga se dibujó en la comisura de los labios de Wan Xiaohua. El territorio de su familia Wan no limitaba con las Grandes Montañas Li, por lo que tenían muy poca experiencia enfrentándose a demonios, y mucho menos a un demonio que poseía el nivel de la Rueda de la Capital de Jade.

El demonio pateó con sus patas traseras, enterrando el látigo de ratán bajo la nieve. Pisando la capa de nieve superficial, se abalanzó una vez más hacia Wan Xiaohua, quien se apresuró a formar sellos con las manos para invocar una técnica. El pequeño escudo del color del jade blanco volvió a materializarse flotando frente a él.

No obstante, una espesa energía negra emanó de las cuatro patas del demonio, impulsándolo hacia el aire. Con un solo y brutal golpe, hizo añicos el pequeño y delicado escudo de jade blanco, mientras que sus fauces de lobo se lanzaron directamente a morder el cuello de Wan Xiaohua.

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